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viernes, 5 de octubre de 2018

EL VIAJE DE LOS CUERPOS CELESTES



                Esta novela de Javier González se basa en hechos reales y poco conocidos, contando una aventura extraordinaria, llena de peligros, rica en situaciones y personajes inolvidables.

Monasterio de Leyre, verano de 1619. El anciano monje Gayarre, presintiendo su cercana muerte, comienza a dictar a su pupilo la crónica de su azarosa vida. Le había hecho una promesa a aquella mujer. «No dejéis que la memoria de nuestro viaje se pierda» le había pedido ella. Y él le había jurado por su honor que escribiría, «o haría escribir», una crónica de todo cuanto había acontecido en aquel viaje lleno de prodigios.

Una aventura que, en realidad, comenzó el 31 de mayo de 1578, cuando el suelo de un viñedo junto a la Via Salaria se hundió bajo el peso de un carro lleno de sarmientos secos. Se acaban de redescubrir las catacumbas de Roma, perdidas durante más de mil años. En la gigantesca necrópolis subterránea se encontraron los restos olvidados de cientos de los primeros cristianos. El papa Gregorio XIII quiso ver en aquel insospechado suceso una señal celestial y decidió convertir, de acuerdo con Felipe II de España, aquellos restos anónimos en «auténticas» reliquias de mártires, con el fin de repartirlos por catedrales y monasterios de Europa Central a fin de impulsar la «verdadera fe» y frenar así el avance de la Reforma protestante.

                Al frente de la mayor y más alucinante campaña de propaganda de la historia de la Iglesia católica, encontramos a la madre superiora Wenke, una monja que cuenta con el favor del Papa, fielmente secundada por la hermana Gesine, una joven que con su ingenio intentará  lograr el mayor atractivo de los dieciocho esqueletos y el espectáculo teatral que les acompañará en su entrega, junto con el doctor Boldetti, el custodio de las catacumbas. Al mando de la escolta militar que les acompaña se encuentran el capitán Moncada, perteneciente al Tercio Viejo de Sicilia, con dos de sus hombres, Hernán y Gayarre, todos ellos pertenecientes a la Mesa de Guerra, el servido de espionaje español de la época.

                La novela presenta dos hilos temporales que vamos encontrando en todos los capitulos: por una parte, la expedición de los Cuerpos Celestes, que va desde 1578 hasta 1580; por otra, el monje Gayarre le va contando la historia al novicio Nosabesnada, para que la ponga por escrito, mientras le enseña el oficio de cocinero.

                Nos encontramos ante una perfecta novela de aventuras, con todos sus elementos en sus dosis justas: peligros, traiciones, combates… y cierta dosis de picaresca en el personaje del anciano monje. Todo ello muy bien narrado y con unos personajes geniales. La figura de Gayarre es la primera que atrae nuestra atención, el monje, que es toda una institución y ha corrido toda clase de aventuras, es rebelde, malhablado y un genial cocinero, con una adoración increíble por su capitán Moncada. La madre Wenke, que los tiene tan bien puestos que nadie le osa rechistar. La hermana Gesine, que con su juventud, belleza e ingenio causa estragos… Y aunque la trama es previsible (no nos importa nada), el autor nos depara un par de sorpresas al final, aunque una de ellas, si sabemos leer, nos la desvela antes.

                Gayarre es quien nos va a contar la historia, mejor dicho, historias, pues a lo largo de su confesión nos deja entrever parte de las correrías que ha llevado a cabo (ha estado en la mítica ciudad de El Dorado; estuvo en la Armada Invencible y salvó la vida a Lope de Vega, del que se confiesa devoto, pero esto es otra historia…), lo que apunta a posibles continuaciones, a pesar de la muerte del narrador.

jueves, 5 de julio de 2018

LOPE EN EL CORRAL DE COMEDIAS



Todo estaba dispuesto a mitad de la tarde y la gente no había fallado a la cita. Las gradas estaban a rebosar para disfrutar de la representación, que anunciaba amores y desdichas, señores castellanos y decadentes emires nazaríes, y para gozo de los granadinos el personaje principal era un moro, que terminaba convirtiéndose al catolicismo, pero moro al fin y al cabo.
—Creo que por eso han dejado que la representemos, porque al final, además del amor, vence la cruz. —Lope daba las últimas órdenes—. ¡Atentos todos, y que haya suerte!
Gaspar, desde su silla en la galería, contaba mentalmente a los asistentes y se frotaba las manos con la entrada. No había habido incidentes, pero no podían descartarse; parte del público había entrado con nabos y zanahorias, repollos y también tomates. El apretador metía a toda prisa la gente en los bancos, achuchándolos. El mantenedor del orden, agitanado, estaba cerca de la puerta, dejando ver sin disimulo su recio garrote de limonero a los posibles alborotadores. Sonaron chirimías, el público se aquietó. El aire agitaba levemente el toldo y las llamas de los pebeteros, intercalando su sonido sibilante con el de la caída del chorrillo del agua de la fuente. Lope Félix de Vega Carpio subió al escenario vestido con un elegante gabán verde de gorgorán, ceñido con alamares y sobre él un capote de dos haldones con filo de terciopelo, espada lustrada en el cinto, borceguíes altos de calzado y montera ladeada en la cabeza, y todos callaron.
—En esta noche perlada que ya se cuaja de estrellas, traigo mi recuerdo de doña Ana de Piña, a quien oyéndola recitar en su jardín con tanta soltura y gracia unos versos tuve la certeza de que los años no traen la sabiduría a tantos que se dan de sabios, que ella, en su poca edad, ya lo parecía más que esos que esputan latines y griego más que para convencer, para hacer daño. Y por lo que me gustó le prometí que le dedicaría una comedia singular y que sería famosa. Singular, porque todos la aplaudirían salvo los envidiosos; y famosa, porque la llevaría a Granada, que aquí la disfrutarían más que bien. Señores y damas, os traigo la comedia en tres actos donde un moro toma la escena como primer actor, un noble de la corte de la Alhambra, un caballero sin igual. Os dejo con El hidalgo Bencerraje. ¡Y que haya suerte!
Gaspar hizo una señal. Entre el público estaba la compañía de Baltasar, que aplaudieron e hicieron vítores para calentar el ambiente, y los aplausos expectantes crecieron. Era un buen comienzo.
El público se enardeció ya en el primer acto cuando, en tiempo de los Reyes Católicos, sobre la escena, don Juan de Mendoza, sobrino del marqués de Santillana, robaba de palacio a una dama, doña Elvira de Vivero, y marchaba a refugiarse en Granada con ella disfrazada de paje. El rey moro Mahomad llegaba a descubrir que era mujer y se enamoraba de ella.

jueves, 1 de marzo de 2018

SI EL VULGO PIDE…


— Decid, ¿es cierto que escribís día y noche?
—Es cierto.
—¿Por qué?
Era imposible explicarle en pocas palabras al rey del mayor imperio de la tierra la razón que lo mantenía con vida, cómo contarle que al rellenar los pliegos en blanco el mundo se desvanecía y el tiempo desaparecía, que el hambre y la sed, y el deseo carnal, todo se apagaba y solo quedaba la ansiedad por terminar la escena, el acto, el capítulo, el libro, y luego empezar otro y acabarlo, y así seguir fuera de los males y de las tristezas del mundo. La bebida lo había embotado y se sentía débil y soñoliento, pero hizo un esfuerzo por continuar de pie y por responder con dignidad.
Pero antes de que contestara, el marqués metió cizaña.
—Lope, algunos dicen que vuestros versos son vulgares. Que otros escriben mejor, ¿qué decís a eso?
El escritor lo miró con furia penetrante.
—Señor, dicen que soy ruidoso porque en mis obras meto más actores que nadie, que mis versos son obscenos porque si puedo pongo actrices y no imberbes con faldas e imposturas; que son versos vulgares porque hay alguaciles, carniceros y lavanderas en vez de reyes, semidioses y romanos. Dicen que destrozo la palabra escrita. Señor, ¿y de qué quieren que escriba? Aquellos que me critican hablan y hablan de los tiempos clásicos, de los Zeus y Afrodita y de los Júpiter y Hércules con sus trabajos, de los argonautas, personajes tan encumbrados y tan elevados que aburren a las ovejas. El pueblo no quiere eso, ¿no tienen monedas acaso? ¿No tienen boca para pedir? Y piden, y eso que piden es lo que yo doy. Están muy equivocados quienes siguen a los cultos cultísimos, a quienes ríen con falsedad y aplauden como marionetas sin entender ni pizca lo que oyen o leen. La plebe no quiere griegos antiguos, sino tocar carne a pie de calle, no quiere latines sino nuestro vigoroso castellano. Quiere entretenerse y no divagar sobre el sexo de los ángeles, que Constantinopla solo hubo una y ya la conquistaron los turcos. —Sin darse cuenta, las palabras comedidas estaban dando paso a una encendida diatriba—. ¡Mis versos son vulgares porque son los versos que el vulgo entiende! ¡Que lea Góngora en Lavapiés sus líneas torcidas! ¡Le apalearán a pepinazos agrios! ¡Preguntad en las corralas, contad los bancos llenos que había, los balcones abarrotados tras las celosías! O id al Prado, o al alcázar de la corte, y ved qué cuchichean, qué leen, príncipes y camareros, cocineros y chambelanes. Decidme qué leéis vos, ¿a Góngora? —Un gesto de maldad le iluminó el rostro—. ¿O es a Cervantes, cuyas obras de teatro son aplaudidas con sardinas apestosas y cogollos agusanados? Pero ahora ya no hay teatro. Preguntad al pueblo qué desea; yo se lo daré.
El noble perdió su expresión satisfecha y complaciente; el rey mostró un esbozo de sonrisa vengativa.
—Os hemos escuchado. Ahora, idos.


miércoles, 31 de enero de 2018

LOS ERRORES DEL QUIJOTE


El que hablaba era Baltasar Elisio Medinilla, poeta, a veces corrector, igual que yo, y supongo que algo más, porque decir poeta es decir pretendiente, y de eso, que yo sepa, no vive nadie. Yo lo conocía porque había coincidido con él en la imprenta de Juan de la Cuesta cuando Lope de Vega, del que era amigo y seguidor devoto, le pidió que se encargara personalmente de las pruebas de su Jerusalén conquistada, obra que dedicó al conde de Saldaña.
Compartía Baltasar la mesa con oíros tres tipos que yo no conocía más que de vista de otras academias y que se giraron en nuestra dirección al oler que había tema.
—¿Por qué lo dices? —pregunté inocentemente.
—¿No es ése el autor de la segunda parte del Quijote que acaban de publicar?
—En efecto —respondí.
Medinilla se sonrió, y al hacerlo guiñó tanto los ojos que casi desaparecieron entre los pliegues de sus párpados. Baltasar era un tipo simpático, irónico, socarrón. Tenía la boca grande, los ojos como ojales y la mandíbula de cuchara, pero era el descaro de su verbo, y no su aspecto, lo que captaba la atención.
—Pues por eso. Ya era hora que alguien le dijera cuatro cosas a Cervantes.
—¿Pero lo has leído?
—No hace falta. A poco empeño que haya puesto el autor será mejor que el original.
—¿Tan poco te gustó la primera parte?
—¡Por favor! Menuda chapuza, no conozco historia peor trabada.
—¿A qué te refieres?
—Hombre, pero si parece escrito a saltos. Lo que escribía un martes, el miércoles lo había olvidado. Por ejemplo, en una ocasión don Quijote niega saber latín, y poco después traduce un párrafo con soltura. ¿Es o no absurdo? En otra unos cabreros le arrancan de una pedrada cinco muelas de arriba y dos de abajo y luego se pone a cenar como si nada. ¿Se puede escribir mayor insensatez?
—Otra vez hace que los personajes cenen dos veces seguidas —dijo uno de sus acompañantes.
—O lo del estudiante —dijo otro—, que se va con la pierna quebrada después de pelear con don Quijote y en la página siguiente interviene en la conversación como si no se hubiera movido del sitio.
—¿Y lo del burro? —apuntó el tercero.
—¡Eso! —exclamó Medinilla—. ¿Qué me dices de lo del robo del burro?
—No recuerdo… —dije, aunque no sé por qué, porque sí me acordaba perfectamente de aquella historia, había dado mucho que hablar y provocado una enorme bronca en la imprenta, pero dejé que Medinilla lo contara.
—Cómo no te vas a acordar. Sancho empieza el viaje en burro, de repente se queja de que se lo han robado, luego sale otra vez montado y después desaparece. Ridículo, vamos.
—Si no recuerdo mal, eso sí que lo intentó arreglar don Miguel —dije yo.
—Por desgracia. Y lo lió todavía más. ¿Os acordáis de la segunda edición que sacó Robles a los pocos meses de la primera? —preguntó a la concurrencia. Todos cabecearon asintiendo—. Pues efectivamente, en ésa Cervantes intentó corregir el error. Para ello escribió un párrafo contando cómo uno de los galeotes…, ¿cómo se llamaba?…
—Ginés de Pasamonte —respondió Luís Vélez.
—Eso es, cómo Ginés de Pasamonte había robado el burro una noche mientras dormían y otro describiendo la escena en la que Sancho reconoce a su rucio y el ladrón, al verse descubierto, se da a la fuga. En principio todo bien, pero luego va y coloca los añadidos en donde no les corresponde, creando ya el auténtico caos en la historia. Excuso decir lo que nos reímos.
Yo también recordaba aquello, recordaba la bronca y al pobre Matías, que era el cajista que al final pagó el pato y fue despedido de la imprenta.
—Eso son detalles sin importancia —dijo alguien a mi espalda. Al volverme, lo primero que vi fue una sotana y luego al dueño, el rostro quiero decir, de don José de Valdivielso—. No se puede juzgar una obra por esas minucias —añadió el sacerdote con voz grave.
—Adelante, don José, siéntese —dije yo dispuesto a cederle el sitio, pero él me retuvo poniéndome la mano en el hombro y se quedó firme de pie a mi espalda.

Aquello se ponía interesante. Don José de Valdivielso era capellán del arzobispo de Toledo. Contaba, pues, con gran influencia, vaya eso por delante, y un gusto refinado. Había estado con él hacía apenas una semana para entregarle una copia del Viaje al Parnaso (de su firma depende la oportuna licencia de edición), y ya entonces me había manifestado su admiración por don Miguel, a quien decía tener el honor de contar entre sus amigos…
—¿Detalles sin importancia? —se defendió Medinilla abandonando el tono burlesco que había mantenido hasta el momento.
Se notó que hacía un esfuerzo para medir sus palabras, lo cual es lógico, siempre hay que tener cuidado cuando se lleva la contraria en público a un miembro de la curia.
—Una pequeña distracción —sentenció Valdivielso—. Pienso que don Miguel cambió de sitio los capítulos que tratan de la historia de Crisóstomo y Marcela, no sé si se acuerdan ustedes, una historia bien triste, y al hacerlo alteró el hilo narrativo anterior y causó el problema del robo del rucio.
—Pues ya ve usted, me está dando la razón. Un libro escrito a trompicones.
—Un lapsus razonable que, por otra parte, a lo mejor no hay que achacar al autor.
—¿A quién entonces? —preguntó Medinilla.
—El impresor también puede tener responsabilidad en eso.
—¡Oh! ¡Vamos! Si Cervantes no hubiese tenido la manía de intercalar novelitas…
—No se le puede culpar también de eso, señor mío —replicó Valdivielso frotándose las manos—. Cualquier autor sabe que es casi imposible mantener demasiado tiempo la atención del lector sobre una única historia. Léase a López Pinciano y ya verá cómo me da la razón. La variedad es lo que otorga calidad a una obra de estas características.
—Yo estoy de acuerdo —dijo un desconocido—. Lo mejor del Quijote son precisamente sus novelitas cortas, especialmente la de El cautivo.
—¡Sí!, ¡precisamente! —exclamó Medinilla—. Pero a mí eso de que con la misma historia escriba una novela y una obra de teatro, lo que me parece es falta de ingenio.
—¿A qué obra de teatro se refiere?
—A Los baños de Argel —puntualizó Medinilla—. No se extrañe, es normal que no la conozca. Ni siquiera sé si se ha estrenado.
—Por eso se decidió a escribir la novelita —apostilló uno de sus amigos—, como nadie se había enterado de la historia…
Todos soltaron unas risitas para celebrar la ocurrencia.
—Ya veo que no están ustedes dispuestos a concederle ningún mérito —dijo don José con semblante sombrío—, pero convendrán conmigo en que al menos ese juego del hallazgo del manuscrito arábigo…
—Alto, alto, alto —le interrumpió Medinilla en un tono cada vez más resuelto—, que eso ya lo he oído antes. ¿Es que no conoce usted Las guerras civiles de Granada? Pues ahí Ginés Pérez de Hita ya usa el truco del manuscrito arábigo. Aben Hamim se llamaba su árabe, ¡menuda novedad!
—Pérez de Hita se limita a citar a un árabe como autor de su obra —protestó Valdivielso—, pero don Miguel da vida al suyo, establece con él un diálogo…
—¿Y eso a quién le interesa? —le cortó Medinilla.
Todos contuvimos la respiración. Hasta el mismo Medinilla se dio cuenta de que había sido demasiado brusco, pero se quedó atascado, sin saber qué hacer. Por suerte llegó la camarera con un par de azumbres de vino y un plato de queso, y en el rato que le llevó identificar a los destinatarios y espantar a los aprovechados, se desdibujó el inciso.
—Lo que a mí me gustaría saber es qué hizo Sancho con los escudos que halló en la maleta —comentó uno de los acompañantes de Baltasar como si no hubiera pasado nada.
—¿Qué maleta? —pregunté yo despistado.
—Sí hombre, la que encuentran en Sierra Morena —aclaró Medinilla.
—Buena memoria tienes.
—En el libro no se vuelve a hablar de la maleta —insistió el otro.
—Pero bueno —intervino Valdivielso—, se dice que don Quijote le da los escudos que contiene a Sancho como pago de sus servicios. ¿Qué más quiere que diga?
—Pues qué hace Sancho con el dinero, y bien lo merece porque era una buena cantidad.
—Al autor corresponde decidir qué es lo importante para su historia.
—Caballeros, creo que nos estamos yendo por las ramas —dije yo intentando reconducir la conversación—. Algo bueno tendrá el libro cuando tanta gente lo ha leído con la atención que ustedes demuestran, sin mencionar que hay quien lo ha considerado merecedor de una segunda parte. Pero volviendo al tema inicial, ¿alguien conoce a Avellaneda?
Nadie contestó.
—¿Es posible que nadie de esta sala sepa quién es Alonso Fernández de Avellaneda? —insistí.
—Es la primera vez que oigo hablar de él —dijo Luís Vélez.
—Tal vez sea un seudónimo —apuntó Valdivielso.
—Es posible.
—Puede ser cualquiera con buen gusto —insistió Medinilla.

Alfonso Mateo-Sagasta, Ladrones de Tinta

viernes, 24 de noviembre de 2017

EL CIELO EN UN INFIERNO CABE


Una apasionante novela ambientada en nuestro Siglo de Oro, en la época de las brujas y las beatas, de los exorcismos y los milagros, cuando la mística y el fervor religioso convivían con la sensualidad y la magia.

Toledo, 1625. Una mujer se encuentra presa en la cárcel secreta del Tribunal de la Santa Inquisición, acusada de hechicería. Varias personas aseguran que causa enfermedades y desgracias con la sola imposición de sus manos desnudas. ¿Es una bruja o una santa? ¿O quizás solamente una farsante?

La testigo principal es Berenjena, una lavandera del Hospicio de la Santa Soledad de la Villa de Madrid. Su relato se remonta al día en que la acusada, entonces un bebé indefenso, llegó al hospicio envuelta en un chal azul con unos extraños bordados. Tenía una fiebre tan alta que enseguida se temió por su vida. Eran tiempos aciagos en los que la peste negra sembraba el terror. Berenjena quiso indagar en el misterioso origen de la niña pero, a medida que se acercaba a la verdad, más peligrosa era su investigación, y varias personas relacionadas con su nacimiento aparecieron muertas... Las revelaciones sobre su pasado decidirán el veredicto que sellará su destino.

Cristina López Barrio toma de un verso de Lope de Vega el título de su libro. Es más, cada una de las dos partes de su libro comienzan con los tercetos de dos sonetos que mejor reflejan el sentimiento amoroso en lengua castellana; la primera parte, con el de Lope (esto es amor, quién lo probó lo sabe); la segunda, con el de Quevedo (polvo serán, mas polvo enamorado).

                En la primera parte, Berenjena, movida por viejos rencores y malentendidos, cuenta ante el tribunal de la Inquisición la infancia de Bárbara y Diego, dos niños que ingresan en el orfanato, en un momento que la peste hace estragos en Madrid; cómo los pequeños se van a hacer inseparables; como las manos de la niña tienen el poder de curar las enfermedades o de emponzoñarlo todo, según su estado de ánimo, y todos los hechos extraños que rodean el nacimiento de Bárbara, que Berenjena intentará desentrañar a lo largo del tiempo.

                En la segunda parte, Berenjena es introducida en la celda de Bárbara como espía, y será ésta quien cuente a la vieja lavandera cómo huyo del hospicio junto con Diego, cómo los acoge una hermandad secreta herética, cómo, movida por los celos, rompe con Diego y se distancia de él, y vemos cómo la magia va adquiriendo un papel principal.

                Cada una de las tramas se va alternando con el proceso que tiene lugar en Toledo, ante esa tribunal Inquisitorial, donde destacan dos figuras: Iñigo, el joven y misterioso fiscal, y Pedro Gómez de Ayala, un segundón de familia noble que ha tenido que meterse en la Iglesia y espera encabezar una causa contra alguna corriente herética para catapultarse políticamente.

                A lo largo de las dos tramas, desfilan distintos personajes secundarios, todos ellos muy bien trabajados: la Blasa, la nodriza que amamantará a los dos niños; la hermana Ludóvica, que es más que la herbolaria y enfermera del orfanato; Tomás, el pilluelo de la calle que muchas noches velará los sueños de Bárbara; Berta, la leal criada de la madre de bárbara; Goliat, ese gigante-golem cuya aparición anticipa la muerte…

domingo, 15 de octubre de 2017

ESTO ES AMOR, QUIEN LO PROBÓ, LO SABE


Desmayarse, atreverse, estar furioso, 
áspero, tierno, liberal, esquivo, 
alentado, mortal, difunto, vivo, 
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo, 
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo, 
enojado, valiente, fugitivo, 
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño, 
beber veneno por licor suave, 
olvidar el provecho, amar el daño,

creer que un cielo en un infierno cabe, 
dar la vida y el alma a un desengaño, 
esto es amor, quien lo probó, lo sabe.

Felix Lope de Vega

viernes, 29 de septiembre de 2017

LOPE: LA FURIA DEL FÉNIX


No os cuento esto por otros, sino que lo sé por mí mismo. Dejad que os hable de Lope, de su espada y de la armada, de sus amoríos escandalosos, de sus galopadas en la noche. Dejad que hable de sus idas y venidas, de sus bastardos, de sus ansias de fama, y también de mentiras. ¿No llenaréis otra vez mi copa? Dejad que os hable de las envidias. De los teatros de la corte, de las rencillas entre escritores, de la triste España de nuestro rey Felipe, del desastre de las finanzas. De las cuchilladas y duelos a espada, de sangre y honor, de manuscritos y de impresores. De las tertulias literarias, de ajusticiamientos de poetas, de corrupción, de nobles y damas, de lances de honor. Que os hable de Valencia, de Madrid, de Sevilla del Siglo de Oro, de Granada de los Mendoza, de la Alhambra. De la gloria del teatro y del aplauso del público.

Dejad que os hable de Lope y de sus ansias de vivir y de su temor a la soledad y al olvido. Y de sus muchas miserias. ¿No merece mi relato un vino? Y después, juzgad si tenéis razón o no para envidiarle.

La novela de Blas Malo abarca la vida de Lope desde el Madrid de diciembre de 1587, cuando Elena Osorio rompe con él, lo que desencadena su  destierro de Madrid y el matrimonio con Isabel de Urbina, hasta su estancia en Granada en 1603, pasando por la boda con Juana de Guardo y sus relaciones con Micaela de Luján, aunque la acción comienza en  Lisboa, cuando Lope embarca en la Armada Invencible.

                El autor nos ofrece un acertado panorama de nuestro Siglo de Oro, donde se reflejan tanto las clases como distintos conflictos sociales (por ejemplo, la pugna entre el estamento religioso y la necesidad de evasión y diversión que necesitaba el pueblo que desemboca en el cierre de los corrales de comedias).

                La novela es amena y ágil; en ella se entremezclan personajes ficticios e históricos, todos ellos perfectamente trazados, como Juan de Dios de Belloso, Isabel de Urbina, Claudio Conde, Micaela de Luján, y por encima de ellos Lope, un Lope mujeriego (pues el está enamorado de la idea del amor) y ambicioso que quiere triunfar en las letras y en la escena (aparecen sus pullas con Góngora o Cervantes), revolucionando el teatro ofreciendo lo que la gente quería ver.

martes, 15 de agosto de 2017

SIGLO DE ORO, SIGLO DE AHORA (FOLÍA)


Esta producción de Ron Lalá se puede ver hasta el próximo día 20 en los Teatros del Canal, de Madrid. La obra ha conseguido entre otros los siguientes premios: Premio Max 2013 Mejor empresa / Producción privada de artes escénicas, Premio del Público Festival Olmedo Clásico 2013.
Una compañía de cómicos de la legua desembarca en el escenario para ofrecer su folía: una fiesta de “nuevos entremeses”, piezas cómicas breves originales que juegan con la tradición clásica para arrojar una mirada crítica y mordaz sobre nuestro presente.

Una noche cada siglo,
según cuenta la leyenda,
un barco de comediantes
abordará nuestra tierra.
Su ancla es el Carnaval,
su mascarón es la fiesta,
sus velas las carcajadas
y su cañón la comedia.
Sobre las olas del tiempo
los cómicos de la legua
harán que el Siglo de Oro
siglo de ahora se vuelva.


En este viaje de ida y vuelta desde el Siglo de Oro hasta la actualidad, la folía (“locura”) abre un diálogo entre lo clásico y lo contemporáneo con toda la libertad del humor, la emoción de la música en directo y la belleza del verso. Los textos y la música original se entrelazan con fragmentos, referencias, personajes y versos de la tradición del teatro clásico español e universal. Siglo de Oro, Siglo de Ahora es un homenaje, un juego, un desafío… y un cóctel de carcajadas para todo tipo de espectadores.
Ron Lalá hace “revivir” como género teatral la folía, modalidad que se caracterizaba por la aglutinación de varios géneros y que puede ser considerado el precedente de los sketches. Así, en Siglo de Oro, siglo de ahora, se suceden, a ritmo vertiginoso, los diversos estilos teatrales, textuales y musicales que conformaron las señas de identidad del teatro español, inglés, italiano y francés de aquella época, desde un prisma contemporáneo, se dialoga desde el presente con los clásicos –que lo son porque son intemporales-, se reescribe una tradición que revive gracias a la inteligencia y el humor.

Bello galán como Brad Pitt,
más elegante que James Bond,
más adorado que un cantante pop
y más forrao que un jugador del Barça.
Moderno como el nuevo i phone,
querido como don Pimpón,
con menos curro que cualquier Borbón.
Tener poder, sexo y parné,
es todo nuestro interés.
Eso queremos ver al vernos en el espejo
y en el reflejo somos pobres, feos y viejos.
Ya no hay verdad, todo es fugaz
y cuando hay que quitarse el disfraz
no hay nada debajo del antifaz.


Los versos, pues al igual que el teatro del XVII el espectáculo es en verso, están modelados siguiendo las estrofas clásicas: redondillas, romances, décimas, octavas reales… a la manera del Arte Nuevo de hacer comedias de Lope de Vega.

Estamos juntos hace siglos,
vaya negocio, qué gran inversión.
Tu amor entró en mi caja fuerte
y se me olvidó la combinación.
Eras tan joven y tan rupia,
y yo era un duro sin un michelín.
Dijiste: yo te doy mi escudo
si tú me lo cambias por tu florín.
Seamos francos, hace tiempo
hay una crisis en la relación,
si don Parné metió la plata
se peseta y te pide perdón.
No hagamos un dracma de esto,
acuérdate cuando nos iba yen,
me da penique que lo nuestro
dependa de un pagaré.
Ahora voy a ser sinceuro:
sólo te quiero por el interés.
Qué poderoso caballero
es tu amante don Parné.

jueves, 5 de enero de 2017

LA LLEGADA DE LOS REYES MAGOS


Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Reyes que venís de Oriente
al Oriente del sol solo,
que más hermoso que Apolo,
sale del alba excelente.

Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

No busquéis la estrella ahora,
que su luz ha oscurecido
este sol recién nacido,
en esta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas,
el niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.

Aquellas lágrimas bellas,
la estrella oscurece ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Lope de Vega

martes, 4 de octubre de 2016

RESTOS


La colección era impresionante. En un viejo archivador de madera tenía clasificados una tibia y un peroné de Calderón, sustraídos de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores de la calle San Bernardo, y también una clavícula y cuatro falanges del insigne Quevedo. Allí mismo, en los cajones superiores, me mostró los huesos que se suponía constituían un cuarto de esqueleto de Lope de Vega. No era aún mediodía. Y me hizo pasar a la cocina para que tomáramos café, mientras me contaba cómo había adquirido en el mercado negro de reliquias un Keats y un Baudelaire; una costilla y una escápula, respectivamente. Lo que aquel hombre profesaba era verdadera devoción.

- Nada te puede hacer sentir más cerca de un escritor que sus restos- me dijo.

Fue entonces cuando se decidió a enseñarme la pieza que había ido a ver. En una arquilla de ébano, sobre un paño remendado, guardaba la quijada con dos dientes del mismísimo Miguel de Cervantes.

- ¿No va a tomarme una fotografía?

Disparé varias veces mi cámara. Y le aseguré que, en cualquier caso, la noticia saldría al día siguiente.

- Sí, pero que salga con foto -me respondió-. No sé leer.

Juan Jacinto Muñoz Rengel

domingo, 21 de agosto de 2016

FUENTEOVEJUNA


Esta semana en la plaza principal de la localidad cordobesa de Fuente Obejuna se ha representado la obra 'Fuenteovejuna', que protagonizan los vecinos del desde 1992 y con la que conmemoran el 540 aniversario de los hechos que inspiraron a Lope de Vega para escribir uno de los clásicos de la literatura del Siglo de Oro: el levantamiento de la villa de Fuente Obejuna contra el comendador Fernán Gómez de Guzmán en 1476. La “compañía” cuenta con más de 250 actores y figurantes, y los vecinos también se encargan de la escenografía, vestuario y atrezzo.

                Os dejo con las escenas finales de la obra:

MANRIQUE: Señor, el pesquisidor
 que a Fuenteovejuna ha ido
 con el despacho ha venido
 a verse ante tu valor.
REY: Sed juez de estos agresores.
ISABEL: Yo confieso que he de ver
 el cargo en vuestro poder,
 si me lo concede Dios.
JUEZ: A Fuenteovejuna fui
 de la suerte que has mandado
 y con especial cuidado
 y diligencia asistí.
 Haciendo averiguación
 del cometido delito,
 una hoja no se ha escrito
 que sea en comprobación;
porque conformes a una,
 con un valeroso pecho,
 en pidiendo quién lo ha hecho,
 responden: "Fuenteovejuna."
 Trescientos he atormentado
 con no pequeño rigor,
 y te prometo, señor,
 que más que esto no he sacado.
 Hasta niños de diez años
 al potro arrimé, y no ha sido
 posible haberlo inquirido
 ni por halagos ni engaños.
 Y pues tan mal se acomoda
 el poderlo averiguar,
 o los has de perdonar,
 o matar la villa toda.
 Todos vienen ante ti
 para más certificarte;
 de ellos podrás informate.
REY: Que entren pues viene, les di.
LAURENCIA: ¿Aquestos los reyes son?
FRONDOSO: Y en Castilla poderosos.
LAURENCIA: Por mi fe, que son hermosos;
 ¡bendígalos San Antón!
ISABEL: ¿Los agresores son éstos?
ESTEBAN: Fuenteovejuna, señora,
 que humildes llegan agora
 para serviros dispuestos.
 La sobrada tiranía
 y el insufrible rigor
 del muerto comendador,
 que mil insultos hacía
 fue el autor de tanto daño.
 Las haciendas nos robaba
 y las doncellas forzaba,
 siendo de piedad extraño.
FRONDOSO: Tanto, que aquesta zagala,
 que el cielo me ha concedido,
 en que tan dichoso he sido
 que nadie en dicha me iguala,
 cuando conmigo casó,
 aquella noche primera,
 mejor que si suya fuera,
a su casa la llevó;
 y a no saberse guardar
 ella, que en virtud florece,
 ya manifiesto parece
 lo que pudiera pasar.
MENGO: ¿No es ya tiempo que hable yo?
 Si me dais licencia, entiendo
 que os admiraréis, sabiendo
 del modo que me trató.
 Porque quise defender
 una moza de su gente,
 que con término insolente
 fuerza la querían hacer,
 aquel perverso Nerón
 de manera me ha tratado
 que el reverso me ha dejado
 como rueda de salmón.
 Tocaron mis atabales
 tres hombres con tan porfía,
 que aun pienso que todavía
 me duran los cardenales.
 Gasté en este mal prolijo,
 por que el cuero se me curta,
 polvos de arrayán y murta
más que vale mi cortijo.
ESTEBAN: Señor, tuyos ser queremos.
 Rey nuestro eres natural,
 y con título de tal
 ya tus armas puesto habemos.
 Esperamos tu clemencia
 y que veas esperamos
 que en este caso te damos
 por abono la inocencia.
REY: Pues no puede averiguarse
 el suceso por escrito,
 aunque fue grave el delito,
 por fuerza ha de perdonarse.
 Y la villa es bien se quede
 en mí, pues de mí se vale,
 hasta ver si acaso sale
 comendador que la herede.
FRONDOSO: Su majestad habla, en fin,
 como quien tanto ha acertado.
 Y aquí, discreto senado,
 Fuenteovejuna da fin.

martes, 26 de julio de 2016

MADRID 1616 (II)


Enviado por Nerea (B1C):

Abril de 1616. Miguel de Cervantes acaba de morir y lo entierran en el convento de la Trinidad de Madrid.

Cuatrocientos años después, el bibliófilo Erasmo López de Mendoza presencia la exhumación de los huesos del novelista. Lo que mal puede imaginarse es la increíble aventura que está a punto de emprender: un Quijote alternativo, un misterio llamado Alonso Fernández de Avellaneda, un inesperado vínculo entre Cervantes y cierto dramaturgo inglés, una búsqueda trepidante que nos llevará desde el Madrid de Felipe VI al de Felipe III, desde la villa inglesa de Stratford-upon-Avon hasta la cripta de una iglesia madrileña donde tal vez se oculte el mayor enigma de la literatura universal.

Lo primero que me gustaría decir sobre esta novela es que se lee de forma muy gustosa. En principio había pensado que la historia podría ser más formal pero me ha resultado entretenida y con una idea original y bien construida.

La trama gira en torno al manuscrito original de la segunda parte del Quijote de la Mancha, uno de los libros más admirados de la literatura universal pero también uno de los que más se atraganta a ciertos lectores. Los hechos narrados se desarrollan en  dos épocas diferentes, como ya ocurrió en Madrid 1605.

La novela se construye mezclando con cierta habilidad realidad y ficción de forma que los autores pasan de una a otra casi sin que nos demos cuenta y además teniendo que buscar algunos datos por nuestra cuenta para verificarlo (y esto me parece muy bueno porque significa que la historia interesa. Por un lado nos presenta el mundo de los libros antiguos, los cazatesoros, las estrategias para conseguirlo así como las rivalidades entre los que se dedican al oficio y los coleccionistas.  Y por otro lado construyen una historia extravagante en la época de Cervantes y sobre todo el paradero de la segunda parte de esta gran obra. Por la novela naturalmente figuran personajes tanto reales como ficticios. Entre los inventados que bien podrían ser personajes de carne y hueso, encontramos a Erasmo con un perfil que ha logrado conquistarme por su picardía y cierta maldad, Pilar o Gonzalo de Córdoba. En el otro extremo y como personajes reales se encuentran Cervantes o Lope de Vega, dos escritores que tienen mucha trascendencia y que mantenían una clara rivalidad en su época que poco a poco se fue apagando.

Y, a mí, la lectura de Madrid 1616 me aporta una nueva dimensión del escritor, mucho más humana y más cercana. Cervantes es un escritor cuya vida no ha podido descifrarse al completo y esta novela nos permite hacernos un poco a la idea de cómo y quién fue (eso sí, como ya he dicho hay mucha ficción en sus páginas), mirar un poco que sucedía en su casa y acercarnos al proceso de creación y mundo editorial del momento.

Como la novela se estructura en dos tramas diferentes y ambientadas en dos siglos diferentes los autores utilizan dos estilos narrativos bien distintos. La historia ambientada en la actualidad está narrada en tercera persona, con un lenguaje selecto y pulcro. La otra trama está narrada en primera persona por uno de sus protagonistas, Gonzalo de Córdoba que a modo de diario nos cuenta sus andanzas con el escritor Miguel de Cervantes. Esta es la parte que más me ha gustado. A parte del lenguaje adaptado a la época con todas sus fórmulas de cortesía.

Los escenarios por los que mueven los personajes son diversos. En la parte actual la historia se desarrolla  en Madrid en sus calles o la Biblioteca Nacional. Gonzalo y Cervantes recorren también Valladolid donde se situaba la casa de Miguel de Cervantes e incluso tenemos acceso a su interior. Resaltar lo maravillosamente que está recreada esta parte en especial a través de las descripciones y el relato de Gonzalo de Córdoba. También Gonzalo llega hasta Inglaterra. La parte final en la que se relaciona a Cervantes con Shakespeare es del todo sorprendente, era lo último que esperaba encontrarme en este libro.

miércoles, 2 de marzo de 2016

BRITANIA CONQUISTADA

Año de Nuestro Señor de 1597.

Han pasado 10 años desde que la Gran Armada conquistara Inglaterra. Con la hereje Elizabeth prisionera en la Torre de Londres, Isabel, hija de Felipe II, y Alberto, reinan sobre los ingleses, para mayor gloria de España y Roma.

 Pero la salud de Su Majestad Católica empeora, y los invasores españoles encargan al dramaturgo local William Shakespeare la composición de una obra sobre el Rey Felipe que perdure en la memoria de los siglos. Sin embargo a Shakespeare, bajo sospecha de servir a los rebeldes ingleses, le es asignado como vigilante el aspirante a escritor, e infalible seductor, el Teniente Lope de Vega.

Mientras, los rebeldes ingleses tratan de convencer a Shakespeare para que cree una obra que subleve al pueblo inglés frente al invasor español: la historia de Boadicea, reina de una tribu de la Britania romana que encabezó el alzamiento contra los invasores extranjeros.

Harry Turtledove usa su minuciosa recreación de ambientes en la historia para crear un mundo inventado, pero completamente realista. Aunque la trama de sus novelas en ocasiones parece dispersa y más interesada en la especulación que en la narración, casi todas ellas son gratificantes y entretenidas. Si algo se le puede achacar es que es simplemente un buen narrador; pero lo compensa con creces al proporcionar un inusual acercamiento a lector en sus historias y mostrarnos como los grandes acontecimientos siempre nos afectan individualmente.

Esta novela pertenece al género llamado ucronía, o novela histórica alternativa, que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como ocurrió en realidad y se especula sobre realidades alternativas ficticias en las cuales los hechos se han desarrollado de diferente forma de como los conocemos.
PREMIO SIDEWAYS 2003

lunes, 8 de febrero de 2016

VISITA DE ELOY CEBRIÁN

Esta mañana ha vuelto a estar con nosotros Eloy Cebrián, y nos ha contado como construye sus novelas.

Primero han estado los alumnos de 3º ESO, con Operación Beowulf, y Eloy nos ha mostrado cuáles han sido sus fuentes (Borges, Tolkien, Verne, Enyd Blyton), cómo ha imaginado la historia como si fuera una película y quiénes la protagonizarían, cómo la misma trama o la personalidad de sus personajes exigía una solución concreta para un conflicto determinado (¡ah, l’amour: sus sacrificios y exigencias).

Despues los alumnos de Bachillerato han visto la enemistad de Cervantes y Lope de Vega, Madrid 1605, cuál fue la génesis del libro, cómo se han documentado para hablar de la época y sus costumbres, cómo lograron publicar el libro… Y una posterior invitación a leer la segunda parte recien publicada, Madrid 1616, donde asistimos a los últimos años de vida de Cervantes, esa relación entre Cervantes y Shakespeare (ese Cardenio del Quijote), lo que supuso Avellaneda…

Gracias por venir, Eloy, y hasta la próxima

lunes, 11 de enero de 2016

MADRID 1616

       
    Cuatro años despues de los hechos narrados en Madrid 1605, Eloy Cebrián retoma los personajes de Erasmo López de Mendoza y Pilar Esparza, quienes encuentran un nuevo manuscrito firmado por un Gonzalo de Cordoba ya anciano.

                 A través de la historia de Gonzalo, contemplamos los últimos años de Cervantes; en este escenario veremos a viejos y nuevos personajes: el librero Robles, Lope de Vega, Gongora, Quevedo… En sus páginas descubrimos cómo Cervantes cambia los capítulos finales de la segunda parte del Quijote, para contrarrestar la obra de Avellaneda (apasionante la búsqueda del personaje que se oculta tras este pseudónimo); la relación que se establece entre Cervantes y Shakespeare…

                En la trama contemporánea encontramos robos, secuestros, búsquedas de manuscritos… y vuelven a aparecer nuestros villanos favoritos: Dolores (gloriosa su fuga de Alcala Meco) Y Klemperer.

                La novela se vuelve a contruir con las dos tramas que se alternan, teniendo mucho cuidado con los datos históricos y logrando que la ficción de la historia cervantina se ajuste a ellos. Un lenguaje fluido y ágil, imitando perfectamente la lengua barroca en sus episodios. Los personajes, bien construidos y definidos: un Erasmo realista e irónico (por ejemplo, tras leer cierta novela que narra su primera aventura quiere jugar con “los diminutos testículos de los autores”); una Pilar resuelta y obcecada (¡cómo se la tiene jurada a Dolores!); Gonzalo y Lope, demostrándonos que todos somos humanos; el bibliopata Kemplerer (poderoso caballero es don Dinero)…

                Hay muchos más episodios de los que podríamos comentar largo y tendido; pero prefiero, como Gonzalo, que seas tú, lector, quien los descubras. Solamente te pido una cosa: recrea en tu imaginación ese otro final del Quijote ideado por Sansón Carrasco para enfrentarse a los mayores magos encantadores y hechiceros.

miércoles, 15 de abril de 2015

LADRONES DE TINTA

Diez años después de que Francisco Robles editara "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", un tal Alonso Fernández de Avellaneda osa publicar una segunda parte. Robles, furioso porque alguien interfiera en su negocio, encarga a un empleado, Isidoro de Montemayor, que encuentre a Avellaneda y le ajuste las cuentas.

Curtido en toda clase de lances tras sus años como encargado de un garito y gacetillero de la Corte, Montemayor se mueve como pez en el agua tanto en los tugurios más inhóspitos como en los círculos literarios más selectos. Indagando en unos y otros, pronto descubre que Avellaneda no existe, sino que es un seudónimo tras el que se oculta alguien que afirma haber sido ofendido por Cervantes, a quien trata de cornudo y homosexual.

A Montemayor no le queda entonces más remedio que sumergirse en el Quijote y en la vida de don Miguel para comprobar qué hay de verdad en ello y quién puede querer tan mal al maestro como para acusarlo de algo que puede llevarlo a la hoguera.

Alfonso Mateo Sagasta sumerge al lector en el Madrid del Siglo de oro y plasma con maestría y riqueza de todo detalle, así como agilidad y sentido del humor, un período único en la historia española.

                Nos movemos entre la novela histórica (su ambientación en el Siglo de Oro) y la de intriga: encontramos sospechosos, análisis detallados, amenazas, venganzas manteniendo la tensión de la trama hasta el final. La investigación tiene diferentes hilos de indagación que Montemayor desbera recorrer, y en ellos aparecen las rencillas y los ataques personales entre Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y Góngora.

Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2005

Premio Espartaco de Novela Histórica 2005

lunes, 9 de marzo de 2015

MISTERIOSO ASESINATO EN CASA DE CERVANTES, DE JUAN ESLAVA GALÁN, PREMIO PRIMAVERA DE NOVELA 2015

La obra Misterioso Asesinato en Casa de Cervantes, de Juan Eslava Galán, ha conseguido el Premio Primavera de Novela, en su decimonovena edición, por ser "una intriga muy bien construida, escrita con una riqueza del lenguaje extraordinaria y por un autor que conoce a la perfección el mundo de Cervantes". Este galardón, dotado de 100.000 euros, es uno de los más prestigiosos en lengua española y está convocado por la Editorial Espasa y por el ámbito cultural de El Corte Inglés, con el fin de apoyar la creación literaria y contribuir a la máxima difusión de la novela como forma de expresión artística la época.

"Es una novela negra, ambientada a principios del siglo XVII y basada en hechos reales", comenta Eslava Galán, que ha tenido "mucho cuidado" de reflejar de forma adecuada esa época en la que España se desangraba en guerras y las calles estaban llenas de pícaros, busconas y tullidos. "He procurado reflejar cómo era la Corte de Valladolid y respetar el lado histórico de los personajes", señala Eslava Galán, que en la novela ganadora ha mezclado personajes reales y ficticios. La España del siglo XVII "está en plena decadencia" y el novelista la muestra "a través de los ojos reflexivos de Cervantes, que está en plena vejez".

La novela parte de "una anécdota cierta": cuando Cervantes vivía con sus hermanas en Valladolid, apareció un hidalgo asesinado en la puerta de la casa. La justicia consideró sospechosos al escritor y a sus hermanas, conocidas como "las Cervantas", y los metió en la cárcel. Hasta ahí los hechos reales. Lo demás se debe a la imaginación de este prolífico escritor.

En la puerta de la casa del creador de Don Quijote ha aparecido el cuerpo de un hombre muerto. Un desdichado que responde al nombre y apellidos de Gaspar de Ezpeleta. No dudan los comisarios de la Justicia en arrestar a Miguel de Cervantes y a sus hermanas, conocidas por las Cervantas, y convertir a la familia en sospechosos principales de asunto tan feo. Todo el clan es conducido, por tanto, sin remisión a una cárcel para que respondan a las incógnitas y sospechas que rodean este crimen. Este episodio le sirve a Eslava Galán para introducir a una joven, Dorotea de Osuna, protagonista involuntaria y por sorpresa en este episodio. Ella será requerida por una dama poderosa, por una de esas presencias que imponían respeto y silencio en la época, la duquesa de Arjona, para que acuda en auxilio y en defensa de su amigo: el responsable de «El Quijote».

Este pretexto le servirá a Eslava Galán para ahondar en un siglo con abundantes desventuras, rico en el abanico de personajes, curioso en paisajes y paisanajes. Mostrar al lector el amplio abanico de seres que poblaban las ciudades españolas de entonces y hacer un retrato del momento.

El Cervantes que evoca Eslava Galán es un hombre que "ha fracasado en la vida, ha intentado ir a América y no se lo han permitido y ha tratado de triunfar en el teatro, como Lope de Vega, pero no ha tenido mucho éxito". Sin embargo, acaba de publicar la primera parte del "Quijote" (1605), que sí ha tenido una buena acogida, aunque Cervantes "está un poquito de vuelta de todo", señala Eslava Galán. Cervantes es recurrente en la obra del escritor jiennense. Hace años le dedicó la novela "El Comedido Hidalgo", que reflejaba la etapa sevillana del autor del "Las Novelas Ejemplares".