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domingo, 24 de junio de 2018

EN EL HUERTO DE CALISTO Y MELIBEA



CALISTO.- En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
MELIBEA.- ¿En qué, Calisto?
CALISTO.- En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase y hacer a mí, inmérito,
tanta merced que verte alcanzase y en tan conveniente lugar que mi secreto dolor manifestarte pudiese. Sin duda incomparablemente es mayor tal galardón que el servicio, sacrificio, devoción y obras pías que por este lugar alcanzar tengo yo a Dios ofrecido, ni otro poder mi voluntad humana puede cumplir. ¿Quién vio en esta vida cuerpo glorificado de ningún hombre como ahora el mío? Por cierto los gloriosos santos, que se deleitan en la visión divina, no gozan más que yo ahora en el acatamiento tuyo. Más ¡oh triste!, que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican sin temor de caer de tal bienaventuranza y yo me alegro con recelo del esquivo tormento que tu ausencia me ha de causar.
MELIBEA.- ¿Por gran premio tienes esto, Calisto?
CALISTO.- Téngolo por tanto en verdad que, si Dios me diese en el cielo la silla sobre sus santos, no lo tendría por tanta felicidad.
MELIBEA.- Pues aun más igual galardón te daré yo, si perseveras.
CALISTO.- ¡Oh bienaventuradas orejas mías, que indignamente tan gran palabra habéis oído!
MELIBEA.- Mas desaventuradas de que me acabes de oír, porque la paga será tan fiera cual merece tu loco atrevimiento. Y el intento de tus palabras, Calisto, ha sido de ingenio de tal hombre como tú. ¿Haber de salir para se perder en la virtud de tal mujer como yo? ¡Vete! ¡Vete de ahí, torpe! Que no puede mi paciencia tolerar que haya subido en corazón humano conmigo el ilícito amor comunicar su deleite.
CALISTO.- Iré como aquel contra quien solamente la adversa fortuna pone su estudio con odio cruel.

Fernando de Rojas, La Celestina

viernes, 11 de mayo de 2018

EL MANUSCRITO DE FUEGO



Béjar, 2 de febrero de 1532.

Don Francés de Zúñiga, antiguo bufón del emperador Carlos V, es acuchillado en plena noche por varios desconocidos. La emperatriz le encarga las pesquisas del caso a Fernando de Rojas, que está cerca de cumplir sesenta años. A través de su investigación, iremos conociendo la vida del controvertido e irreverente Don Francés, así como los entresijos de una época tan fascinante como escandalosa.

Para resolver este caso, Rojas contará con la ayuda de Alonso, un joven estudiante; con él tendrá que enfrentarse a numerosos obstáculos y a diversos retos, como el de buscar un manuscrito muy misterioso o intentar descifrar una de las obras más enigmáticas del arte y la arquitectura europeas: la fachada de la Universidad de Salamanca.

                Partiendo de unos hechos reales, Luis García Jambrina retoma en esta novela el personaje de Fernando de Rojas, que volverá a hacer de detective en una España convulsa: la revuelta de los comuneros, los humanistas, la inquisición, un rey que piensa más en un imperio que en su pueblo… A lo largo de su investigación, Rojas no sólo nos ofrecerá una semblanza de Francesillo y de su vida en la corte (cómo entró en ella, los odios y enemigos que se creó, cómo perdió el favor de Carlos I…), sino también nos muestra su Crónica, una obra burlesca donde demuestra ser una persona instruida y amante de las letras y no deja títere con cabeza. Además buscará un “manuscrito de fuego”, texto que Rojas no sabe si “es una obra destinada a provocar incendios, ya fueran reales o figurados? ¿O se trataría más bien de un escrito tan brillante y cegador como el sol o tan ardiente y abrasador como el propio fuego? ¿O sería simplemente un texto peligroso o dañino para la Corona o para la fe católica y, por tanto, susceptible de acabar en la hoguera inquisitorial?”. Sólo sabe que su clave se esconde tras las siguientes cuartetas:

El manuscrito de fuego
no ha sido escrito con tinta,
ni su cuerpo es de papel,
ni se cubre con piel lisa.

En un lugar del Estudio
está oculto y a la vista.
Cuando el sol desaparece
es cuando su luz más brilla.

Si algún día alguien descubre
qué es lo que esto significa,
a unos moverá a la cólera,
a otros causará gran risa.

El manuscrito de fuego
nunca podrá ser quemado,
ni tampoco ser prohibido,
ni siquiera censurado.

Aunque es un libro muy docto,
por el Estudio aprobado,
cualquiera puede leerlo,
incluso los iletrados.

Si es que quieres conocer
la clave para encontrarlo,
no la busques en los libros,
la hallarás en lo más alto.

                Personajes reales aparecerán en las pesquisas de Rojas (que ya es conocido por La Celestina y la mayoría le pregunta por qué no ha vuelto a escribir): la emperatriz Isabel de Portugal, la duquesa de Béjar, don Pedro de Robles, fray Antonio de Guevara, el duque de Alba, Hernán Núñez de Toledo el Pinciano (que dará mucho juego en la novela). Algunos de ellos son sospechosos del asesinato de Francesillo, que no se resolvió (hecho que nos recuerda a otra novela: Decidnos, Quién Mató al Conde, de Néstor Luján, sobre la muerte del conde de Villamediana). Otros ficticios: Sabela, el gran amor de Fernando de Rojas, que ya apareció en El Manuscrito de Piedra. Alonso, el gran acierto de la novela, pues todo investigador que se precie debe tener un buen ayudante, y que esconde algunos secretos como podremos comprobar.

lunes, 19 de marzo de 2018

LA VUELTA A LA ORALIDAD



Da la impresión de que nos encontramos en tránsito hacia una cultura oral, una especie de regreso a los orígenes del hombre.
Parece que a la gente le cuesta más abrir un libro que nunca. No sólo lo dicen las ventas de libros, que han bajado considerablemente, sino una cultura ambiente en la que prima la idea de experiencia sobre el conocimiento.
No se considera versado en Londres o la historia de Ana Frank a aquel que ha leído a Dickens o el diario de Ana Frank, sino al que ha viajado a la capital inglesa, aunque haya sido un fin de semana con un paquete turístico de bajo coste, o el que ha entrado en la casa natal de la escritora en Amsterdam. Ir, sentir no importa qué, gana la partida a estar y leer, al supuesto intermediario que te cuenta la historia.
Es verdad que una gran parte de los lectores de periódicos en papel se ha pasado a las ediciones digitales, pero, lo dice el tiempo que pasa la gente en cada artículo, se lee distinto, menos, raramente se llega hasta el final de los artículos.
También es cierto que especialmente los jóvenes, pero no sólo, pasan mucho tiempo en los medios sociales al fin y al cabo "leyendo", interpretando símbolos escritos, pero la verdad es que cada vez más "se escribe como se habla", leemos pero en realidad es como si estuvieramos escuchando una jerga poco elaborada, hecha para el consumo y la destrucción instantánea, que aunque podamos recuperar en realidad es una hipótesis que no nos interesa, como las imágenes que circulan en Snapchat.
Estudiar los libros de texto, leer interminables artículos académicos está cada vez más desprestigiado en el mundo de la enseñanza convencional. Prima la idea de que el aprendizaje es producto de la experiencia, de compartir con otros. El ratón de biblioteca que deglute libros en solitario, si es que todavía existe, se considera un fracasado, alguien que no ha entendido el signo de los tiempos. El profesor que prescribe demasiadas lecturas que requieren demasiado tiempo no ha entendido lo que es un mundo que se mueve a la velocidad de la luz. Leer pasa por no ser un trámite ineludible para aprender, sino más bien al contrario.
Hemos pasado, al menos en términos de lo que es el ideal normativo, de un extremo a otro del péndulo, de las, al menos teóricamente soporíferas e inútiles lecciones magistrales a la dictadura del trabajo en grupo, las discusiones y el refuerzo positivo.
En España, por un complejo histórico archiconocido, nos gusta abrazar las modas y las vanguardias acríticamente. Eso incluye la pobreza de las bibliotecas de las escuelas españolas (aunque se escuden en un hipotético acceso al libro electrónico), incluso las de élite, que están despobladas de libros.
En los Estados Unidos, que nunca ha tenido problema en negar las tradiciones pero también en inventarlas si es necesario, las bibliotecas de los colegios están llenas de libros, a los estudiantes se les invita a visitarlas durante el horario lectivo, a llevarse libros prestados, a leer a Dashiel Hammett o a J. K. Rowling aunque antes no hayan leído a Shakespeare.
Aquí hay que haber leído ineludiblemente el Cantar del Mio Cid y La Celestina antes de llegar a Lorenzo Silva o a Elvira Lindo.
Así nos va.

César García

viernes, 16 de marzo de 2018

LA MUJER DE LA ESCALERA


Un suicidio y un misterioso asesinato sirven de arranque a este relato donde dos universitarios recién licenciados, a comienzos de los años ochenta, afrontan una misión que cambiará sus vidas para siempre: la de localizar unos antiguos libros de teatro medieval. Así comienza una trepidante búsqueda en la que los personajes acabarán encontrándose consigo mismos y con su propio destino, trazando a la vez el retrato de una generación fronteriza que luchó por conseguir un espacio propio en la España de los últimos años setenta y principios de los ochenta.

Una apasionante historia de intriga, de ambiciones y rencores, de amor y desamor, de frustraciones y deseos, donde los más turbios y los más nobles sentimientos se entremezclan y chocan dramáticamente, siempre con el telón de fondo del mundo teatral, ese espacio metaliterario en el que, como en un juego de espejos, no todo es lo que parece...

Cuando el  jurado del Premio Café Gijón otorgó el galardón a Pedro A. González Moreno, constató en su fallo: «Dos muertes y la búsqueda de unas supuestas obras de teatro anteriores a la aparición de La Celestina crean una apasionante novela ambientada en el mundo universitario. La protagonista se verá inmersa en un cruce de intrigas que el autor desarrolla hábilmente y con un excelente despliegue de recursos narrativos».

En realidad, según su autor, no se trata de una obra policíaca, sino de una novela de una generación que siempre había llegado a destiempo a todas partes, pues la investigación policial queda relegada a un segundo plano, sólo cobra importancia casi al final de la novela, cuando el comisario Adolfo Tena (que, en cierta manera, recuerda al Plinio de García Pavón) ata los cabos sueltos del suicidio de Ricardo y el asesinato de Daniel Carvajal. No importa quién es el culpable, sino cuáles son los motivos que le han llevado a ello.

                La trama literaria es la que predomina, no sólo por intentar encontrar esos libros que responderían a la pregunta de si existió un teatro medieval anterior a La Celestina (búsqueda que les lleva a los combates de la guerra civil en la provincia de Guadalajara), sino porque mediante esta obra, con la representación que hace el grupo teatral al que pertenecen los protagonistas, y con Luces de Bohemia, de Valle Inclán, asistimos a la reflexiones y sentimientos de Sara o de Marcos (magistral esa Fantasía Botánica que escribe), y porque los integrantes de Bambalinas 9, en un principio, huyendo de la vida se refugian en el teatro, y, más tarde, algunos de ellos ven la vida como si permanecieran actuando en el escenario (ahí Irene, que con sus celos y envidias intenta manejar los hilos, por poner un ejemplo).

                Y en las reflexiones y sueños de Sara, aparecen recurrentes una serie de imágenes: el hombre que la lleva en una barca y está de espaldas a ella guiando el rumbo, la mujer inmóvil que la mira desde el último peldaño de una escalera, a la que nunca consigue verle la cara o el cuadro de Edward Hopper, Habitación de Hotel, con esa mujer leyendo sentada en la cama. 

                Muchas más sorpresas nos depara el libro, pero descubridlas con su lectura

PREMIO CAFÉ GIJÓN 2017

lunes, 16 de febrero de 2015

EL MANUSCRITO DE PIEDRA

«Un año más, tras unas cortas vacaciones de verano en su pueblo de origen, Fernando de Rojas volvía a Salamanca con el propósito de proseguir sus estudios».

Así se presenta al protagonista de El Manuscrito de Piedra en su primer capítulo, un joven Fernando de Rojas, el mismo que conoceremos como el autor de La Celestina, cuando va a iniciar un nuevo curso en el Estudio General de Salamanca.

Pero el curso de 1497 no tendrá un inicio tranquilo. El catedrático de Teología es brutalmente asesinado a la entrada de la Iglesia Mayor y su cuerpo hallado con una moneda en la boca y una marca en su mejilla izquierda. Fernando, que ya había destacado en la Universidad por su interés en todo tipo de saberes, no siempre ortodoxos, recibe un encargo personal del Obispo de Salamanca: descubrir al culpable de tan atroz crimen. Lamentablemente, este asesinato no es el único, sino solamente el primero de una serie de ellos que atraviesan la novela y pondrán a prueba el temple y la capacidad del bachiller Rojas.

El Manuscrito de Piedra recorre magistralmente la vida universitaria de la Salamanca prerrenacentista a través de la investigación de Fernando de Rojas. Aulas, conventos, mancebías, tabernas, palacios y antros oscuros son los escenarios de las indagaciones y aventuras de Rojas. Tirando del ovillo hasta el final, abriendo puerta tras puerta, Fernando va encontrando respuestas sorprendentes, algunas de las cuales le llevan a lugares que creía pertenecían al territorio de la leyenda y no de la realidad, y a encontrarse con la vieja puta y ya ciega Celestina.

Luis García Jambrina logra con El Manuscrito de Piedra un perfecto crisol con elementos de novela histórica, detectivesca y de aventuras, pero sumando un gran rigor académico y documental. Fernando de Rojas y la vieja Celestina se encuentran cara a cara en un argumento apasionante donde se refleja la lucha de poder en la sociedad de la época. Una novela completa que nos hace disfrutar de lugares y sucesos, que nos hace sentir el variado y diverso bullir de ideas de los albores del Renacimiento y que nos deja un Fernando de Rojas tan cercano y tan vivo que el lector queda deseando encontrarlo de nuevo. Luis García Jambrina nos ofrece un relato en favor del Humanismo, la libertad y la tolerancia, un homenaje al autor de La Celestina y una galería de personajes inolvidables. Una historia apasionante con grandes dosis de ironía e intriga. 

viernes, 2 de mayo de 2014

LA CELESTINA EN ALMAGRO

Te conjure, triste Plutón, señor de la profundidad infernal, capitán soberbio de los condenados ángeles, señor de sulfúreos fuegos, que hirvientes montes como el Etna manan, gobernador de los tormentos y de los atormentadores de las pecadoras ánimas, regidor de las tres furias, administrador de todas las cosas negras del reino de Estigia, con todas sus lagunas y sombras infernales, mantenedor de las arpías junto con las hidras; yo, tu fiel siervo, te conjure para que aquellos, que suelen huir de las palabras en blanco papel, compareciesen en el día acordado en este corral de comedias, y presenciasen la historia, digna de merito, de tu más conocida clienta, en el devenir de los ilícitos amores de Melibea y Calisto.

Ágil y amena representación de esta clásica historia; se hace corta la hora y media que dura. Impresionante la actriz que hace de Celestina: se come al resto del reparto. 

Advertencia la adaptación sólo llega hasta la muerte de Celestina; el resto de la historia se solventa con un epilogo.


miércoles, 30 de abril de 2014

MELIBEA NO QUIERE SER MUJER

En esta novela se reconstruye el ambiente social, político y literario en el que se escribió La Celestina. Se habla sobre asesinatos, Inquisición, magia, amor, y literatura. 

Un estudiante de leyes, Fernando de Rojas, encuentra un manuscrito anónimo que contiene el primer acto de una excelente comedia cuyos personajes son un tal Calisto y Melibea. Pero está incompleta, y él quiere saber como continua y acaba la obra. 

Su interés por localizar al autor lleva al estudiante a un mundo amenazador en el que se mezclan la literatura y el amor, las dos grandes pasiones que envuelven el argumento de este libro. 

Es una novela fresca, que se lee de un tirón, donde sobresalen los diálogos. Destaca la visión del mundo de los personajes femeninos, especialmente Lisona que no se resigna al destino que le aboca su condición social.

Teniendo en cuenta que perdí mi ejemplar hace años y que la obra está descatalogada, si alguien nos la consigue, nuestra gratitud sería eterna, A Su Mayor Gloria (Ad Maiorem Suam Gratiam)

miércoles, 2 de abril de 2014

VE HACIENDO EL PETATE, QUE NOS VAMOS DE EXCURSIÓN

Enviado por Marina:

Os recuerdo a los Terceros, y allegados, que el próximo 29 de abril nos vamos al Corral de Comedias de Almagro para ver la Celestina.

Os aconsejo que descanséis bien, pues el día va a ser un poquito movido: primero iremos al Museo del Teatro, y nos vamos ambientando; luego, la representación, y para terminar el día a Daimiel.

Para aquel de vosotros que todavía no lo haya leído.

Calixto, joven de noble linaje, entra en el huerto de Melibea persiguiendo un halcón. Presa de profundo enamoramiento, al ver a Melibea, se lo manifiesta; pero ella le rechaza. 

Ya en casa, se muestra abatido y pesaroso. Aconsejado por sus criados, Sempronio y Pármeno, recurre a la vieja Celestina que se presta a ablandar el corazón de Melibea.

Celestina visita a Melibea y consigue, con astucia, interesarla por Calixto. 

Calixto logra el amor de Melibea casi al mismo tiempo que Sempronio y Pármeno discuten con Celestina por las recompensas que Celestina ha ido recibiendo de Calixto.

Aquí podeis ver algunas escenas de la obra:



Voy camino Almagro, 
¿Tu hacia donde vas? 
Me llevo pal camino 
Un bocata de foie gras 
Voy camino Almagro,
Hay que madrugar 
Y vamos toda la peña 
Cantando Manowar 
Camino Almagro,
Camino Almagro.