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jueves, 1 de julio de 2021

EL TERROR

Enviado por Pedro:

En 1847, dos barcos de la Armada británica, el HMS Erebus y el HMS Terror, que navegaban bajo el mando de sir John Franklin, están atrapados en el hielo del Ártico. En su anhelada busca del paso del Noroeste, parecen haber fracasado. Sin poder hacer nada por continuar su marcha y completar su expedición, rodeados del frío polar y de inminentes peligros, sólo pueden esperar a que llegue el deshielo que les permita escapar.

Poco a poco, los días van pasando y las condiciones de supervivencia se vuelven más extremas; temperaturas que superan los cincuenta grados bajo cero, provisiones de comida escasas, el deterioro de los barcos o la llegada de enfermedades van mellando la esperanza de la tripulación Por si fuera poco, la extraña presencia de una criatura bestial y misteriosa hace que los hombres crean que se enfrentan no sólo a las condiciones naturales más adversas, sino también a fuerzas sobrenaturales que superan, por momentos, sus creencias y su razón. Con el tiempo y la llegada de las primeras muertes, fantasmas como el de la rebelión, el motín o el canibalismo hacen su entrada en escena, en un panorama desolador.

Basada en hechos reales, El Terror es una magnífica novela en la que Dan Simmons consigue que el lector se sienta, aterido, uno más de los tripulantes extraviados en el Polo.

Tras un trabajo previo de documentación e investigación, Simmons construye una inquietante novela histórica de terror, con algunos elementos de literatura fantástica, que ayudan a crear la agobiante atmósfera que impregna el libro. Tal vez, uno de los aspectos más complicados que tenía era transmitirnos toda esa sensación de agobio, de desesperanza que siente la tripulación de los dos barcos en esa situación inhóspita y terrible: hambre, hacinamiento, frio, el egoísmo y la traición…

 La perspectiva desde la que nos cuentan los hechos en cada capítulo va variando según el personaje principal que tomamart el autor (algo parecido a lo que ocurre en Juego de Tronos, de G. R. R. Martin), así los de Crozier, el Capitán del HMS Terror, o los del doctor Goodsir. De esta forma, el autor se adentra en la psicología y en las motivaciones de los personajes.

                Toda la trama de novela histórica, la expedición en el Ártico, podría ser propia de las novelas de Patrick O’Brian, pero todos los elementos fantásticos y esa sensación de agobio y terror nos recuerda la Narración de Arthur Gordon Pym, de Poe. Pero también encontramos referencias a la propia obra de Simmons, pues ese monstruo de ojos inquietantes, enorme estatura y garras como cuchillos con su comportamiento nos trae a la memoria el Alcaudón, la criatura de  la mítica serie Hyperion (Premio Locus y Hugo 1991).


miércoles, 8 de abril de 2015

MI NOMBRE ES WILKIE COLLINS

y supongo, ya que pienso postergar la publicación de este documento hasta por lo menos un siglo y cuarto después de la fecha de mi muerte, que no reconocerán mi nombre. Algunos dicen que soy un jugador empedernido, y los que aseguran tal cosa están en lo cierto; de modo que apuesto, querido lector, a que ni ha leído ni ha oído hablar jamás de ninguno de mis libros ni obras de teatro. Quizás ustedes, británicos o norteamericanos que están en el futuro, dentro de ciento veinticinco años, ni siquiera hablen ya inglés. Quizá vistan como hotentotes, vivan en cuevas iluminadas por gas, viajen por el mundo en globos y se comuniquen mediante pensamientos telegrafiados sin verse entorpecidos por lenguaje hablado o escrito alguno.

Aun así, apuesto toda mi fortuna actual, al día de hoy, y los futuros derechos que devenguen de mis obras y mis novelas, sean cuales sean, a que sí recuerdan el nombre, los libros, las obras y los personajes inventados por mi amigo y antiguo colaborador, un tal Charles Dickens.

De modo que esta historia real tratará de mi querido amigo (o al menos del hombre que en tiempos fue amigo mío) Charles Dickens, y del accidente de Staplehurst, que acabó con su paz mental, su salud e incluso, como murmuran algunos, con su cordura. Esta historia real tratará de los últimos cinco años de la vida de Charles Dickens y de su creciente obsesión durante esa época por un hombre, si es que se trataba de un hombre, llamado Drood, así como de asesinatos, muertes, cadáveres, criptas, mesmerismo, opio, fantasmas y todas las calles y callejones de ese vientre de Londres, lleno de negra bilis, que el escritor llamaba siempre «mi Babilonia» o «el Gran Horno». En este manuscrito (que, como he explicado, por motivos legales, así como por motivos de honor, me propongo apartar de todos los ojos durante más de cien años después de su muerte y la mía), responderé la pregunta que quizá nadie más que viva en nuestra época sabe responder: ¿conspiró el famoso, querido y honorable Charles Dickens para asesinar a una persona inocente y disolver su carne en un pozo de sosa cáustica, y enterró en secreto lo que quedaba de él, unos simples huesos y una calavera, en la cripta de una antigua catedral que formó parte importante de la propia niñez de Dickens? ¿Tramó Dickens echar las gafas, anillos, alfiler de corbata, gemelos y reloj de bolsillo de la víctima en el río Támesis? Y si lo hizo así, o simplemente «soñó» que hacía tales cosas, ¿qué papel representó un fantasma muy real llamado Drood en el inicio de esa locura?

miércoles, 26 de marzo de 2014

LA SOLEDAD DE CHARLES DICKENS, de Dan Simmons

El 9 de junio de 1865, mientras viajaba en tren a Londres con su amante secreta, Charles Dickens -que entonces contaba con 53 años y se hallaba en la cúspide de su carrera literaria- se vio envuelto en un accidente ferroviario que cambió su vida para siempre. 

Dan Simmons narra esos últimos años de la vida de Dickens, mediante la voz del amigo y a la vez rival del gran escritor, Wilkie Collins. Explora los enigmas que Dickens se llevó a la tumba y que aun hoy siguen sin respuesta, deteniéndose en los relacionados con su última e inconclusa obra: El misterio de Edwin Drood. De la mano de Collins, el lector descubre la oscura y doble vida que Dickens llevó tras el accidente, sus incursiones nocturnas en los peores tugurios de Londres y su creciente obsesión por la muerte.

A lo largo de la novela se va haciendo evidente que la amistad entre los dos escritores no es tan perfecta como parece, es más ni siquiera el mismo Dickens parece ser el caballero victoriano que aparenta. La rivalidad disimulada entre los dos se manifiesta en unos debates muy interesantes, dispersos a lo largo de la narración.