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lunes, 30 de julio de 2018

BASORA



Has de saber —pero Alá es más sabio, más prudente, más poderoso y más bondadoso— que en los años del califa Harún al-Rashid la ciudad de Basora era el santuario de los intrépidos navegantes del océano Índico. Sus innumerables torres cubiertas de azulejos, trozos de vidrio y cristal de roca brillaban al ser alcanzadas por los rayos del sol y atraían con sus destellos a los barcos que cruzaban frente a la costa, prometiéndoles ricos mercados para sus productos y evitando así que remontasen el río Tigris hacia Bagdad.

Porque Basora era la puerta al mar del califato y cada tarde se congregaban en sus puestos naves de todas las formas y tamaños: lanchas estrechas, semejantes a galeras impulsadas por varios remeros, gráciles dhows de velas triangulares que venían de puertos lejanos, gordos baghlahs para el transporte de esclavos, jihaazis y sambuks de popa cuadrada, creando entre todos el espectáculo abigarrado de un bosque de mástiles recortándose contra el cielo. De cada una de sus bodegas surgían sacos con mercancías valiosas, balas de lana aprisionada entre zunchos de cuerda, barriles y cajones que los estibadores iban apilando en los muelles.

Juan Miguel Aguilera, Sindbad enel País del Sueño

jueves, 31 de mayo de 2018

SINDBAD EN EL PAÍS DEL SUEÑO


                Imaginad la Basora de las mil y una moches, imaginad la Basora de Harun al Rashid.

                En ella ha atracado un extraño barco, un barco propulsado por ruedas y una larga chimenea, un barco que nos recuerda los barcos fluviales del Mississippi del siglo XIX, un barco que despertará la curiosidad de Sindbad el marino, capitán del mercante El Viajero.

                Pero esa no va a ser la única sorpresa de ese día. En la bodega encuentra un polizón escondido, el joven Radi, perseguido por unos extranjeros que han asesinado a su hermano y buscan un misterioso libro con extraños símbolos que obra en su poder. Sindbad decide ayudarle y satisfacer de esta manera su instinto aventurero que tanta fortuna le ha reportado.

                La primera etapa del viaje nos lleva a Bagdad, donde Sindbad conoce a la bella andalusí Aisha. Cae tan rendido a sus pies que, cuando ésta es raptada por el visir y los carolingios, no duda en iniciar un largo viaje que le llevara a la isla de Zanzíbar, el río Pangani (el reino de la mosca tsé-tsé que acaba por igual con los hombres y el ganado) y, finalmente, a la ciudad perdida de Salomón, donde se guarda el mayor tesoro de todos los tiempos y donde tendrá lugar un enfrentamiento épico que dirimirá el mismísimo destino de la humanidad.

                Juan Miguel Aguilera nos ofrece un relato de aventuras en ese oriente mítico, que muchos de niños hemos leído; así encontraremos los djins (los genios), las alfombras voladoras… Pero no todo es fantasía: el sabio Al-Yahiz, que acompaña desde el principio a Sindbad, existió en la realidad y era un pionero en el estudio de la evolución de las especies; esa embajada de Carlomagno para aliarse con el califa Harún al-Rashid tuvo lugar; la descripción de los diferentes tipos de djinn se basa en citas contenidas en el Corán…

           La narración es fluida, a lo que ayuda que muchos de los capítulos sean cortos. Los personajes, aunque a veces corresponden a arquetipos, vemos como cobran vida ente nosotros y se mueven motivados por el amor, el honor, la venganza, el dinero, el deseo de poder. Uno de los aciertos de la novela es el personaje de Sindbad, un personaje humano con sus dudas, sus fracasos…

Al final de cada capítulo encontramos unos códigos QR que nos proporcionan acceso a interesantes artículos relacionados, y tenemos que señalar las ilustraciones hechas por el propio autor.

lunes, 1 de septiembre de 2014

MAÑANA TODAVÍA

Doce distopías para el siglo XXI.

Doce destacados autores españoles ante el género fantástico más en boga: las distopías o antiutopías, relatos sobre futuros inciertos, admoniciones políticas y medioambientales, abusos de la tecnología y cualquier tipo de mañana inquietante que nos recuerde por qué todavía estamos a tiempo de no acabar así.

Hoy ya no, pero tal vez mañana o pasado mañana… los clásicos podrían reescribirse a conveniencia, las redes sociales podrían marcar la vida de un bebé, la maternidad podría convertirse en una forma de condena, la casta política podría borrar a determinados ciudadanos, la altura de un edificio podría definir nuestra longevidad, los teléfonos móviles podrían empezar, de tan inteligentes, a rebelarse y todo intento de evitarlo, todo asomo de revolución, podría acabar pareciendo un esperpento.

Sería un mañana inquietante, sí, pero posible. Demasiado posible.

En la mejor línea de 1984, Un mundo feliz y Fahrenheit 451, pero también en esa nueva ola que va desde Los Juegos del Hambre hasta la serie de televisión Black Mirror, doce referentes de la distopía en nuestro país han aceptado el reto de imaginar futuros para un siglo XXI que se presenta cada año más incierto. A veces desde el humor, a veces desde una fuerte conciencia política o medioambiental, aunando a menudo originalidad y respeto a la tradición y siempre desde una pasión literaria cargada de ambición, las doce narraciones aquí reunidas configuran una antología llamada a marcar un hito en la historia española del género.

Porque las distopías no son solo otra moda literaria.
Son alarmas, denuncias, sátiras del abismo.
Son las armas del hoy contra el mañana.
Son las ficciones de la crisis.
Todavía.

Esos doce autores son: José Miguel Aguilera, Elia Barceló, Emilio Bueso, Laura Gallego, Rodolfo Martínez, José María Merino, Rosa Montero, J. J. Muñoz Rengel, Javier Negrete, Félix J. Palma, Marc Pastor y Susana Vallejo