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martes, 24 de julio de 2018

LA DESAPARICIÓN DE STEPHANIE MAILER


                En la fiesta de despedida de Jesse Rosenberg, capitán de la policía, en junio de 2014, se le acerca una joven periodista, Stephanie Mailer, que le insinúa que su primer caso se cerró en falso, que el verdadero culpable sigue suelto porque no supo ver algo evidente.

                La noche del 30 de julio de 1994, la apacible población de Orphea, en la región de los Hamptons, asiste a la gran apertura del festival de teatro. Pero el alcalde se retrasa... Mientras tanto, un hombre recorre las calles vacías buscando a su mujer, hasta hallar su cadáver ante la casa del alcalde. Dentro, toda la familia ha sido asesinada.

           Este caso que le catapultó le va a costar su equilibrio psicológico, su novia Natasha, la amistad con su compañero; unos hechos que ha preferido sepultar en lo más hondo de su conciencia.

              A los pocos días es denunciada la desaparición de Stephanie por sus padres. A partir de este suceso, Jesse decide reabrir el caso, contando con la ayuda de Derek Scott, su antiguo compañero, y de Anna Kanner, la actual subjefa de la policía de Orphea, que viene huyendo de un pasado tormentoso en Nueva York, y es mal vista por sus compañeros por ser mujer.

                Joël Dicker nos ofrece un thriller que se mueve en dos planos temporales, por los que se mueven diferentes personajes, en un principio inconexos entre sí, que se alternan para irnos dando su punto de vista sobre los acontecimientos que ocurrieron y los secretos que prefirieron ocultar en su momento (poco a poco, los iremos descubriendo todos), lo que nos permite introducirnos en la personalidad de los narradores.

                Todos los elementos están tan perfectamente engranados, aunque a veces nos parezcan previsibles, que nos recuerdan al cineasta inglés Alfred Hitchcock y una de sus películas, basada en la novela de la americana Patricia Highsmith, Extraños en un Tren (entenderéis esta referencia conforme vayáis leyendo la novela).

                Hay más referencias literarias en la novela, aparte del festival de teatro que se celebra en Orphea. Así nos encontramos con Meta Ostrovski, ese feroz crítico literario que se considera un divo, a pesar que está en horas bajas. Las aspirantes a escritoras, así Stephanie o Alice Filmore (la rubia “tonta” de Hitchcock). La librería de Cody en Orphea, donde trabajaba la víctima inocente de los asesinatos de 1994. O la obra de teatro La Noche Negra, escrita por Harvey Kirk, el sheriff de la localidad en los primeros asesinatos, que desapareció de repente y en cuyo libreto se encuentra la solución del enigma.

                A pesar de que la novela no está a la altura de El Libro de los Baltimore, Dicker ha encontrado una fórmula que nos atrapa desde las primeras páginas, queriendo averiguar los secretos que nos esconden los distintos personajes.


miércoles, 1 de abril de 2015

LA ULTIMA NOCHE EN TREMORE BEACH

Enviado por Pedro.

Esta es una historia de miedos superados, o no. Del miedo del creador, del escritor, del músico; del miedo del que está solo, del que ha perdido sus anclajes en la vida; del miedo a la soledad y a los sitios vacíos, a las playas largas y a las noches sin nadie con quien compartir la cama.

Peter Harper es un músico bloqueado, en plena crisis creativa y divorciado que huye Clenhburran, un pueblecito perdido en Irlanda. Allí se instala en una casa en la playa de Tremore Beach, en un lugar tan solitario, tranquilo e idílico como inquietante.  Sus únicos vecinos en varias millas a la redonda son los Kogan, un matrimonio estadounidense,  con quienes traba una buena amistad. En el pueblo más cercano, Peter comienza una relación muy especial con Judie Gallagher otra expatriada que mantiene un negocio para turistas y a quién no le gusta hablar de su pasado, pese a que por las noches sufre horribles pesadillas.

Cierta noche Peter sufre un grave accidente con un rayo. Esto le provoca un dolor de cabeza crónico que ningún médico parece capaz de curar. Pasados unos días, comienza a experimentar unas espeluznantes y sangrientas visiones en las que ve a sus vecinos y a Judie suplicándole ayuda, huyendo de algo, o de alguien.​ Con la llegada de sus hijos a la playa para pasar las vacaciones de verano, las escena se va completando y Peter descubre con horror que esas visiones también le incluyen a él y a su familia. No sólo el pasado de Judie es oscuro. Sus vecinos Leo y Marie también parecen esconder algún tipo de secreto, algo de su pasado que parece estar a punto de regresar para buscarles...
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Mikel Santiago ha reconocido las Influencias de Stephen King, John Connolly o Patricia Highsmith, de quien subraya su capacidad para acercarse a la violencia como algo propio de la vida. Esas influencias del thriller norteamericano, le dotan de un ritmo casi cinematográfico,  adictivo, que te atrapa hasta desvelar el misterio que envuelve los extraños sueños del señor Harper.

La ambientación se hace sin grandes descripciones: por una parte, la idílica vida en el campo; por otra parte, los sueños de Peter que crean la tensión que nos atrapa, y que se auna con el aislamiento y con las tormentas. La narración en primera persona nos permite conocer los pensamientos y sentimientos del protagonista, que nos atrae por su personalidad y sus dudas.

Una historia que nos atrapa, que nos mantiene en vilo esperando lo que va a suceder.