Dirigido tanto a alumnos de Secundaria (que pueden encontrar reseñas -algunas hechas por ellos- y fragmentos de libros, o cuentos y poemas) como a padres (incidiendo en diversos aspectos sobre bibliotecas o animación a la lectura).
A
continuación tenéis la escena de la carga en la mítica película de Michael
Curtiz, con Errol Flyn, pero el sonido es el tema de The Trooper, de Iron
Maiden, que se inspira en este hecho:
Es uno de los
mejores poemas de Lord Tennyson, a partir del cual John William Waterhouse realizó
tres pinturas sobre este tema.
Se
cuenta la historia de Elena, encerrada en una torre donde tejía noche y día. Un
susurro le anunció una horrible maldición si miraba en dirección a Camelot.
Como le oían cantar, algunos campesinos se
referían a ella como a un hada. Su contacto con el mundo era a través de un
espejo, que reflejaba la ventana, que le mostraba Camelot. En las telas bordaba
lo que veía a través del espejo, como las aventuras de los Caballeros de la
Mesa Redonda. Un día, vio a Lancelot y se enamoró de él. Dejó de coser y, sin
poder evitarlo, miró hacia Camelot. En ese momento, el espejo se quebró, las
telas salieron volando por la ventana y la maldición cayó sobre ella.
Al final
tenéis la versión musical de Loreena McKennitt sobre este poema donde se
incluye la letra en inglés .
Allí está el puerto; el barco extiende sus velas;
allí llama el amplio y oscuro mar.
Vosotros, mis marineros,
almas que habéis trabajado, sufrido y pensado junto a mí,
y que siempre tuvisteis una alegre bienvenida
tanto para los truenos como para el día despejado,
recibiéndolos con corazones e inteligencias libres,
vosotros y yo hemos envejecido.
La ancianidad tiene todavía su honra y su trabajo.
La muerte lo acaba todo:
pero algo antes del fin,
alguna labor excelente y notable, todavía puede realizarse,
no indigna de quienes compartieron el campo de batalla con los dioses.
Venid, amigos míos.
Nunca es demasiado tarde para buscar un mundo nuevo.
Zarpemos, y sentados en perfecto orden hiramos
las resonantes olas, pues me propongo
navegar más allá del poniente,
donde se bañan todos los astros del occidente,
hasta que muera.
Es posible que las corrientes nos hundan y destruyan;
es posible que demos con las Islas Venturosas,
y veamos al gran Aquiles, a quien conocimos.
A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho;
y, a pesar de que no tenemos ahora el vigor
que antaño movía la tierra y los cielos,
lo que somos, somos:
un espíritu ecuánime de corazones heroicos,
debilitados por el tiempo y el destino,
pero con una voluntad decidida
a combatir, buscar, encontrar y no ceder.