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jueves, 5 de junio de 2014

LA MUERTE Y TÚ



Primero los colores.
Luego los humanos.
Así es como acostumbro a ver las cosas.
O, al menos, así intento verlas.

UN PEQUEÑO DETALLE
Morirás.

Sinceramente, me esfuerzo por tratar el tema con tranquilidad, pero a casi todo el mundo le cuesta creerme, por más que yo proteste. Por favor, confía en mí. De verdad, puedo ser alegre. Amable, agradable, afable... Y eso sólo son las palabras que empiezan por «a». Pero no me pidas que sea simpática, la simpatía no va conmigo.

RESPUESTA AL DETALLE
ANTERIORMENTE MENCIONADO
¿Te preocupa?
Insisto: no tengas miedo.
Si algo me distingue es que soy justa.

Por supuesto, una introducción.
Un comienzo.
¿Qué habrá sido de mis modales?

Podría presentarme como es debido pero, la verdad, no es necesario.

Pronto me conocerás bien, todo depende de una compleja combinación de variables. Por ahora baste con decir que, tarde o temprano, apareceré ante ti con la mayor cordialidad. Tomaré tu alma en mis manos, un color se posará sobre mi hombro y te llevaré conmigo con suma delicadeza.

Cuando llegue el momento te encontraré tumbado (pocas veces encuentro a la gente de pie) y tendrás el cuerpo rígido. Esto tal vez te sorprenda: un grito dejará su rastro en el aire. Después, sólo oiré mi propia respiración, y el olor, y mis pasos.

Casi siempre consigo salir ilesa.
Encuentro un color, aspiro el cielo.
Me ayuda a relajarme.

A veces, sin embargo, no es tan fácil, y me veo arrastrada hacia los supervivientes, que siempre se llevan la peor parte. Los observo mientras andan tropezando en la nueva situación, la desesperación y la sorpresa. Sus corazones están heridos, sus pulmones dañados.

Lo que a su vez me lleva al tema del que estoy hablándote esta noche, o esta tarde, a la hora o el color que sea. Es la historia de uno de esos perpetuos supervivientes, una chica menuda que sabía muy bien qué significa la palabra abandono.

Markus Zusak, La Ladrona de Libros

martes, 6 de mayo de 2014

LA LADRONA DE LIBROS

Enviado por Mari Luz, S1B

Érase una vez un pueblo donde las noches eran largas y la muerte contaba su propia historia...

Una historia preciosa, tremendamente humana y emocionante, que describe las peripecias de una niña alemana de nueve años,  Liesel, desde que es dada en adopción por su madre hasta el final de la guerra. Su nueva familia, gente sencilla y nada afecta al nazismo, le enseña a leer y a través de los libros Liesel logra distraerse durante los bombardeos y combatir la tristeza. Pero es el libro que ella misma está escribiendo el que finalmente le salvará la vida.

Creo que la gente debería leer este libro porque es una fantástica novela realista, que nos narra lo que sucedió a aquellos que vivieron la segunda guerra mundial como ciudadanos normales en la Alemania nazi.

Uno de los aspectos que más destaca es el narrador, pues es la Muerte, quien nos va a contar en primera persona la historia de Liesel, y de esa manera nos hace reflexionar en determinados momentos. A lo largo del libro puedes ver lo malo y lo bueno de la humanidad, la destrucción y las atrocidades que se cometen en tiempo de guerra. Y el poder de las palabras, el amor por la lectura.

Los personajes me han encantado; Himmelstrasse es un lugar con personas únicas y sorprendentes: Rudy, el amigo de Liesel;  Hans, el pintor de brocha gorda y músico aficionado que hace de padre; etc...

Me encanta que haya humor, tristeza, acción, crueldad, amor, etc...

Mejor el libro que la película: ésta te lo da todo hecho; con el primero, tienes que imaginar