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miércoles, 27 de enero de 2021

MI EJEMPLAR DEL PRINCIPITO

 

 

Robert abrió un cajón de un armario, desplazó algunas prendas y sacó el ejemplar.

-Aquí está... Ven, te lo enseñaré.

Los dos amigos se situaron sobre el borde de la cama, uno al lado del otro.

-¿Un libro? -dijo Isabelle, con cierta decepción.

-Si, es un libro prohibido. Nadie más que yo lo tiene en toda Francia.

-¿Un libro prohibido por los alemanes? ¿Por qué está prohibido?

-Lo escribió un piloto francés y cuenta la historia de un niño que vive solo en un asteroide... Un niño que se llama Principito. Mira, es este -dijo enseñándole la portada, donde se veía a un niño rubio sobre un pequeño asteroide.

-¿Principito? Me gusta... ¿Y qué hace?

-Ve cosas que nadie más ve, como lo que le pasa a la gente o... Fíjate en este dibujo: parece un sombrero, ¿verdad?, pero en realidad es una serpiente que se acaba de comer a un elefante...

Isabelle abrió los ojos al ver los dos dibujos.

-Vaaayaaa -musitó alargando mucho las sílabas, estaba impresionada-. Creía que los dibujos de Alicia en el País de las Maravillas eran los mejores, pero estos ganan.

-Hay más, mira, mira...

Robert iba pasando las hojas y mostrando los grabados que dejaron maravillada a Isabelle.

-Todos son de Saint-Exupéry -explicó Robert.

-¿Dónde está?

-Nadie sabe nada de él... Es un misterio... Solo se sabe que este libro está prohibido en Francia y en los países invadidos por Alemania... Dicen que el mismísimo Hitler ha mandado que lo quemen.

-¿Cómo habéis conseguido este?

-Es un secreto -alegó Robert-. He prometido que no se lo diría a nadie. Lo siento.

Santiago García Clairac, El Principito se Fue a la Guerra

viernes, 27 de abril de 2018

VERDAD


          Enviado por Sara:     

      Este libro es la continuación de Mentira de Care Santos, comenzando donde termina éste con la puesta en libertad de Eric.

Eric es un joven de un barrio marginal de Barcelona que se niega a aceptar su destino y busca escapar de un entorno marcado por el tráfico de drogas y el crimen, a base de coraje, amor y literatura.

Con sólo 18 años ha pasado los últimos cuatro de su vida encerrado en un centro de menores por un delito que no cometió. En su primer día de libertad se dará de bruces con la dura realidad e intentará construir una nueva vida alejada de su conflictivo barrio: los padres de Xenia harán todo lo posible para que nuestra pareja de adolescentes corten su relación; el piso, que le había dejado Ben, se lo han quitado y se ha convertido en un centro de distribución de drogas; le tienden una trampa para verse obligado a seguir en ese mundo y vender droga; quiere averiguar quién mató a Ben y por qué; le roban el poco dinero que tiene y no encuentra trabajo por haber estado encerrado.

Solo y sin apenas dinero, intentará a toda costa conservar la dignidad, el ingenio y el amor de su chica, Xenia.

El único trabajo que va a encontrar Eric es convertirse en lector para Hugo, joven de familia acomodada que está postrado en una silla de ruedas y sufre una enfermedad degenerativa en la retina.  Y siguen la referencias a El Principito de Antoine de Saint-Exupéry y  a Él Guardián entre el Centeno de J. D. Salinger

Care Santos con su prosa sencilla, fluida, nos sigue atrapando con las desventuras del pobre Eric, que ve cómo se le van cerrando todas las puertas y se ve obligado a continuar en el barrio del que quiere huir. Se reflejan los problemas que tiene al reincorporarse a la sociedad,  el pasado le pasa factura y casi todas las puertas se cierran, ya que la mayor parte de la gente no quiere saber la verdad de lo ocurrido anteriormente. Parece que el determinismo de los naturalistas se va a cumplir, pero Eric se sabe diferente e intentara huir de ese entorno y hacer realidad sus sueños: convencer a los padres de Xenia de que no es cómo creen que es, estudiar literatura en la universidad, convertirse en escritor...

 En esta novela Xenia pasa a un segundo plano (su voz sólo aparece en tres o cuarto cartas), pero va a ser uno de los motores para que Eric intente escapar de esa situación. Este va a ser el protagonista absoluto, pues la acción se centra en él; se le ve maduro, seguro de sí mismo; está muy bien desarrollado, siendo muy acertadas sus reflexiones personales. Los demás personajes van a ser muy secundarios, salvo Alberto, el abogado, que es el único que le tiende una mano para poder salir adelante (vale, de acuerdo, también está su tía Carmen, quien le ayudará pero le recriminará por lo que cree que ha hecho).

jueves, 22 de marzo de 2018

SEAMOS GOLOSOS



                Un año más, en víspera de las vacaciones de Semana Santa, hemos celebrado en el IES Octavio Cuartero de Villarrobledo (Albacete), nuestro concurso de tartas. Como el curso pasado tuvo mucha aceptación el tema de tartas literarias, este año hemos decidido repetir el tema dar rienda suelta a vuestra imaginación.


                Desde aquí os damos las gracias a todos los participantes: ¡ENHORABUENA, CHICOS, SIN VOSOTROS NO SERÍA POSIBLE EL CONCURSO! Esperamos que os hayan gustado los libros, que habéis tenido como premio y que nos los comentéis.


                Os ofrecemos una selección de las tartas que nos hemos comido esta mañana.


           Gracias a Loqueleo por enviarnos los ejemplares de El Principito se Fue a la Guerra de Santiago García-Clairac para los premios





martes, 6 de marzo de 2018

EL PRINCIPITO SE FUE A LA GUERRA


Esta novela de Santiago García-Clairac se enmarca con tres hechos históricos muy concretos: el 10 de mayo de 1933, la quema de libros en el Reichstag, a la que asiste el Jean y Chantal Dupont, en el prólogo, cuando están de luna de miel; el 6 de junio de 1944, fecha en que se produce el Desembarco de Normandía, es cuando propiamente comienza la novela; el 31 de julio de 1944, con nuestro joven protagonista esperamos en vano que aterrice en la base militar de Córcega el avión de Antoine de Saint-Exupéry.

El 6 de junio de 1944, en un París invadido por los nazis, Robert Dupont cumple 10 años y recibe un magnífico regalo que le cambiará la vida: un ejemplar clandestino de El Principito, llegado de Estados Unidos, donde se publicó por primera vez en 1943, libro prohibido por el mismísimo Hitler. A partir de ese momento, Robert vivirá una serie de acontecimientos extraordinarios que tendrán que ver con el libro escrito por Antoine de Saint-Exupéry, al que admira profundamente.

                Nada más terminar su fiesta de cumpleaños, Gerard, su mejor amigo, es asesinado por una patrulla de vigilancia alemana. A los pocos días, René Batelier, su maestro (lo visualizo como el Charles Laugthon de Esta Tierra es Mía), será arrestado acusado de pertenecer a la resistencia francesa. Más tarde, lo serán los padres de Gerard, y la pequeña Isabelle se tendrá que refugiar con los Dupont. Mientras tanto Klaus, antiguo amigo de los Dupont y actual comandante alemán, quiere obligar a Jean para imprimir en su imprenta el libro de Hitler, Mi Lucha.

                Ante esta situación, los Dupont y su protegida dejarán París rumbo a Córcega.

                Santiago García-Clairac con esta novela, además de ese homenaje a Saint-Exupéry (y otro más pequeño Hergé), nos acerca a los horrores de la guerra (igual que ya hiciera en Bajo el Fuego de las Balas, Pensaré en Ti) que sufren los civiles, las personas normales a través de los ojos de un niño y de sus padres. Robert no tardará en ver semejanzas entre ese libro, que ha pasado a ser su favorito, y la realidad: ve a los alemanes con una encarnación del rey tiránico; o ese dibujo de la boa comiéndose el elefante, indicando la diferente visión que tiene un niño de un adulto, y que por ese motivo los mayores hacen guerras. El libro que habla de la amistad, de la paz, de la libertad… contrasta con la realidad a la que están sometidos.

               La sencilla forma de escribir nos atrapa enseguida, nos engancha, queremos saber cómo esta familia va a superar los peligros y penalidades que les acechan. Hay escenas memorables: el enfrentamiento entre Richard y Klaus, en el despacho de éste, discutiendo por qué los alemanes han prohibido El Principito; o esa otra donde Saint-Exupéry desvela a Robert los secretos que guarda su  novela; y hay una tercera…

                Mejor leed la novela y encontradla vosotros.

miércoles, 4 de enero de 2017

JANE, EL ZORRO & YO


Montreal, finales de los años ochenta del siglo pasado. Hélène es una muchacha de doce años que inexplicablemente ha sido dejada de lado por sus antiguas amigas, que ahora se divierten humillándola en público. El día a día de la protagonista es un infierno y su autoestima se resiente hasta el punto de que llega a asumir como ciertos los insultos recibidos. No quiere recurrir a la ayuda y comprensión de su madre, porque la vida de ésta no es mucho mejor: siempre al borde del colapso por agotamiento, mantiene ella sola a Hélène y sus dos hermanos. El único consuelo de Hélène es la lectura de Jane Eyre, la novela de Charlotte Brontë, con cuya desgraciada protagonista se siente identificada. Sin embargo, un rayo de esperanza llegará a su vida en forma de un zorro, cuya mirada le devolverá su autoestima y la capacidad para volver a relacionarse con los demás, consiguiendo hacer nuevas amigas. Y es que en la mirada de ese animal, que también remite al zorro de Saint-Exupéry en El Principito, halla la ternura que no ha encontrado en sus semejantes; y será el primer paso que le permitirá relacionarse con el mundo.


Sirviéndose del formato de la novela gráfica, Isabelle Arsenault (ilustradora) y Fanny Brit (escritora) han creado una historia conmovedora con temas como el paso de la infancia a la edad adulta, el acoso escolar, los problemas derivados de la baja autoestima y la capacidad del arte en general y la literatura en particular para convertirse en tablas de salvación. Sus dibujos evocadores, con una inteligente utilización del color, ilustran el aislamiento, la tristeza y, finalmente, la esperanza de Hélène.


                Es un cómic que nos atrae por su belleza y por los temas que trata de una forma sincera: la soledad, el poder transformador de la literatura, del deseo de anular la visión que los demás tienen de nosotros, el acoso. Todo está pensado en este libro, desde la tipografía (que remite a la escritura infantil y que varía de tamaño para expresarnos los estados de ánimo de la protagonista), hasta el color (el mundo gris en el que vive Hélène contrasta con el colorido de las páginas de Jane Eyre y del momento en el que aparece el zorro. Y poco a poco, el color irá llegando al mundo de la protagonista).


                Con esta obra las autoras han conseguido más de una quincena de premios y menciones internacionales, entre ellos el Governor General's Literary Award en la categoría de álbum ilustrado; así como la nominación al Premio Eisner en la categoría de libro juvenil.

domingo, 11 de septiembre de 2016

EL PRINCIPITO Y EL ZORRO


— Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el principito.
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "
—¿Crear vínculos?
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado (... )
—Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
—Por favor... domestícame —le dijo.
—Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
—Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.
—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro (...)
El principito volvió al día siguiente.
—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios (...)
De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:
—¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
—Ciertamente —dijo el zorro.
—¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.
—¡Seguro!
—No ganas nada.
—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo. Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
—No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo. —Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
Y volvió con el zorro.
—Adiós —le dijo.
—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
—Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
—Es el tiempo que yo he perdido con ella... —repitió el principito para recordarlo.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
—Yo soy responsable de mi rosa... —repitió el principito a fin de recordarlo.

Antoine de Saint Exupery, El Principito

                Os dejo con el trailer de la última versión cinematográfica de este clásico, que se acaba de estrenar este fin de semana en nuestras pantallas


PREMIO CÉSAR A LA MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN 2016

domingo, 19 de abril de 2015

CAMPAÑAS DE ANIMACIÓN LECTORA

La Asociación de Editores de Madrid lleva unos años haciendo diversas campañas para animar a la gente a leer.

Veamos algunas de sus imágenes:

LEER ESTIMULA TU IMAGINACIÓN:




SALVA UN LIBRO:




¿CUÁNTOS LIBROS SON NECESARIOS...?

lunes, 23 de febrero de 2015

LIBROS CENSURADOS

Creemos que no hay nada más inofensivo que un libro. Sin embargo, la capacidad evocadora de algunas obras literarias y su poder para hacer reflexionar a los lectores han convertido a muchos libros en objetos peligrosos y dignos de ser censurados. A lo largo de la historia, una crítica política, ir en contra de las convenciones sociales o expresar teorías científicas novedosas y polémicas, han bastado para que muchos gobiernos las prohibieran.

FARENHEIT 451: Esta obra de Ray Bradbury pasará a la historia de la literatura del siglo XX por imaginar un futuro distópico, repleto de normas y prohibiciones para el ser humano, en el que se esconde un profunda crítica política. La novela cuenta la historia de Montag, un bombero que, en un mundo futuro en el que los libros están prohibidos tiene el deber profesional de quemarlos, pero acaba por sentir la tentación de leerlos. Aunque la quema de obras por parte de un gobierno totalitario pueda sugerirnos un alegato contra regímenes totalitarios como el nazismo, la intención de Bradbury era criticar la censura que se había instalado en Estados Unidos a raíz del macartismo. Las últimas páginas de esta novela se leen como una preciosa declaración de amor al conocimiento y a la lectura.

HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL: La obra de J. K. Rowling ha tenido sus problemas y ha sido censurada en Arabia Saudí bajo la acusación de promover la brujería. Pero también en Estados Unidos se ha visto envuelto en batallas legales en los USA. En Alamogordo, Nuevo México, centenares de miembros de la Iglesia de la Comunidad de Cristo quemaron una treintena de ejemplares mientras cantaban himnos religiosos, pues para ellos Harry Potter es el mismísimo diablo. La polémica cruzó la frontera de Canadá, donde una escuela exigió autorización a los padres para que los alumnos pudieran leer la novela, ya que para muchos eran una apología no solo de brujería, sino también de magia negra y de satanismo.

MADAME BOVARY: Publicada por primera vez en 1857, la opinión de la crítica actual es que esta obra de Gustave Flaubert es una de las mejores novelas de la Literatura universal. Aunque su mayor virtud es la forma en que Flaubert construye una historia apasionante basándose en los pensamientos y experiencias de un personaje que a priori no interesarían a nadie más que a su protagonista, lo cierto es que su publicación levantó ampollas al tener como tema central los adulterios de Emma Bovary. La obra fue considerada tan obscena que Flaubert tuvo que defenderla ante un tribunal. Tras la última sesión del juicio, el 7 de febrero de 1857, el libro se convirtió en un best seller.

EL DIARIO DE ANA FRANK: Hasta el día de hoy existen personas que se oponen a que este libro sea permitido en las escuelas mientras que otros dudan de la credibilidad del texto. Aunque hoy se ha enseñado en casi todas las escuelas en los Estados Unidos, todavía se oponen por estar demasiado cargada en sexualidad, pornografía, y muy depresiva para ser enseñado. La historia de Ana Frank, una niña judía que junto con su familia se ocultó de los nazis en un viejo edificio de Amsterdam, fue sido conservada gracias a lo que ella misma escribió de esos días en sus diarios personales. Se trata de uno de los libros más leídos de la historia y un referente obligado sobre el holocausto nazi contra los judíos en la Segunda Guerra Mundial.

LAS MIL Y UNA NOCHES: Censurado en Egipto. Se le acusó de contener pasajes obscenos, que ponían en riesgo la integridad moral de los ciudadanos. Sin embargo, la obra es calificada como una de las obras más importantes e influyentes de la literatura universal. Se trata de una recopilación de cuentos y leyendas de origen hindú, árabe y persa, de los cuales no existe un texto definitivo, sino múltiples versiones.

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS: El libro de Lewis Carroll ha sido prohibido en China porque les otorga cualidades a los animales para que actúen en el mismo nivel que los humanos. La obra es una sátira a la sociedad, la educación y los políticos ingleses de la época. La historia se describe a través de juegos con base en la lógica, y la obra ha llegado a tener popularidad en los más variados ambientes, desde niños hasta matemáticos y público de todo tipo.


EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIJOTE DE LA MANCHA: La gran obra de Cervantes fue censurada en algún momento por “aspectos morales”. Para algunos es “el mejor trabajo literario jamás escrito”. Publicada su primera parte a comienzos de 1605, es una de las obras más destacadas de la literatura española y la literatura universal, y una de las más traducidas.

LOS VERSOS SATÁNICOS: Esta novela de Salman Rushdie posee el triste honor de protagonizar una de las prohibiciones más famosas de la historia reciente. El libro, que narra la historia de dos actores convertidos en seres sobrenaturales, provocó no sólo que el ayatolá Jomieni, en aquel entonces al frente del gobierno iraní, condenara a su autor, sino que instó también a atacar a cualquier persona relacionada con su publicación. Desde entonces, Rushdie vive bajo las más estrictas medidas de seguridad y varias personas relacionadas con la novela han sido objeto de ataques.

EL ORIGEN DE LAS ESPECIES: En la actualidad puede parecer increíble que una obra científica pueda ser considerada peligrosa y objeto de censura. Sin embargo, esta situación ha sido una constante a lo largo de la historia. Un claro ejemplo de ello es el libro más conocido de Charles Darwin. Al naturalista inglés le costó muchísimos años, un viaje por mar y casi su salud describir el origen de la biología evolutiva. Su teoría, plasmada en un libro que acabaría por convertirse en una de las obras más influyentes en la historia del pensamiento humano, despertó tanto rechazo entre la comunidad científica del momento que el libro fue censurado en varios países, entre ellos la propia Inglaterra.

EL LAZARILLO DE TORMES es un esbozo irónico y despiadado de la sociedad del siglo XVI, de la que se muestran sus vicios y actitudes hipócritas, sobre todo las de los clérigos y religiosos. Hay diferentes hipótesis sobre su autoría. Probablemente el autor fue simpatizante de las ideas erasmistas. Esto motivó que la Inquisición la prohibiera y que, más tarde, permitiera su publicación, una vez expurgada. La obra no volvió a ser publicada íntegramente hasta el siglo XIX.´

                La lista se podría ampliar, y los motivos de censura nos llenarían de estupor o nos llevarían a la risa más absurda. Veamos algunos ejemplos: Las Aventuras De Tom Sawyer y Las Aventuras De Huckleberry Finn, ambas de Mark Twain, por contenidos racistas; El Principito, de Antoine Saint-Exupéry, fue prohibido en Argentina en 1976 por incitar a una ilimitada fantasía; Charly Y La Fábrica De Chocolate, de Roald Dahl, fue censurado por exponer una pobre filosofia de vida;  Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift, por los temas de corrupción política, los sentimientos antibelicistas y denunciar las injusticias de la colonización; El Señor De Las Moscas, de William Golding, por la idea de que los seres humanos son salvajes; Las Aventuras De Sherlock Holmes, de sir Conan Doyle, en la Unión Soviética debido a las creencias ocultistas de su autor; El Código da Vinci, de Dan Brown, en el Líbano donde los líderes de la comunidad católica consiguieron que el libro fuera prohibido por considerar que la obra es ofensiva para el cristianismo; 1984, de George Orwell, fue censurado por ser una novela pro-comunista y por contener material sexual explícito.  etc… 


domingo, 11 de enero de 2015

EL PRINCIPITO

La primera noche me dormí sobre la arena, a unas mil millas de distancia del lugar habitado más próximo. Estaba más aislado que un náufrago en una balsa en medio del océano. Imagínense, pues, mi sorpresa cuando al amanecer me despertó una extraña vocecita que decía:
— ¡Por favor... píntame un cordero!
—¿Eh?
—¡Píntame un cordero!
Me puse en pie de un salto como herido por el rayo. Me froté los ojos. Miré a mi alrededor. Vi a un extraordinario muchachito que me miraba gravemente. Ahí tienen el mejor retrato que más tarde logré hacer de él, aunque mi dibujo, ciertamente es menos encantador que el modelo. Pero no es mía la culpa. Las personas mayores me desanimaron de mi carrera de pintor a la edad de seis años y no había aprendido a dibujar otra cosa que boas cerradas y boas abiertas.
Miré, pues, aquella aparición con los ojos redondos de admiración. No hay que olvidar que me encontraba a unas mil millas de distancia del lugar habitado más próximo. Y ahora bien, el muchachito no me parecía ni perdido, ni muerto de cansancio, de hambre, de sed o de miedo. No tenía en absoluto la apariencia de un niño perdido en el desierto, a mil millas de distancia del lugar habitado más próximo. Cuando logré, por fin, articular palabra, le dije:
— Pero… ¿qué haces tú por aquí?
Y él respondió entonces, suavemente, como algo muy importante:
—¡Por favor… píntame un cordero!
Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer. Por absurdo que aquello me pareciera, a mil millas de distancia de todo lugar habitado y en peligro de muerte, saqué de mi bolsillo una hoja de papel y una pluma fuente. Recordé que yo había estudiado especialmente geografía, historia, cálculo y gramática y le dije al muchachito (ya un poco malhumorado), que no sabía dibujar.
—¡No importa —me respondió—, píntame un cordero!
Como nunca había dibujado un cordero, rehice para él uno de los dos únicos dibujos que yo era capaz de realizar: el de la serpiente boa cerrada. Y quedé estupefacto cuando oí decir al hombrecito:
— ¡No, no! Yo no quiero un elefante en una serpiente. La serpiente es muy peligrosa y el elefante ocupa mucho sitio. En mi tierra es todo muy pequeño. Necesito un cordero. Píntame un cordero.
Dibujé un cordero. Lo miró atentamente y dijo:


—¡No! Este está ya muy enfermo. Haz otro.
Volví a dibujar.
Mi amigo sonrió dulcemente, con indulgencia.


—¿Ves? Esto no es un cordero, es un carnero. Tiene Cuernos…
Rehice nuevamente mi dibujo: fue rechazado igual que los anteriores.


—Este es demasiado viejo. Quiero un cordero que viva mucho tiempo.
Falto ya de paciencia y deseoso de comenzar a desmontar el motor, garrapateé rápidamente este dibujo, se lo enseñé, y le agregué:


—Esta es la caja. El cordero que quieres está adentro. Con gran sorpresa mía el rostro de mi joven juez se iluminó:
—¡Así es como yo lo quería! ¿Crees que sea necesario mucha hierba para este cordero?
—¿Por qué?
—Porque en mi tierra es todo tan pequeño…
Se inclinó hacia el dibujo y exclamó:
—¡Bueno, no tan pequeño…! Está dormido…
Y así fue como conocí al principito.

El principito es una novela corta y la obra más famosa del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry, ilustrada con acuarelas realizadas por el mismo autor.

En ella, un piloto se encuentra perdido en el desierto del Sahara, despues de que su avión sufriera una avería, pero, para su sorpresa, allí conoce a un pequeño príncipe proveniente de otro planeta.

La historia tiene una temática filosófica, donde se incluyen críticas sociales dirigidas a la «extrañeza» con la que los adultos ven las cosas. Estas críticas a las cosas «importantes» y al mundo de los adultos van apareciendo en el libro a lo largo de la narración. A pesar de que es considerado un libro infantil por la forma en la que se encuentra escrito, también posee observaciones profundas sobre la vida y la naturaleza humana. Esto se puede ejemplificar con el encuentro entre el principito y el zorro, quien le enseña el verdadero sentido de la amistad y la esencia de las relaciones humanas; de hecho, la esencia misma del libro se encuentra reflejada en el secreto que le obsequia el zorro al principito: «Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos».11 12 Asimismo, otras temáticas principales son expresadas a través de frases del zorro, tales como «Te haces responsable para siempre de lo que has domesticado» y «El tiempo que perdiste con tu rosa hace que tu rosa sea tan importante».