Dirigido tanto a alumnos de Secundaria (que pueden encontrar reseñas -algunas hechas por ellos- y fragmentos de libros, o cuentos y poemas) como a padres (incidiendo en diversos aspectos sobre bibliotecas o animación a la lectura).
Después del
éxito cosechado con la publicación de Un Perro, Alejandro Palomas y el
ilustrador Fernando Vicente se unen en un spin off de la historia que ya
ha enamorado a miles de lectores. En lo que será el primer libro ilustrado de
las historias de Palomas, nos sumergiremos en la mente de Rulfo durante la
celebración del cumpleaños de Fer. Gracias al amor infinito de Rulfo hacia Fer,
éste podrá superar por fin la muerte de Max, el gran danés que tuvo antes de
adoptarlo a él.
Alejandro
Palomas sigue transmitiéndonos emociones y nos vuelve a traer esa
curiosa familia que conocimos en Un Amor: Amalia, Silvia, Emma y Fer,
que se reúnen para celebrar el cumpleaños de este último. La mesa está
preparada, incluida la Silla de las Ausencias, reservada a la memoria de los
que fueron familia y ya no están, y así recordarlos. Las mujeres de la familia
ya ha recordado a un ser querido; sólo falta Fer, que no ha superado la muerte
de Max, su perro, pues siente no haber estado con su gran danés cuando perdió
la vida.
Estamos ante una
historia tierna, con una forma sencilla de narrar donde los sentimientos
afloran. Es un cuento ilustrado que nos hace reflexionar sobre cómo superar la
pérdida de un ser querido.
Utiliza la
fantasía (las dos orillas, la de los Ausente y la del Consuelo), para dejar en
un segundo plano la historia familiar y dar importancia a las dos mascotas, a
Max y Rulfo, que son los verdaderos protagonistas de esta historia.
Todas las guerras son
malas, pero la guerra civil es la peor de todas, pues enfrenta al amigo con el
amigo, al vecino con el vecino, al hermano contra el hermano. Hace casi ochenta
años, entre 1936 y 1939, en tiempos de nuestros abuelos y bisabuelos, una
espantosa guerra civil tuvo lugar en España. Causó miles de muertos, destruyó
hogares, arruinó el país y llevó a mucha gente al exilio. Para evitar que tan
desoladora tragedia vuelva a repetirse nunca, es conveniente recordar cómo
ocurrió. Así, de aquella desgracia podrán extraerse conclusiones útiles sobre
la paz y la convivencia que jamás se deben perder. Lecciones terribles que
nunca debemos olvidar.
La Guerra Civil Contada a los Jóvenes es un ambicioso trabajo que surge por iniciativa de la editorial
Alfaguara con la intención de acercar a los jóvenes lectores la historia de la
Guerra Civil Española explicándola de forma concisa, objetiva y rigurosa, sin
clichés partidarios ni etiquetas simples. Durante meses, Arturo Pérez-Reverte y Fernando
Vicente han trabajado mano a mano para dar lugar a este único y
excepcional libro que ahora se presenta –con los dibujos originales– en formato
exposición. Se trata de un relato cronológico de la Guerra Civil que se
estructura en treinta breves capítulos (en los que Pérez-Reverte da una
lección de síntesis y depuración).
Reverte confiesa que la idea
para este trabajo le vino a la cabeza cuando: "Leí en un libro de
texto la
siguiente descripción de la muerte de Antonio Machado: “Poeta español,
académico de la lengua, al cabo de un tiempo se fue a Francia, donde murió. Y
con Lorca me pasó algo parecido.Entonces me dí cuenta de que había un afán de
hiperprotección a los jóvenes sobre este tema, que los estaba dejando huérfanos
de memoria y por tanto los hacía fácilmente manipulables".
El libro no pretende sustituir a los manuales de historia -asegura
Reverte-
sino que quiere ser una primera toma de contacto que incite a los jóvenes a
interesarse por el tema. Que ofrezca una visión objetiva, limpia y sin clichés,
para que ellos después puedan ampliar ese territorio consultando otros libros.
He tratado de contar la Guerra Civil de forma escueta y objetiva, sin
opiniones. Y para ello he buscado en historiadores españoles y extranjeros los elementos
coincidentes".
Hasta el día 8 de diciembre, podemos ver en el Museo ABC treinta y
dos dibujos originales que Fernando Vicente ha realizado para este
libro. El ilustrador madrileño, inspirado en carteles de la época, penetra en
el alma del personaje retratado o en la situación recreada. Sus ilustraciones
son una suma de realismo más sentimientos y psicología. La generosidad en los
detalles está siempre presente en su trabajo que realiza en acrílico sobre
papel. El uso del ordenador sólo esta permitido, en algunas ocasiones, en la
fase final. El propio ilustrador indica que "lo que he pretendido es huir
de las películas a color y de las fotos coloreadas para retratar la Guerra
Civil en blanco y negro, como yo siempre la he imaginado. Uso muchos colores en
las ilustraciones pero todas remiten a esos colores grises o sepias que yo creo
que son fundamentales para situarnos en la época. Sin colorines añadidos que no
me gustan nada".