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viernes, 11 de enero de 2019

FRANKENSTEIN RESUTURADO


Enviado por Lourdes:

Al cumplirse 200 años del nacimiento de la criatura de Mary Shelley, en este proyecto dirigido por Fernando Marías, se homenajea a un personaje que cambió la literatura y que se convirtió en un referente tanto de la novela romántica inglesa como de la novela de terror.

¿Cuál habría sido el periplo de la criatura de Frankenstein si hubiese vivido las veinte décadas transcurridas desde su nacimiento oficial hasta hoy? Esta reflexión se la hace Fernando Marías en el prólogo al contemplar a un viejo solitario y la  traslada a veintiún autores y otros tantos ilustradores para que visualicen a la criatura en ese eslabón concreto de la cadena del tiempo: 1818-2018. En los relatos, la criatura sigue sola, con su apariencia terrible, pero sabiendo que el mal no está en ella.

21 relatos, 21 ilustraciones, 2 propuestas musicales incluidas también en el libro.

Y la traducción de la novela por Lorenzo Luengo, que acerca al lector actual la creación del mito de Frankenstein pero sin abandonar el tono romántico que su autora le dio.

                Algunos de los relatos: 

«La dimensión helada» de Irene Gracia: Tras un intento de confundirse entre los hombres y, tras ser aceptado por ellos, la criatura vuelve al Polo huyendo otra vez.

«Descendencia» de Jacinto Muñoz Rengel: ¿Si Frankenstein no creó una compañera para la criatura para evitar su monstruosa descendencia, no sería la esterilización la solución?

«Es imposible que estemos escuchando un columpio en la buhardilla» de Juan Ramón Biedma: Unos niños se refugian en una casa abandonada huyendo del horror de la guerra civil con su maestra. Cada uno representa una parte de la futura sociedad. Encuentran en el desván a la criatura. Solo una niña es capaz de mirarlo a los ojos.

«Victoria» de Elia Barceló: Victor Frank sueña mirando las estrellas con un cohete que lo lleve lejos, a las estrellas, con su ansiada compañera.

«El hijo del agente naranja» de Clara Peñalver: En un Vietnam regado por el agente naranja, la criatura se da cuenta de que no es peor que el resto de seres humanos.

«16 de julio de 1974» de Espido Freire: Ese día nace una niña que buscará durante toda su vida, al mito, al hombre, a la criatura…

miércoles, 24 de mayo de 2017

ZARA Y EL LIBRERO DE BAGDAD


Enviado por María

Max y Zara provienen de guerras distintas, la guerra de Irak y la guerra civil española, acaecidas en tiempos diferentes; pero son igualmente víctimas de la violencia y el dolor. Un escritor se cruza en su camino y se embarca en una emocionante historia que engloba casi todo el siglo veinte y recorre de punta a punta el planeta. Él hace de nexo de unión entre Max, el anciano cuya autobiografía revela las últimas palabras de Machado antes de morir en Colliure, y Zara, la sobrina de su vecino iraquí.

Un periodista recibe un e-mail de un extraño personaje, Max Barreras Gautier, que le cita por un artículo suyo que tenía como protagonistas a Goya y a Machado. Max afirma que conoció a Machado durante su último mes de vida, y que escuchó las cinco últimas palabras que pronunció el poeta antes de morir. Max sufre una recaída y el periodista se lo lleva a su casa, pues no piensa abandonarlo en la calle. Además, siente una gran curiosidad por las últimas palabras del poeta, por lo que pasa la noche en vela leyendo la biografía de Max, que tiene que corregir para su posterior publicación. Unas páginas que le transportan en el tiempo a la Barcelona de la Guerra Civil, donde un inspector de policía persigue a un peligroso asesino, el asesino de las horas. Esa misma noche y en el mismo edificio, el destino querrá que los dos hombres conozcan también la historia de un librero iraquí y de su hija, Zara, que han huido de su país en guerra y de la amenaza que se ceba en su familia, en particular, debido a ciertos delitos que cometió el padre de la joven para sobrevivir y una mala amistad que quiere cobrarle factura. Pero el pasado del librero lo ha seguido hasta Madrid, y un ambicioso asesino lo busca por las calles pidiendo venganza    
       
Con esta novela, Fernando Marías nos hace conscientes del sufrimiento de las víctimas de cualquier guerra y de la soledad de los protagonistas de cualquier exilio, época y país, sea cual sea su ideología. Mediante una narración ágil, te empuja a seguir leyendo para descubrir el pasado que rodea a Max, Zara y su padre. Juega con los saltos temporales alternando el encuentro entre el periodista, Max y Zara y su padre, con las voces de los tres últimos personajes sobre cómo la guerra cambia sus vidas empujándoles a hacer cosas que nunca antes se habían planteado y arrebatándoles de la noche a la mañana todo cuanto tenían, entrelazando las dos tramas mediante los sentimientos y las reacciones que la guerra provoca en los personajes, y con ellas el exilio de Machado.

PREMIO GRAN ANGULAR 2008

miércoles, 28 de octubre de 2015

ES MENTIRA QUE LOS MUERTOS MUERAN CUANDO MUEREN.

A veces les alarga la vida el amor.

En tales ocasiones, los muertos, tras morir, perviven en el corazón de quienes los amaron y los recuerdan, que se convierten así en espejo temporal de su memoria sobre la tierra, en eco emocional de sus espíritus, que rebota frágil y desesperanzado, pero vivo, contra las paredes de piedra del olvido.

Si fuiste amado, los latidos de tu corazón ya intangible se alargarán como sombras de caminante solitario que busca regresar a casa antes de que se cierna la noche.

Si amaste, vivirás. No para siempre, porque el ser humano es incompatible con la magnitud de esa palabra, pero sí más allá de tu propia muerte.

Serás un muerto que no haya muerto cuando haya muerto.

Pero ¿y si nunca amaste? ¿Si caminaste sobre la tierra de puntillas, sin resuello y acobardado ante la idea del amor al acecho?

Dedico este libro a la memoria del viejo Max, que cuando yo termine de escribir tendrá toda la larga muerte por delante, y lo dedico también al futuro de la joven Zara, a quien aguarda una vida nueva ahí mismo, tras la esquina.

Max y Zara vinieron de la guerra, pero de guerras distintas acaecidas en tiempos distintos.

Max y Zara vinieron impulsados por el amor a la vida, pero eran formas de amor a la vida distintas, y puede que contradictorias.

Me crucé en su camino sin haber hecho nada por merecerlo. Pero la historia que viví junto a ellos, cuyos sucesos esenciales tuvieron lugar en poco más de veinticuatro horas, aunque también podría decirse que abarcaron casi todo el siglo XX y recorrieron el planeta de punta a punta, late en mi interior como si tuviera corazón propio, y siento la irrenunciable obligación moral de contarla.

Escribir libros es, al fin y al cabo, mi trabajo, y escribiendo uno me encontraba cuando tuve la primera noticia sobre Max.

En realidad, decir que escribía un libro es inexacto. Lo que hacía era empezar a escribirlo, cosa que es bien diferente, como sabe bien todo el que haya escrito alguna vez un libro o lo haya intentado. Parafraseando a Mark Twain, cuando reflexionaba humorísticamente sobre el hábito de fumar, diré que empezar un libro es –como dejar de fumar– muy fácil, facilísimo.

Fernando Marías, Zara y el Librero de Bagdad

PREMIO GRAN ANGULAR 2008