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martes, 14 de noviembre de 2017

MARÍA Y YO


María vive con su madre en Canarias, a 3 horas en avión de Barcelona donde vivo yo. A veces nos vamos de vacaciones los dos juntos a pasar una semana en algún resort del sur de Gran Canaria frecuentado por alemanes y otros guiris. Esta es la historia de uno de esos viajes, volviendo  de Barcelona y aprovechando los últimos días del verano  en uno de esos  hoteles. En esos viajes María y yo hablamos, reímos, hacemos listas de gente y comemos hasta hartarnos.

María tiene 12 años, una sonrisa contagiosa, un sentido del humor especial y tiene autismo.

Miguel Gallardo, creador de uno de los personajes clásicos del underground comiquero, Makoki, decidió contar su feliz relación con María su hija autista, mediante mirada delicada, sensible y divertida. El resultado es algo más que una de las obras maestras del tebeo español, es también una reflexión sobre la diferencia y la solidaridad, sobre el amor paterno, un cómic escrito con enorme libertad. Publicado a la vez Arrugas, en el que Paco Roca retrata el alzhéimer del padre de un amigo, María y yo, que firma a medias con su hija, abrió nuevos caminos en el tebeo español y demostró que las barreras no tienen sentido. Y no sólo en el tebeo.


Amaia Hervás, psiquiatra infantojuvenil, destaca: “Un aspecto muy importante conocido por maestros, profesionales y padres del aprendizaje de niños con autismo es la utilización de imágenes claras y sintéticas que transmitan ideas o situaciones. En este libro, Miguel Gallardo, acostumbrado a comunicarse visualmente con su hija María, quiere compartirlo con sus lectores como si nosotros fuéramos ella y a través de sus dibujos entendamos su mensaje simple y breve de una manera inequívoca. Este libro rebosa imágenes que transmiten sensaciones y emociones de María, de su padre y de su entorno. Miguel, que desde hace años sabe que a María sus fantásticos dibujos la hacen feliz, la tranquilizan y la ayudan a comprender este mundo, quiere utilizarlos también con nosotros para que compartamos las emociones de María hacia él y sus seres queridos”.

“El lector –añade Hervás– se ve sumergido en las emociones de un viaje de vacaciones de María y su padre. Un viaje que recrea situaciones familiares y cotidianas que, para ellos, como para cientos de familias que tienen un niño con autismo, resulta una aventura salpicada de dificultades generadas por la falta de adaptación de nuestro entorno social o por la limitada comprensión de algunas personas que María encuentra en su viaje”.

En julio de 2010 se estrenó en cines el largometraje documental María y yo, dirigido por Félix Fernández de Castro, responsable también del guión a partir de la historia original plasmada en papel.


                El autor nos cuenta lo siguiente:

Por las especiales circunstancias de mi hija, hacía tiempo que quería hacerlo. Pero también porque ahora, al vivir separado de ella –ella vive en Canarias con su madre-,  los momentos que vivimos son muy especiales, muy intensos, cuando yo voy a verla allí o pasa unas semanas aquí en Barcelona. También porque me apetecía contar el modo personal que tengo de comunicarme con ella, a través de dibujos que le hago de las personas que conocemos y las cosas que vemos. En general tenía muchas ganas de contar la historia porque pensé que la experiencia podía resultar interesante para las personas que no están en el mundo de la discapacidad. Y, bueno, quizá también puede servir de ayuda a los padres con hijos discapacitados, porque yo siempre agradezco los testimonios de padres en situaciones parecidas.

Como mi carrera en el cómic ha sido básicamente humorística y la historia era dramática, me costó encontrar una voz narrativa apropiada. No me apetecía contar una historia lacrimógena de ‘mirad qué pena’, por eso lo planteé como un libro de viajes: nos vamos a un hotel, cuento algunos chascarrillos, nos vamos a la playa... Y a través de eso empecé a ahondar un poco más para mostrar cómo se comporta María, cómo se relaciona conmigo y con los demás... Estoy acostumbrado a las miradas de extrañeza de la gente cuando voy con mi hija, pero tampoco quería insistir mucho en ese aspecto. Quería un estilo llano y directo pero que a la vez mostrase complejidad y tuviese algunos puntos de humor, para que así los aspectos más trágicos tuviesen más valor. También fue un poco retomar el estilo de Tres viajes, el tono de apuntes. De hecho, el grueso del libro lo hice en el hotel con páginas directas, aunque luego quité algunas o añadí otras. Lo hice así porque las emociones eran más directas, quería expresarme de la forma más directa posible y contar qué supone vivir con autismo para ella y para mí como padre. No de un modo científico, sino explicarlo a través de ella, qué es lo que hacemos juntos, cómo nos comunicamos.

Tengo muchos dibujos de esos, le dibujo cosas a mi hija constantemente, y desde hace años tenía pensado usarlos de algún modo. María me pide sobre todo que le dibuje a la gente, así que usar a veces en el libro esos mismos dibujos me pareció un buena forma de dirigirme al lector. Son dibujos ingenuos pero a la vez creo que tienen cierto calado, explican cosas importantes. Quería que no fueran dibujos muy elaborados, sencillos, directos, que permitieran explicar las cosas más dramáticas con ligereza.




jueves, 21 de septiembre de 2017

ARRUGAS, DÍA DEL ALZHEIMER


21 DE SEPTIEMBRE 
DÍA DEL ALZHEIMER

Emilio, un antiguo ejecutivo bancario, es internado en una residencia de ancianos por su familia tras sufrir una nueva crisis de Alzheimer. Allí, aprende a convivir con sus nuevos compañeros –cada uno con un cuadro “clínico” y un carácter bien distinto– y los cuidadores que los atienden. Confuso y desorientado en su nuevo entorno, sufre regresiones a etapas anteriores de su vida. Emilio se adentra en una rutina diaria de cadencia morosa con horarios prefijados –la toma de los medicamentos, la siesta, las comidas, la gimnasia, la vuelta a la cama...–, y en su pulso con la enfermedad para intentar mantener la memoria y evitar ser trasladado a la última planta, la de los impedidos, cuenta con la ayuda de Miguel, su compañero de habitación...

                Paco Roca aborda en Arrugas temas delicados, hasta ahora escasamente tratados en cimic o novela gráfica, como son el alzheimer y la demencia senil. Y lo hace de un modo intimista y sensible, con algunos apuntes de humor pero sin caer en ningún momento en la caricatura. El aire de verosimilitud que se respira en el relato se ha visto propiciado por un cuidadoso trabajo de documentación. Paco Roca comenzó a recopilar anécdotas de los padres y familiares ancianos de sus amigos y visitó residencias de ancianos para saber cómo era la vida en ellas, un material de primera mano que le ha servido para estructurar una consistente ficción.


La historia está ambientada en una residencia para personas mayores. Narra la amistad entre Emilio, que acaba de llegar a una residencia de ancianos en un estado inicial de Alzheimer, y Miguel, un compañero un tanto geta que se convertirá en su amigo y que le ayudará en las actividades de la vida cotidiana y que trazará planes, un tanto descabellados, para superar el tedioso día a día de la residencia. La historia, llena de ternura, se tiñe de comedia para realizar un alegato sobre la amistad y en envejecimiento activo. Miguel muestra otra imagen de envejecimiento totalmente distinta a la de Emilio: un envejecimiento sin dependencia ni deterioro. Él es testigo directo de la progresiva degeneración de su nuevo amigo debida a la enfermedad de Alzheimer y decide acompañarlo y cuidarlo. En esta novela gráfica se revela la importancia de la amistad. Emilio, el protagonista de esta historia, tiene un amigo: Miguel, con el que comparte muchas situaciones. Ambos quieren seguir activos y mantener su dignidad. Su relación muestra las líneas que debe trazar la amistad y los detalles que se han de tener en cuenta para conservarla.


De Emilio y Miguel ya hemos hablado; veamos otros personajes. Antonia, que, a pesar de necesitar un andador, siempre quiere bailar; guarda en su bolso comida, recordando la falta de alimentos de la posguerra. Dolores y Modesto, un matrimonio de ancianos, donde ella le da de comer. Juan, el viejo locutor que repite lo que oye. Sol, que quiere llamar a sus hijos para que la saquen de la residencia, pero nunca llega al teléfono (a pesar de pagarle a Miguel por esa llamada que ella se olvida de hacer). Rosario, siempre junto a la ventana, creyendo que viaja en el Orient Express. Pellicer mostrando su medalla de bronce.


Paco Roca es dibujante, ilustrador y autor del cómic. Él mismo se define como “dibujante ambulante” y en una obra posterior, realizada junto al dibujante Miguel Gallardo (“Emotional World Tour, diarios itinerantes”. Astiberri, 2009), se pregunta por qué quiso hacer una historia sobre la vejez y expone sus razones. La primera es por sus padres, que ya van siendo mayores y, en cierta medida, los homenajea en estas páginas; la segunda es por su experiencia con la publicidad. Una realidad social en la que parece que los mayores no existan, en la que los ancianos suelen ser invisibles porque, en ocasiones, se consideran antiestéticos. “La vejez es un tema secundario no sólo en el cine, ocurre lo mismo en la literatura o en los tebeos. Hay muy pocas historias que hablen, principalmente, de las personas mayores”. Para escribir esta historia el autor se fijó en el padre de un amigo, enfermo de Alzheimer, y visitó distintas residencias de mayores para ver la realidad de las personas que allí conviven.


Arrugas ha sido llevada al cine en un largometraje animado en 2D con una duración de 90 minutos realizado en España y dirigida por Ignacio Ferreras. Recibió el premio a la mejor película de animación y al mejor guión adaptado de la XXVI edición de los Premios Goya; nominada mejor película de animación en los premios Annie 2012; ganadora del premio belga Anima 2012 (Audience Choice) y Cartoon Movie de Lyon 2012 (mejor producción europea).


PREMIO NACIONAL DEL CÓMIC 2008
PREMIO GOYA MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN 2012