Dirigido tanto a alumnos de Secundaria (que pueden encontrar reseñas -algunas hechas por ellos- y fragmentos de libros, o cuentos y poemas) como a padres (incidiendo en diversos aspectos sobre bibliotecas o animación a la lectura).
Acabo de volver a casa en
autobús. Hoy ha sido mi último día de clase. Y ha llovido. Cuando voy en
autobús, normalmente me siento en la mitad, porque he oído que sentarte delante
es de empollones y sentarte detrás es de macarras, y todo esto me pone
nervioso. No sé cómo llaman a los «macarras» en otros institutos.
En cualquier
caso, hoy he decidido sentarme delante con las piernas sobre el asiento entero.
Estaba medio recostado con la espalda en la ventana. Lo he hecho para poder
mirar al resto de la gente del autobús. Me alegro de que los autobuses
escolares no tengan cinturones de seguridad, o si no, no habría podido hacerlo.
Lo único que
noté es lo cambiados que estaban todos. Cuando éramos pequeños, solíamos cantar
canciones en el autobús de vuelta a casa el último día de curso. La canción
favorita era una de Pink Floyd, lo descubrí más tarde, llamada Another Brick in
the Wall, Part II. Pero había otra canción que nos gustaba todavía más porque
acababa con un taco. Era así:
De todas las
cosas que he hecho este año hasta ahora, creo que lo que más me ha gustado es
ir a ver el Rocky Horror Picture Show. Patrick y Sam me llevaron al teatro para
verlo la noche de Halloween. Es muy divertido, con todos esos chicos
disfrazados como la gente de la película, y representándola a la vez delante de
la pantalla. Además, el público grita cosas al escenario cuando recibe unas
señales especiales. Probablemente ya lo sabías, pero he pensado contártelo por
si acaso.
Patrick hace
de Frank ’N Furter. Sam de Janet. Es muy difícil ver la película porque Sam se
pasea en ropa interior cuando hace de Janet. Estoy intentando en serio no
pensar en ella de esa manera, pero se me hace cada vez más difícil.
Si te soy
sincero, quiero a Sam. Aunque no es como un amor de película. Solo la miro a
veces y me parece que es el ser más bonito y más amable del mundo entero. Es
también muy inteligente y divertida. Le escribí un poema después de verla en
The Rocky Horror Picture Show, pero no se lo he enseñado porque me da
vergüenza. Te lo copiaría, pero creo que sería una falta de respeto hacia Sam.
El caso es que
ahora Sam está saliendo con un chico llamado Craig.
Craig es mayor
que mi hermano. Creo que puede tener incluso veintiuno, porque bebe vino tinto.
Craig hace de Rocky en el espectáculo. Patrick dice que Craig está «más cachas
que un cruasán». No sé de dónde saca Patrick sus expresiones (...)
Cuando fui a
The Rocky Horror Picture Show esa noche, Mary Elizabeth estaba muy enfadada
porque Craig no había aparecido. Nadie sabía por qué. Ni siquiera Sam. El
problema era que no había nadie para reemplazar a Rocky, una especie de robot
musculoso (no estoy muy seguro de lo que es exactamente). Después de echar un vistazo
a todos a su alrededor, Mary Elizabeth se volvió hacia mí.
—Charlie,
¿cuántas veces has visto el espectáculo?
—Diez.
—¿Crees que
puedes representar a Rocky?
—Yo no estoy
más cachas que un cruasán.
—No importa.
¿Puedes hacer de él?
—Supongo que
sí.
—¿Lo supones o
lo sabes?
—Lo supongo.
—Me basta.
Lo siguiente
que supe es que no llevaba nada puesto aparte de unas zapatillas y un bañador,
que alguien había pintado de dorado. No sé cómo me pasan estas cosas a veces.
Estaba muy nervioso, sobre todo porque, en el espectáculo, Rocky tiene que
tocar a Janet por todo el cuerpo, y Sam hacía de Janet. Patrick bromeaba con
que iba a tener una «erección». Deseé con toda mi alma que no me ocurriera. Una
vez tuve una erección en clase y me hicieron salir a la pizarra. Fue un momento
terrible. Y cuando mi mente recuperó esa experiencia y le añadió un foco y el
hecho de que solo llevaría un bañador, me entró el pánico. Estuve a punto de no
salir a actuar, pero entonces Sam me dijo que ella quería realmente que yo representara
a Rocky, y supongo que aquello era lo que de verdad necesitaba oír.
No entraré en
detalles sobre el espectáculo entero, pero no me lo he pasado mejor en mi vida.
No bromeo. Tuve que fingir que cantaba, y tuve que bailar por el escenario, y
tuve que llevar una «boa de plumas» en la apoteosis final, a lo que yo no le
habría dado ninguna importancia porque es parte del espectáculo, pero Patrick
no podía dejar de hablar de ello.
—¡Charlie con
una «boa de plumas»! ¡Charlie con una «boa de plumas»! —era simplemente incapaz
de parar de reír.
Pero la mejor
parte fue la escena con Janet, donde tuvimos que tocarnos mutuamente. No fue la
mejor parte porque conseguí tocar a Sam y que ella me tocara. Todo lo
contrario. Sé que suena tonto, pero es verdad. Justo antes de la escena, pensé
en Sam, y pensé que si la tocaba de esa manera en el escenario y lo hacía en
serio, sería vulgar. Y aunque creo que algún día podría querer tocarla de esa
manera, no querría nunca que fuera vulgar. No quiero que seamos Rocky y Janet.
Quiero que seamos Sam y yo. Y quiero que ella de verdad me corresponda. Así que
solamente actuamos.
Cuando el
espectáculo terminó, todos hicimos una reverencia, y hubo aplausos por todas
partes. Patrick incluso me empujó delante de los demás actores para recibir mi
propio aplauso. Creo que así es la iniciación de los nuevos miembros del
reparto. Yo solo podía pensar en lo agradable que era que todo el mundo me
aplaudiese, y en cómo me alegraba de que nadie de mi familia estuviera allí
para verme hacer de Rocky con una «boa de plumas». Y menos mi padre.
Charlie, un
chico ingenuo, mordaz y solitario, acaba de empezar el instituto. Vive con sus
padres, su popular hermana y un hermano mayor que está a punto de comenzar la
universidad. La cosa no pinta demasiado bien el primer día de instituto cuando
solo consigue hacer un amigo: un alternativo profesor de Lengua interesado en
despertar el genio creativo de Charlie.
Cuando conoce
a la bella Sam y al excéntrico Patrick, unos chicos llenos de ganas de exprimir
la vida al máximo, empieza a comprender lo que es crecer y hacerse adulto.
Junto a ellos recorrerá caminos nuevos e inesperados: descubrirá música nueva,
empezará a beber, a fumar, a salir de fiesta, tonteará con las drogas... e
incluso se enamorará por primera vez.
Querido amigo:
Te escribo porque ella dijo que
escuchas y comprendes y que no intentaste acostarte con aquella persona en esa
fiesta aunque hubieras podido hacerlo. Por favor, no intentes descubrir quién
es ella porque entonces podrías descubrir quién soy yo, y la verdad es que no
quiero que lo hagas. Me referiré a la gente cambiándole el nombre o por nombres
comunes porque no quiero que me encuentres. Por la misma razón no he adjuntado
una dirección para que me respondas. No pretendo nada malo con esto. En serio.
Solo necesito saber que alguien
ahí afuera escucha y comprende y no intenta acostarse con la gente aun pudiendo
hacerlo. Necesito saber que existe alguien así.
Creo que tú lo comprenderías
mejor que nadie porque creo que eres más consciente que los demás y aprecias lo
que la vida significa. Al menos, eso espero, porque hay gente que acude a ti en
busca de ánimos y amistad. Por lo menos, eso he oído.
Bueno, esta es mi vida. Y quiero
que sepas que estoy al mismo tiempo contento y triste y que todavía intento
descubrir cómo eso es posible.
La novela de Stephen
Chbosky es una serie de cartas, a modo de diario, que Charlie dirige a
un receptor desconocido durante su primer año de instituto; no importa quién
sea, más bien somos nosotros, lectores, a quienes van dirigidas, y, de esa
forma, al estar escritas desde el punto de vista del protagonista se nos hacen
más cercanas, y vemos sus pensamientos, sueños, problemas, dramas, y cómo reacciona
alguien que es bastante simple, y que a veces aparenta una edad mental inferior
a sus quince años. La forma que tiene Charlie de contar sus experiencias va
mejorando poco a poco (se notan las redacciones de Bill, el profesor de
literatura), conforme se va haciendo adulto, y quieres saber qué va contar en
la siguiente carta.
A través de
sus personajes trata temas muy diversos relacionados con los adolescentes y con los no tan jóvenes, como
los complejos, la amistad, la literatura (las lecturas que le da Bill se
relacionan con las experiencias por las que pasa Charlie en ese momento), el
amor, las dudas, la homosexualidad, la música, el sexo, las drogas, los malos
tratos, los abusos sexuales.
Os dejo con
una reseña de Javier Ruescas sobre el libro y el trailer de la película: