jueves, 9 de marzo de 2017

LA EDAD DE LA IRA

Marcos, un adolescente de clase media, asesina a su padre y deja malherido a uno de sus cuatro hermanos.
Amigos, familiares, profesores de Marcos: nadie se explica lo sucedido.
Nadie pudo preverlo. Las imágenes del crimen acaparan los medios.
La violencia adolescente se adueña, de nuevo, de la actualidad.
El crimen de Marcos no es un suceso aislado. Demasiados casos en los últimos años de menores envueltos en situaciones de extrema violencia. Bullying. Acoso cibernético. Ataques racistas. Trapicheos con drogas. Vídeos en YouTube con humillaciones a profesores. Docentes deprimidos. Fracaso escolar... ¿La culpa es de los adolescentes? ¿De sus profesores? ¿De sus padres? ¿Hay en verdad culpables o somos todos víctimas?
                Santiago, un periodista, impulsado por estos interrogantes, decide adentrarse en el entorno del asesino. ¿Qué sucedió el día del crimen? ¿Cómo fue la semana anterior a los hechos?
En el instituto en el que Marcos cursa el Bachillerato, entre apuntes, pizarras y claustros, El reportero buscará la verdad, recopilando los testimonios de quienes formaron parte del mundo de Marcos durante aquellos días. Un mundo en el que sólo parece regir una única ley y una única edad: la edad de la ira.

Fernando J. López nos ofrece una obra, en cierta manera, dura. Nos introduce en temas como la homosexualidad, la homofobia, el acoso, el racismo, las relaciones padres-hijos, el desencanto del profesorado, el fracaso escolar.

Al supuesto protagonista, Marcos, no se le da la palabra en ningún momento del libro (salvo en par de trabajos que ha hecho para el instituto), sino que mediante los relatos de diferentes profesores, padres, compañeros y amigos obtenemos distintas versiones sobre quién es este adolescente problemático. Toda esta información la vamos obteniendo poco a poco, lo que nos va enganchando al relato, pues al principio a Santiago le ocultan hechos y nadie tiene todas las piezas del puzzle, y puede que tampoco nosotros lleguemos a saber qué pasó ese fatídico domingo, pues sólo tenemos hipótesis y los autores y testigos de los hechos no van a hablar, no dirán la verdad, sino que la volverán a ocultar, nos la omitirán.

A partir de aquí vamos a conocer a diferentes personajes: Santiago, el periodista que recuerda su adolescencia y sus miedos en ese mismo instituto; Sonia, la jefa de estudios, responsable con su trabajo, bordeando la depresión, tras cierto caso el curso anterior (Eduardo, el profesor que acosa cibernéticamente y chantajea a las alumnas) y el hecho de que el cariño de su hija sea comprado por el padre divorciado;  Álvaro, profesor de literatura y tutor de Marcos, que por ser homosexual tiene muchos problemas; Gema, la cínica profe de informática, que huye de la empresa privada para disponer de horas para vivir y que no quiere implicarse, sino cumplir su trabajo con lo mínimo; Gerardo, el director, un burócrata a la antigua usanza; Alex, el profe pasota y coleguilla de inglés, que terminará asqueado e implicándose a su pesar; Ahmed, el inmigrante, que sufre acoso y algunos profesores quieren echarlo del centro, y al final se revuelve contra las amenazas e insultos de su principal acosador; su supuesto novio o corruptor, según el punto de vista, que lo considera como un amigo con derecho a roce;  esa profesora de religión tan poco caritativa; o ese profesor de lengua que Alvaro denomina el innombrable, que se dedica a denigrar e insultar a los alumnos...

Y de fondo, James Dean, en su mítica película Rebelde sin causa, junto a Natalie Wood y Sal Mineo, que nos ayuda a entender la relación de Marcos con Sandra, su exnovia y mejor amiga, y Raúl, su mejor amigo desde que llegó al instituto, que ahora son pareja .

Todos ellos, entre otros, en diferentes momentos toman la palabra bien mediante charlas, entrevistas, informes, relatos, correos… y a partir de aquí reconstruyen el carácter y la personalidad de Marcos, y con ellos nos preguntamos cómo pudo machacar a su padre con la vieja Olivetti y clavar unas tijeras al hermano que le adoraba, si eso no es propio de él.

Si quieres la respuesta, ésta no está en el viento, sino en el libro, y, ojo, que puede estar donde menos te lo esperas.

FINALISTA DEL PREMIO NADAL 2010

                Por cierto Fernando J. López ha preparado una versión teatral de esta obra, que La Joven Compañía representará en Madrid durante la segunda quincena de abril; os dejo con un tráiler de esta representación.