jueves, 16 de marzo de 2017

LA BIBLIOTECA SECRETA


En este relato corto, extraño e inquietante, de Haruki Murakami, ilustrado por Kat Menschik y narrado en primera persona, se entremezclan realidad y fantasía.

Un joven, que se ha puesto unos zapatos nuevos que rechinan, acude a la biblioteca para devolver dos libros y buscar información sobre  los impuestos en el Imperio Otomano, pues su  madre le ha dicho que, cuando no sabe algo, tiene que ir a consultarlo a la biblioteca. Allí en la sala de prestamos, un anciano bibliotecario le trae tres libros que no se puede llevar a casa. El bibliotecario le convence para que los lea en la biblioteca; lo introduce en el laberinto de los sótanos de la biblioteca hasta llegar a la sala de lectura, que es en realidad una celda custodiada por un hombre-oveja, donde lo encierra y comienza una pesadilla digna de Kafka.

Murakami nos ofrece una sensible historia sobre la pérdida y la soledad, con su habitual estilo, cargado de símbolos tan familiares como herméticos, una historia acompañada por las turbadoras ilustraciones de Kat Menschik.

La biblioteca secreta es también el lúgubre escenario en el que un joven adolescente habrá de enfrentarse solo a un mundo adulto que se burla de sus temores infantiles y que le obligará a asumir la madurez sin transiciones. Un escenario en el que fantasía y realidad se confunden para recrear el complicado proceso de abandono de la niñez y sus monstruos, y el paso a una dimensión nueva y desconocida.

                Nos encontramos ante un cuento para adultos, un cuento onírico y oscuro, donde se nos habla de preocupación, responsabilidad, crueldad, la dependencia, esperanza,ilusión,  desesperación… Las ilustraciones de Kat Menschik en negro, gris y rojo nos ofrecen tanto el ambiente opresivo de la biblioteca como el deseo de huir del protagonista.


"El peligro de los laberintos radica en que, hasta que no avanzas un buen trecho, no sabes si has elegido o no el camino correcto. Y cuando llegas al final y te das cuenta de que te has equivocado, ya suele ser demasiado tarde para retroceder"