martes, 13 de marzo de 2018

EL ÚLTIMO SUEÑO DE LORD SCRIVEN


Londres, 1906.

Cristopher Carandini es un periodista caído en desgracia, que tiene que dormir en un banco, envuelto en una vieja manta. Una noche lee en  el Times, tras un artículo que habla sobre el posible regreso de Jack el Destripador este extraño anuncio, que puede ser su única oportunidad de salir de ese pozo sin fondo en el que está metido:

"Caballero busca secretario personal para vigilar su sueño.
Presentarse en Portobello Road, 30 y preguntar por una tetera".

                Allí Christopher comenzará a trabajar para Arjuna Barnejee, un detective de origen hindú. Su método es de lo más peculiar: tras hablar con su cliente, o los testigos del caso, sufre una  especie de pinchazo en la nuca y se sumerge en un sueño deductivo, en el que la realidad se le revela para sacar luego las posibles conclusiones. Pero tiene una contraprestación: jamás el sueño puede exceder los veintiséis minutos, y Christopher será el encargado de despertarlo.

                Una mañana reciben la visita de Cardiff, mayordomo del difunto Lord Scriven, quien afirma ser el muerto y que ha sido asesinado. Este extraño caso los arrastrará por las calles de Londres y los mundos oníricos, donde nada es lo que parece, para resolver una trama con asesinatos y espías, que amenaza al Imperio Británico, tras la que se oculta un nuevo genio del mal.

Esta novela de Eric Senabre más que una novela de fantasía, es una novela de intriga y suspense. La fantasía queda relegada a los sueños de Banerjee, pues las conclusiones que ayudan a resolver el caso las hace Christopher siguiendo su instinto de periodista. La trama de intriga tiene un mayor peso (es más, el asesinato de Lord Scriven ha tenido lugar en una habitación cerrada). La pareja protagonista funciona a la perfección y nos recuerda a Holmes o Poirot, con el doctor Watson o el capitán Hastings, respectivamente, aunque aquí, Christopher, ese ayudante y a la vez narrador de la historia, es mucho menos torpe y más cínico.

La ambientación en ese Londres de principios del siglo XX está muy bien lograda en todos los escenarios que el autor nos va presentado, desde la lujosa mansión de Lord Scriven hasta los camerinos de ese sórdido teatro londinense, pasando por las oficinas de la City. Los personajes están bien desarrollados, y con más de uno nos llevaremos alguna sorpresa. Tiene un buen ritmo que se intensifica conforme avanzamos en la lectura

PREMIO SAINT-EXUPÉRY
PREMIO DE LAS BIBLIOTECAS DE PARÍS