martes, 20 de marzo de 2018

EL DIARIO DE ANNE FRANK


                Enviado por Sergio

Espero poder confiártelo todo como aún no lo he podido hacer con nadie, y espero que seas para mí un gran apoyo.

                Con estas palabras comenzaba Ana Frank su diario, que Ari Folman y David Polonsky, han adaptado al cómic. Se trata de una de las obras más populares —y trágicas— de la historia contemporánea: el relato juvenil del encierro en Holanda de una familia judía que trata de salvarse del nazismo.

Tras la invasión de Holanda, la familia Frank se ocultó de la Gestapo en una buhardilla anexa al edificio donde el padre de Anne tenía sus oficinas. Allí permaneció recluida desde junio de 1942 hasta agosto de 1944, fecha en que sus miembros fueron detenidos y enviados a campos de concentración. En ese lugar y en las más precarias condiciones, Anne, una niña de trece años, escribió su estremecedor Diario: un testimonio único sobre el horror y la barbarie nazi, y sobre los sentimientos y experiencias de la propia Anne y sus acompañantes.


Los autores han querido adoptar el punto de vista de Ana, que se basaba en utilizar el sentido del humor y la capacidad de observación aun en las condiciones más horribles que se puede uno imaginar. Su trabajo se ha orientado en encontrar el lenguaje adecuado sin hacer concesiones al texto original. Para ello tuvieron que sintetizar y recurrir a imágenes fantásticas u oníricas, con el objetivo de abarcar todos los temas que refleja Ana Frank en su diario. Por ejemplo, la treintena de páginas dedicadas a la relación entre Ana y su hermana, Margot, se resumen en una sola en la que una serie de retratos yuxtapuestos de ambas, sin texto, muestran las diferencias abismales de carácter entre ambas. Les parecía inconcebible que una chiquilla de 13 años tuviera una mirada de tal madurez, tal poesía y tal lirismo sobre el mundo que la rodeaba, y que hubiera logrado expresarlo en textos concisos que desbordaban compasión, humor y una lucidez raramente vista en adultos, y menos en niños.


El resultado: 150 páginas de viñetas de línea clara que condensan las 300 páginas del diario de Ana Frank, esos dos años que ella y su familia pasaron escondidos en una buhardilla hasta que fueron delatados y detenidos por la policía alemana. Las ilustraciones a veces exageran el texto, lo hacen emocionalmente tangible y retratan lo que Ana Frank escribía entre líneas.