martes, 20 de septiembre de 2016

ACUNAR AL VIEJO ÁRBOL


Con motivo de la celebración del Día Mundial del Alzheimer, el próximo viernes 23 de septiembre a las 20.30 horas en el Gran Teatro, organizado por la Asociación de Familiares de Alzheimer y el Ayuntamiento de Villarrobledo, se pondrá en escena la obra de teatro Acunar al Viejo Árbol, acto de acompañamiento, de la compañía Pez Luna Teatro.

                La obra es un documento de vida creado a partir de la observación de personas viejas y los testimonios de personas que acunan a personas viejas. Vemos un hecho básico en el ser humano: cuidar a quienes nos cuidaron. Acunar al viejo árbol´ es una pieza construida a modo de collage a partir de la observación. Dividida en seis escenas, la compañía ha utilizado entrevistas de personas que se dedican al cuidado tanto en el ámbito profesional como familiar, fotografías, diagnósticos, canciones populares, observación de movimientos de cuerpos, videos domésticos, y los autorretratos pintados por el pintor inglés William Utermohlen, que tras serle diagnosticado la enfermedad de Alzheimer  continúo pintando.


                En escena tres actores, cuyo objetivo es que el público se deje llevar y no racionalice. El escenario, un espacio blanco con sábanas superpuestas, un lugar que transmite bienestar, limpieza, soledad, la sensación de estar en una travesía y en el que puede pasar todo y nada. Dentro objetos dispersos sin un aparente orden racional empujan al público a confiar en la aparente falta de lógica


El viejo. La historiadora de arte. La cuidadora. El pintor.
El padre cae por el agujero negro de Alicia habitado de  tarros y recuerdos en orden aleatorio.
Un pincel canta. Un pañal diserta sobre el color y el fondo.
El misterio de la demencia.
Ding dong ¡cambio de sitio! 
De la cuna a la tumba, pero antes pasar de nuevo por la cuna.
La hija se convierte en la madre del padre.  

La madriguera del conejo se extendía en línea recta como un túnel, y después torció bruscamente hacia abajo, tan bruscamente que Alicia no tuvo siquiera tiempo de pensar en detenerse y se encontró cayendo por lo que parecía un pozo muy profundo (...)
Intentó mirar hacia abajo y ver a dónde iría a parar, pero estaba todo demasiado oscuro para distinguir nada (...)
Abajo, abajo, abajo. ¿No acabaría nunca de caer?
Lewis Carroll, Alicia en el País de las Maravillas