domingo, 11 de octubre de 2015

EL PERRO QUE CORRÍA HACIA UNA ESTRELLA

Estamos ante una excelente novela del escritor sueco de novela negra Henning Mankell, que ha fallecido esta semana.

Nos encontramos ante una narración poética inteligente y comprometida sobre un joven cuyo retrato no será fácil borrar de nuestra memoria. Joel, que vive con su padre en un pueblo perdido del norte de Suecia, sueña con inmensos océanos y lejanos países para encontrar, durante los duros y fríos inviernos, experiencias que lo inicien en la vida y lo fortalezcan para afrontar su propio destino. Aunque son muchas las preguntas que Joel se hace, son pocas las respuestas que obtiene: en la soledad, la única arma es la imaginación.

Joel es un niño de once años que vive con su padre en un pueblecito al norte de Suecia, tras abandonarlos su madre. Una noche ve pasar un perro solitario que corre en la oscuridad, y emprende su búsqueda todas las noches. Conoce a Ture, al que propone formar una sociedad secreta, pero sólo le interesa meterse con Gertrud la Sin Nariz, una vieja marginada. Mientras su padre traba una relación con Sara, relación que Joel no acepta al creer que su padre se alejará más de él. Ture desafía a Joel a trepar por el elevado puente que cruza el río; cuando llega a la parte más alta, se queda paralizado por el miedo y el frío. Ture pide ayuda, y de inmediato aparece su padre. En casa, padre e hijo intercambian confidencias, y Joel se siente mejor al saber que su padre jamás lo abandonará.

El protagonista es un niño solitario, con miedo a ser, una vez más, abandonado. Vive en un mundo de fantasías (sueña con inmensos océanos y lejanos países) para escapar de la triste realidad que le asfixia. Continuamente se está haciendo preguntas a las que no encuentra respuestas (la infelicidad de padre, el abandono de la madre, su soledad...). Su vida cambia cuando decide ir en busca de un sueño.

PREMIO RABEN SJÖGREN AL MEJOR LIBRO JUVENIL SUECO DE 1990
PREMIO ALEMÁN AL MEJOR LIBRO DE LITERATURA JUVENIL DE 1993