miércoles, 3 de septiembre de 2014

LOS MEJORES RELATOS DE TERROR LLEVADOS AL CINE

Una antología, qué publicó hace unos años Alfaguara, de clásicos de la literatura y del cine que han dejado una huella profunda en los dos géneros. 

Los relatos que la componen son: 
  1. EL LADRÓN DE CADÁVERES, de Robert L. Stevenson. El robo de cadáveres se ha convertido en una macabra profesión, en la que algunos matan para conseguirlos. 
  2. EL GATO NEGRO, de Edgar Allan Poe. El simbolismo del gato es ambivalente: dulce, ingenioso o enigmático y perverso. El gato negro se asocia a las tinieblas y a la muerte, por ello, la superstición popular le atribuye ser portador de mala suerte. Plutón, el nombre del animal,  es un sobrenombre de Hades, dios de los infiernos. Según el protagonista, el gato es el causante de su cambio de carácter y de conducta, de su degradación moral. 
  3. LA FAMILIA DEL VURDALAK. de Alexéi Tolstoi. Terrorífica historia en la que un vampiro convierte en un ser como él a toda su familia.
  4. LOS PÁJAROS, de Daphne du Maurier. Una extraña locura se ha apoderado de los pájaros. La humanidad está en peligro. Un relato que trasmite desasosiego y angustia desde la primera página.
  5. LA SIRENA, de Ray Bradbury. El mar con sus profundidades misteriosas esconde a un dinosaurio del Jurásico que, atraído por el acompasado sonido de la sirena de un faro, responde a la llamada.. 
  6. LA MOSCA, de George Langelaan. Los peligros de los experimentos científicos. Un relato que subyuga, inquieta. El narrador es Arthur Browning, el hermano del científico muerto; pero gran parte de la historia la cuenta por escrito su cuñada, la presunta loca y acusada del asesinato de su marido. Ya desde el comienzo se nos anticipa el asesinato y conocemos a la culpable: su esposa. La intriga se basa en conocer el porqué de esta extraña muerte

Es posible agrupar los relatos en dos grandes grupos que podríamos titular: el terror gótico y el terror cósmico. Al primer grupo pertenecerían: El ladrón de cuerpos, El gato negro y La familia del «vurdalak». Se trata de los relatos más antiguos que juegan con los terrores de estirpe romántica: escenarios de ultratumba, animales demoníacos y vampiros. La lección moral que de ellos se desprende es siempre individual. En cambio, los tres relatos restantes plantean unos problemas colectivos en unos escenarios cotidianos o, al menos, no tan tópicamente terroríficos. Tanto Los pájaros como La mosca presentan animales inofensivos que, al vulnerarse las leyes naturales, se convierten en enemigos de la humanidad. Del mismo modo, La sirena de la niebla se convierte en el símbolo de los elementos naturales que el progreso humano ha condenado a la desaparición. Por esta razón parece adecuado el epígrafe de «terror cósmico».