jueves, 18 de septiembre de 2014

DERECHOS UNIVERSALES DE LOS NIÑOS A ESCUCHAR CUENTOS


  1. Todo niño goza a plenitud del derecho a conocer las fábulas, mitos y leyendas de la tradición oral de su país.
  2. El niño también tiene derecho a inventar y contar sus propios cuentos, así como a modificar los ya existentes creando su propia versión.
  3. Todo niño tiene derecho a escuchar cuentos sentado en las rodillas de sus abuelos; aquellos que tengan vivos a sus cuatro abuelos podrán cederlos a otros niños que por diversas razones no tengan abuelos que les cuenten; del mismo modo, aquellos buelos que carezcan de nietos están en libertad de acudir a escuelas, parques y otros lugares de concentración infantil en donde con entera libertad podrán contar cuantos cuentos quieran. 
  4. Todo niño, sin distinción de raza, idioma o religión, tiene el derecho a escuchar los más hermosos cuentos de la tradición oral de los pueblos, especialmente aquellos que estimulen su imaginación y su capacidad crítica. 
  5. Todo niño tiene derecho a exigir cuentos nuevos; los adultos están en la obligación de nutrirse permanentemente de nuevos e imaginativos relatos, propios o no, con o sin reyes, largos o cortos; lo único obligatorio es que estos sean hermosos e interesantes. 
  6. Todo niño que por una u otra razón no tenga a nadie que cuente cuentos, tiene absoluto derecho a pedirle al adulto de su preferencia que se los cuente, siempre y cuando éste demuestre que lo hace con amor y ternura, que es como se cuentan los cuentos. 
  7. Todo niño tiene derecho a quedarse dormido mientras le leen un cuento. 
  8. Todo niño tiene pleno derecho a exigir que sus padres y maestros le cuenten cuentos a cualquier hora del día. Aquellos padres o maestros que sean sorprendidos negándose a contar un cuento a un niño, no sólo incurren en delito de omisión culposa, sino que se están autocondenando a que sus hijos y alumnos jamás les vuelvan a pedir otro cuento. 
  9. El niño siempre tiene derecho a pedir otro cuento, y a pedir que le cuenten un millón de veces el mismo cuento. 
  10. Todo niño -por último- tiene derecho a crecer acompañado de un: "Había una vez...", palabras mágicas que abren las puertas de la imaginación en la ruta hacia los sueños más hermosos de la niñez.