domingo, 7 de septiembre de 2014

EL MISTERIO DE LA MUJER AUTÓMATA

Enviado por Joserra

París, 1812. Hans Helvetius es un extraordinario constructor de autómatas, a los que dota de una gran variedad de movimientos, con lo que consigue darles una estremecedora apariencia de vida. Los engranajes y mecanismos de sus figuras, y la belleza inquietante de sus formas externas, rozan casi siempre la perfección. Su gran especialidad son los androides, es decir, los autómatas de figura humana a escala real. Sus creaciones están en exhibición permanente en las principales ciudades europeas, y causan la más viva admiración.

Muy pocos de los habitantes del París de aquel entonces sabían que al fondo de una discreta calleja sin salida, se encontraba el taller del gran Helvetius, sin ningún indicio externo que lo indicara. Nada hubiese contrariado más a Hans Helvetius que verse asediado por curiosos y mitómanos atraídos por su fama. Cualquier paseante que atisbara desde fuera a través de los cristales, dejados sucios de manera intencionada, no hubiese visto nada que le hiciese sospechar que allí se construían los autómatas más comentados y aplaudidos de Europa.

Helvetius recibe, a través de un intermediario, un extraño y sospechoso encargo: la construcción secreta de un autómata, tomando como modelo la imagen en cera de una mujer desconocida. Al preguntar, el enviado le informa que la figura de cera no ha sido creada tomando como modelo a ninguna mujer real. Es, asegura, una quimera convertida en materia. Las condiciones económicas serán las que Helvetius fije.

A partir de ese momento, la vida del automatista entrará en un terreno desconocido. Él intuye que el encargo no obedece al simple capricho de un coleccionista adinerado, como se quiere dar a entender, sino que responde a motivos oscuros y misteriosos. Tras no pocas dudas, decidirá aceptar el desafío porque se convence que es la única manera de llegar a conocer las causas que lo mueven.

En esta historia de Joan Manuel Gisbert convive la presencia enigmática de los autómatas y las figuras de cera con el desarrollo de unos hechos únicos. Una novela con atmósfera de intriga que seduce desde las primeras páginas.

PREMIO BARCO DE VAPOR 1990
PREMIO CERVANTES CHICO 1997