viernes, 26 de junio de 2015

FIN DE CURSO


             Hemos entregado las últimas notas. Nos hemos entrevistado con los padres.

            Y esta tarde noche hemos despedido-homenajeado a mis alumnos de cuarto de Eso. Tenía que hablaros a vosotros y a vuestros padres, pero, como os he dicho, prefería recordar cómo os he visto crecer y madurar a lo largo de estos cuatro años.

            Pero ahora tengo que recordar las palabras que me habéis dedicado durante el acto; la verdad, me habéis emocionado, tanto que luego no podía leer lo que tenía escrito, y tenía que hacer trabajar a mi memoria e improvisar.

            Gracias a vosotros, chicos. Gracias a Nuria, Ángela, Pablo, Paqui, Mª Jose, Joseda, Irene, Cari, David, Paolo, Rodolfo, Franja, Juan Alfonso, Andrea, Lina, Javi, Elena, Adrián, Amando y Katy. Gracias.

            Esta noche es vuestra, os la habéis ganado, pero antes que comience vuestra juerga, me gustaría dedicaros un par de brindis

            Hasta el curso que viene.


BRINDIS
GERARDO DIEGO


Debiera ahora decir: “Amigos,
muchas gracias”; y sentarme, pero sin ripios.
permitid que os lo diga en tono lírico;
en verso, sí; pero libre y de capricho.
Amigos:
dentro de unos días me veré rodeado de chicos,
de chicos torpes y listos,
y dóciles y ariscos,
a muchas leguas de este Santander mío,
en un pueblo antiguo,
tranquilo y frío.
Y les hablaré de versos y hemistiquios,
y de Dante y de Shakespeare y de Moratín hijo,
y de pluscuamperfectos y participios.
Y el uno bostezará, y el otro me hará un guiño,
y otro, seguramente el más listo,
me pondrá un alias definitivo.
Y pasarán así muchos cursos monótonos y prolijos.
Pero un día tendré un discípulo,
un verdadero discípulo,
y moldearé su alma de niño
y le haré hacerse nuevo y distinto,
distinto de mí y de todos: él mismo.
Y ahora, yo os digo:
amigos,
brindemos por ese niño,
por ese predilecto discípulo;
por que mis dedos rígidos
acierten a moldear su espíritu
y mi llama lírica prenda en su corazón virgíneo
y por que siga su camino
intacto y limpio.
Porque éste, mi discípulo
que inmortalizará mi nombre y mi apellido
sea el hijo…
el hijo de uno de vosotros, amigos.

Y os dejo con dos versiones del Brindis de la Traviata