lunes, 1 de junio de 2015

DONDE VIVEN LOS MONSTRUOS


Es un libro infantil escrito e ilustrado por Maurice Sendak, autor estadounidense de origen polaco. El libro fue publicado en 1963, ganando varios premios y siendo seleccionado por la Asociación de Bibliotecas Americanas.

El libro cuenta la historia de Max, un niño incomprendido y rebelde cuya mayor fantasía es ser un monstruo que aterrorice a cualquiera. Una noche, después de hacer travesuras en su casa disfrazado de lobo, es castigado en su habitación, que se transforma y se convierte en una selva. Tras caminar un rato, llega a una costa donde encuentra un bote en el que se embarca y navega hasta que encuentra una isla, que es el lugar donde viven los monstruos, a los que cautiva. Será nombrado rey de todos los monstruos por ser el más temible de todos. Después de vivir un tiempo en este lugar y disfrutar de la compañía de las bestias, decide emprender su regreso a casa.

Donde Viven los Monstruos se publicó con bastante controversia: el libro era políticamente incorrecto para la época, dado que no mostraba una historia idílica y unos prototipos típicamente infantiles: y el autor nos muestra a Max comportándose como cualquier niño de su edad: hace travesuras, desobedece, se enfada con su madre, tiene miedos e inseguridades. Hoy es un clásico ya que muestra los temores y deseos de la infancia: pataletas, miedo al abandono, expresividad, liderazgo. No hay que ovidar las ilustraciones originales, donde los monstruos son montruosos, feos, horribles, peludos, pero entrañables


Dos comentarios del autor:

            “Los niños, me consta, desgastan los ejemplares en las bibliotecas y los releen constantemente en sus casas. Algunos me han enviado dibujos de sus propios monstruos, que hacen de los míos ositos de peluche. Todavía no he tenido noticia de ningún niño al que le haya asustado el libro.”

“La fantasía es algo que ocupa la vida de los niños. Creo que no hay ninguna parte de nuestras vidas infantiles o adultas, en la cual no estemos fantaseando. Pero preferimos relegar la fantasía a los niños, como si fuera una tontería apta sólo para las mentes inmaduras de los pequeños. Los niños viven dentro de la fantasía y en la realidad, de una manera que ya no podemos recordar. Tienen un sentido preciso de la lógica de lo ilógico, y pasan con facilidad de una esfera a otra. La fantasía es la esencia de toda escritura para niños, como creo que lo es para la escritura de cualquier tipo de libro, para cualquier acto creativo, y tal vez también, para el acto de vivir.”