miércoles, 26 de octubre de 2016

LOS CRÍMENES DE OXFORD


Enviado por Alicia (B2C):

Un estudiante de matemáticas argentino viaja a Oxford con fines académicos. Pero poco después de su llegada se encuentra con el cadáver de la anciana que lo alojaba, junto con un desafío matemático del asesino. Inicia así, paralelamente a la policía, su propia investigación, guiado por su maestro, el eminente lógico Arthur Seldom. Comienza así un misterio donde las matemáticas son, más que una disciplina teórica, la clave para su investigación y desarrollo: los juegos de lenguaje de Wittgenstein, el teorema de Gödel y las sectas matemáticas antiguas se conjugan en esta espléndida novela negra con los sombríos hospitales ingleses, los arrebatos de la pasión y la vida universitaria de Oxford como escenario. Una novela policíaca de trama aparentemente clásica que, en su sorprendente desenlace, se revela como un magistral acto de prestidigitación.

La novela de Guillermo Martínez es corta pero muy intensa, pues no paran de aparecer nuevas pistas sobre el tema principal, a la vez que se incluyen temas secundarios que concuerdan perfectamente con la trama principal.

Es un libro muy fácil de leer, pues el narrador en 1ª persona hace que te involucres y pienses como el protagonista queriendo saber la verdad sobre los asesinatos, o los problemas lógicos que plantea, los cuales quieres resolver, antes que aparezca la solución en el libro. También explica teorías y conceptos matemáticos para que cualquier lector los pueda entender (¡ese docere delectando!). Sacad la siguiente serie lógica:


También me han gustado los personajes, pues, al contrario que otros libros donde aparecen muchos personajes y te acaban liando, aquí aparecen sólo los más principales, añadiendo algún secundario para crear subtramas, como Frank, el hombre que tiene una hija en el hospital.

Otro punto a favor, es que el final no es predecible, pues cada capítulo te hace pensar que el asesino es una persona distinta al anterior. Por ejemplo, al principio te hace pensar que la culpable es Beth, pero pronto da un giro de 360 grados y te presenta otro sospechoso en el que no habías sospechado.

La única pega que le pongo es que la parte final se me ha quedado corta, pues para mi gusto la ha condesado mucho.