martes, 14 de agosto de 2018

PARADOX 13



Debido al influjo sobre la Tierra de un agujero negro, el 13 de marzo, a las 13 horas, 13 minutos y 13 segundos se producirá un fenómeno denominado P-13.

Las medidas de los distintos gobiernos para afrontarlo se estudian en el más absoluto secreto. Ni siquiera los científicos saben exactamente en qué consistirá dicho fenómeno y sus consecuencias: los departamentos que se ocupan del asunto se han limitado a señalar que es importante suspender por unos instantes toda actividad peligrosa, así como mantenerse alejado de los lugares de riesgo. Sin embargo, esta información se ha mantenido oculta con la idea de no alterar a la población, prohibiéndose su divulgación hasta que pase el fenómeno.

Fuyuki Kuga, detective de la Jefatura de Policía de Tokio, y su hermano mayor, Seiya, inspector de policía adscrito a la misma Jefatura, se ocupan en esos momentos de un asunto de atraco a mano armada, pero, debido a un error de Fuyuki, Seiya resulta herido de bala por un miembro del grupo criminal al que persiguen. Por su parte, Fuyuki recibe también un balazo de los delincuentes y se desmaya. Cuando recobra el conocimiento, constata que no queda nadie en las calles de Tokio.

Deambulando por la ciudad, sin comprender qué está pasando, encontrará a otras diez personas que han sufrido el mismo fenómeno. Entre ellas se halla también, inexplicablemente, su hermano Seiya, quien en buena lógica debería estar muerto. Incapaces de asimilar la situación, el grupo intenta sobrevivir vagando por un Tokio en ruinas, devastado por las catástrofes naturales y las enfermedades.

Keigo Higashino nos ofrece la reacción de un grupo de personas que se encuentran solas en un Tokio paralelo y se hallan al límite como consecuencia de un fenómeno desconocido causado por un agujero negro. Se dan cuenta que están ahí, porque han debido morir en el mundo real cuando se produjo el incidente. Sus objetivos: sobrevivir en un mundo cada vez más inhóspito (falta de energía, incendios, terremotos, huracanes…) e intentar hallar una solución a su problema.

El planteamiento es interesante y original, con un estilo fácil de leer. Le pesan los diálogos pseudofilosoficomorales de algunos personajes, así algunos parlamentos de Seiya, que a veces parece un robot intentando ocultar sus sentimientos, o los creados en situaciones como la “eutanasia” que le tienen que practicar a la esposa del anciano Yamanishi, para que no se convierta en una carga para el grupo de diez supervivientes, o cuando Taichi es pillado a escondidas comiéndose la comida del bebe, o el “juicio” a Yoshiyuki por intentar violar a una de las mujeres.

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