domingo, 26 de noviembre de 2017

JUGANDO A SER ROMÁNTICOS. JOSÉ ZORRILLA EN PLAYMOBIL


Se han cumplido los 200 años del nacimiento de José Zorrilla. Y los actos conmemorativos han sido diversos.

Uno de los que más me han llamado la atención es la exposición que podemos ver en el Museo de Romanticismo JUGANDO A SER ROMÁNTICOS. JOSÉ ZORRILLA EN PLAYMOBIL. Mediante seis dioramas hechos con Playmobil se recorren algunas de las obras del autor romántico vallisoletano, como Don Juan Tenorio y A buen juez mejor testigo, así como pasajes significativos de su vida : el entierro de Mariano José de Larra, que contribuyó a su fama como poeta y escritor, y el cuadro “Los poetas contemporáneos. Una lectura de Zorrilla en el estudio del pintor” obra de Antonio María Esquivel (1846), retrato colectivo de las personalidades culturales más destacadas del Romanticismo en España.



CITA EN LA HOSTERÍA DEL LAUREL

D. JUAN. (A DON LUIS.)
Esa silla está comprada,
hidalgo.
D. LUIS. (A DON JUAN.)
Lo mismo digo,
hidalgo; para un amigo
tengo yo esotra pagada.
D. JUAN. Que ésta es mía haré notorio.
D. LUIS. Y yo también que ésta es mía.
D. JUAN. Luego, sois don Luis Mejía.
D. LUIS. Seréis, pues, don Juan Tenorio.
D. JUAN. Puede ser.
D. LUIS. Vos lo decís.
Don Juan Tenorio
D. JUAN. ¿No os fiáis?
D. LUIS. No.
D. JUAN. Yo tampoco.
D. LUIS. Pues no hagamos más el coco.
D. JUAN. Yo soy don Juan.
(Quitándose la máscara.)
D. LUIS. Yo don Luis. (Íd.)
(Se descubren y se sientan. EL CAPITÁN CENTELLAS, AVELLANEDA, BUTTARELLI y algunos otros se van a ellos y les saludan, abrazan y dan la mano, y hacen otras semejantes muestras de cariño y amistad. DON JUAN Y DON LUIS las aceptan cortésmente.)


CENTELLAS. ¡Don Juan!
AVELLANEDA. ¡Don Luis!
D. JUAN. ¡Caballeros!
D. LUIS. ¡Oh, amigos! ¿Qué dicha es ésta?
AVELLANEDA. Sabíamos vuestra apuesta,
y hemos acudido a veros.
D. LUIS. Don Juan y yo tal bondad
en mucho os agradecemos.
D. JUAN. El tiempo no malgastemos,
don Luis. (A los otros.) Sillas arrimad.
(A los que están lejos.)
Caballeros, yo supongo
que a ucedes también aquí
les trae la apuesta, y por mí
a antojo tal no me opongo.
D. LUIS. Ni yo; que aunque nada más
fue el empeño entre los dos,
no ha de decirse ¡por Dios!
que me avergonzó jamás.
D. JUAN. Ni a mí, que el orbe es testigo
de que hipócrita no soy,
pues por doquiera que voy
va el escándalo conmigo (...)
 (Se sientan todos alrededor de la mesa en que están DON LUIS MEJÍA y DON JUAN TENORIO.)
D. JUAN. ¿Estamos listos?
D. LUIS. Estamos
D. JUAN. Como quien somos cumplimos.
D. LUIS. Veamos, pues, lo que hicimos.
D. JUAN. Bebamos antes.
D. LUIS. Bebamos. (Lo hacen.)
D. JUAN. La apuesta fue...
D. LUIS. Porque un día
dije que en España entera
no habría nadie que hiciera
lo que hiciera Luis Mejía.
D. JUAN. Y siendo contradictorio
al vuestro mi parecer,
yo os dije: Nadie hade hacer
lo que hará don Juan Tenorio.
¿No es así?
D. LUIS. Sin duda alguna:
y vinimos a apostar
quién de ambos sabría obrar
peor, con mejor fortuna,
en el término de un año;
juntándonos aquí hoy
a probarlo
D. JUAN. Y aquí estoy.
D. LUIS. Y yo.
CENTELLAS. ¡Empeño bien extraño,
por vida mía!
D. JUAN. Hablad, pues.
D. LUIS. No, vos debéis empezar

José Zorrilla, Don Juan