lunes, 13 de noviembre de 2017

EN BUSCA DEL LIBRO ESPECIAL


                A mí me gusta leer desde que era muy pequeña. No fui una de esas niñas tan precoces que con tres o cuatro años ya leen solas; yo, en realidad, aprendí a leer en el colegio, como todo el mundo. Pero, en cuanto empecé a juntar letras y descubrí que formaban palabras, y que esas palabras contaban historias, ya nada pudo pararme. Y comencé a devorar cuentos, y después libros. No tardé en darme cuenta de que los que más me gustaban eran los de aventuras y fantasía, aquellos que me transportaban muy lejos, a mundos mágicos y reinos de leyenda. Y así, poco a poco y casi sin percatarme de ello, fui seleccionando mis primeras lecturas. Por supuesto, había algunos libros que no me gustaban, que me parecían aburridos o demasiado complicados. Pero no pasaba nada: yo sabía muy bien que, igual que había libros aburridos, había otros apasionantes, así que simplemente seguía buscando. Y encontrando.

Probablemente mi primer libro “gordo” fue La Historia Interminable, de Michael Ende, que leí con ocho años más o menos. Mis padres me dijeron que no era para niños y que no lo iba a entender. Pero a pesar de todo me apasionó y, en cuanto lo terminé, volví a empezarlo de nuevo desde la primera página, para vivir otra vez las maravillosas aventuras de Bastian y Atreyu en Fantasía. Y así una y otra vez. Creo que no exagero si digo que debo de haber leído La historia interminable veinte veces por lo menos.

Porque La historia interminable es mi libro especial.

Todos tenemos uno. Algunos lo descubren muy pronto, otros tardan más y otros, desgraciadamente, no llegan a encontrarlo nunca, porque apenas han dedicado tiempo a buscarlo. El libro especial es el primero que te engancha hasta el punto de no poder soltarlo. El primero que te emociona de verdad. El que recuerdas mucho después de haberlo acabado. El que releerías una y mil veces, descubriendo nuevos matices en cada ocasión. El que te hace sentir que tú y sus personajes sois, y seréis, amigos para siempre, por muchos años que pasen.

¿Y cuál es ese libro especial? Lo cierto es que no se puede contestar a esta pregunta ofreciendo un solo título, ni siquiera una lista. El libro especial no tiene por qué ser el gran clásico de la literatura que todos los expertos recomiendan, ni el último best-seller que todo el mundo conoce aunque solo sea de oídas. Podría serlo. O tal vez no.

Podría ser ese libro que te llama la atención desde el expositor de una librería. El que está leyendo tu vecino de pupitre, tal vez sin mucho interés. El que te regala tu tía por tu cumpleaños. El que se esconde en el rincón perdido de una biblioteca. Incluso -sí, sí- el que te mandan como lectura en el colegio.

Podría ser cualquiera. Porque el libro especial, el que te llega al corazón y te engancha a la lectura para siempre, es distinto para cada persona.

Por eso no me gusta recomendar libros. La lectura es algo tan personal y subjetivo que nunca sabes si vas a acertar o no. ¿Y si tu libro especial le parece un tostón a tu mejor amigo? ¿Y si el libro que tú no pudiste acabar resulta ser más adelante el libro especial de tu hermana?

No se puede saber. Por eso, averiguar cuál es tu libro especial es algo parecido a partir en busca de un gran tesoro. Y por eso es bueno dar una oportunidad a todos los libros que caen en tus manos. ¿Qué este es aburrido? Mala suerte, pero no te rindas; déjalo a un lado y elige otro. Ve a una librería, o a una biblioteca, y déjate llevar por tu intuición. Casi seguro que acertarás, porque tu libro especial quiere dejarse encontrar. Y, si esos primeros libros no son el que estabas buscando, no desesperes: cada libro leído te acerca un paso más al libro perfecto para ti.

Porque hay millones de libros en el mundo. Algunos no te gustarán, otros te resultarán entretenidos, otros los disfrutarás mucho... y uno de ellos te abrirá la puerta a un mundo sin fronteras
.
Si ya has encontrado tu libro especial, sabes de qué estoy hablando. Y si no... ¿a qué esperas para empezar a buscarlo?

Laura Gallego