lunes, 15 de mayo de 2017

VENCERÉIS, PERO NO CONVENCERÉIS


Apenas nos queda una semana de curso en 2º de Bachillerato, y esta mañana, trabajando textos de Unamuno, ha salido lo de Venceréis, pero no convenceréis. Muchos de ellos no sabían en ese momento de que estábamos hablado. Para ellos, la versión que recoge Hugh Thomas en La Guerra Civil Española.

Situaros. 12 de Octubre de 1936, Se va a inaugurar el  curso en la Universidad de Salamanca, de la que Unamuno es rector. El tema principal del acto era la exaltación nacional, el Imperio, la raza y la Cruzada. Las críticas y amenazas proferidas a todos los que no compartían los ideales de la sublevación, suscitaron el rechazo de Miguel de Unamuno.  Las frases de este discurso improvisado difieren según los distintos testigos, cronistas e historiadores, ya que no se dispone de ningún registro grabado o escrito del mismo:

Estáis esperando mis palabras.

Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir. Porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia.

Pero ahora acabo de oír el necrófilo e insensato grito, “Viva la muerte”. Y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero desgraciadamente en España hay actualmente demasiados mutilados. Y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor.

Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España.

 He dicho.

Miguel de Unamuno