viernes, 26 de mayo de 2017

¡HASTA SIEMPRE!

                
            
          Hace dos años nos reunimos en este mismo lugar: estabais pletóricos, habíais terminado una etapa de vuestra vida e ilusionados estabais a punto de comenzar otra. A lo largo de estos dos años he visto cómo ha dado fruto vuestro trabajo y esfuerzo (el de unos más que otros).

                Este año me he quedado con las ganas de deciros “nos vemos en septiembre”.
                
              Nunca fue una amenaza, aunque alguno así lo entendiera, ¿verdad, Pablo y Javi? ¡Qué cinco años hemos pasado juntos.
                
            Ahí estáis las triunfadoras de las Olimpiadas científicas, Patricia y Ángela, qué puedo decir de vosotras, ¡arrasasteis campeonas! Si os lo proponéis nada os podrá detener.

            Juan Diego, me sigo acordando “cómo caigas conmigo el curso que viene…”, ¿aún te sigue asustando la mala bestia del de lengua?

            Noelia, mi pequeña hormiguita, qué trabajazo el tuyo este curso. Me descubro ante ti, cual caballero de pasados siglos ante las damas.

         Antonio y Jorge, siempre queriendo pasar desapercibidos como si la cosa no fuera con vosotros, yéndoos al final.

                Nerea, Lourdes y Cari, cómo os habéis crecido este año, dando lo mejor de vosotras; en dos palabras, im-presionante; simplemente, seguid así.

               Juan Alfonso, un pajarito me ha comentado el texto que os va a caer en la EVAU, un poema de Rafael Albertí: Balada del que nunca fue a Granada

           María, María Martín-Maestro Almansa (en tu caso los apellidos completos para diferenciaros), eres viva, inquieta, con ganas de comerte el mundo.

   Alicia, si no te sale lo de veterinaria, en la guardia de la noche necesitan personal; las condiciones parecen buenas: clima excelente, sobre todo en invierno, el trabajo, poco y sencillo, la paga buena, si llega y… sobrevives

                Rodolfo, tú y tu música, creyendo que lo tienes todo bajo control.

         Laura y Almudena, siempre juntas, inseparables, tanto que durante una temporada os confundía y no sabía quién era quién.

                Andrea, a principio de curso creías que no ibas a poder llegar, ¿te has dado cuenta de cómo estabas equivocada?

                Mado, ahí atrás, siempre agazapada, queriendo pasar desapercibida, pero eres como una princesa siempre escoltada por tu caballero andante

                Manuel, casi siempre con esa eterna sonrisa en labios y ojos; ¿a cuántas te habrás ligado así?

                Me queda otra María, María Fiel, que debería sumar al pelotón de los que “que no me vea, que no estoy aquí, que pregunte a otro”

                Isa, parecías en un principio, tímida, de mal genio; la verdad… ¡has sido una agradable sorpresa!

                Se me ha quedado uno en el tintero; lo siento, Lale, pero como ni se te ve, ni se te oye… Gracias por estar ahí.

Espero no haberos defraudado durante todo el tiempo que hemos estado juntos.

¡A vosotros, chicos, hasta siempre!