miércoles, 23 de septiembre de 2015

EL EFECTO PAVOROSO DE LOS ESTÍMULOS AUDIOVISUALES EN LA EDUCACIÓN

Al nocivo desinterés que los nuevos sistemas pedagógicos muestran hacia la cultura del esfuerzo, se une ahora un preocupante problema que afecta directamente a la educación. Derivado del desarrollo de las nuevas tecnologías y del cambio de roles que sociológicamente están sufriendo las familias, los especialistas han empezado a levantar la voz de alarma sobre el abuso que hacen los adolescentes de los dispositivos electrónicos. Los últimos estudios realizados por instituciones norteamericanas, de los que se ha hecho eco nuestro periódico, establecen una relación directa entre el número de horas que los estudiantes están expuestos a las cinco pantallas (televisión, móvil, 'tablet', ordenador y consolas) y sus calificaciones escolares.

Además de los reconocidos problemas de salud que este sedentarismo tecnológico provoca (incremento de la obesidad, diabetes, alteración del sueño...) existe otro, de carácter psicológico y relacionado con la capacidad de atención, que perjudica gravemente el rendimiento académico. Ver la televisión o jugar con las consolas o las 'tablets' es infinitamente más fácil que leer un libro, por ejemplo. Y al renunciar a ese esfuerzo, el alumno adopta hábitos que afectan a lo que algunos psicólogos llaman "atención sostenida", es decir, la capacidad de concentración intelectual ante la lectura o las explicaciones de un profesor en el aula.

Pero este problema, que no siempre la escuela ayuda a solucionar, al transformar en muchas ocasiones el proceso de aprendizaje e instrucción en un acto lúdico que incluye también el uso de estos dispositivos, se agrava en el hogar. Se conoce ya como "paternidad pasiva" la escasa responsabilidad con la que los padres afrontan la educación de sus hijos -que delegan en la escuela- y el uso de la tecnología como 'niñera' desde edades tempranas. Bien por comodidad u obligados por las circunstancias las pantallas suponen un recurso fácil con el que sustituir la falta de atención y cuidados que requiere la educación de los hijos. Sin embargo, la sociedad en su conjunto haría mal si no tuviese en cuenta la gravedad del problema. Entre todos debería hacerse un esfuerzo por intentar reducir el tiempo que los niños y adolescentes están expuestos a las cinco pantallas, que en lugar de estimularles les atonta.

El Mundo, 05/09/2015