viernes, 15 de agosto de 2014

FIESTA

Ayer comenzaron las fiestas en mi pueblo, igual que en otros muchos, pero hay una canción y una invitación que lleva desde ayer queriendo salir de mis labios:

Vamos, subiendo la cuesta, 
que arriba mi calle 
se vistió de fiesta. 

Para aquel que no la conozca, ahí tiene la letra completa:

Gloria a Dios en las alturas, 
recogieron las basuras 
de mi calle, ayer a oscuras 
y hoy sembrada de bombillas. 
Y colgaron de un cordel 
de esquina a esquina un cartel 
y banderas de papel 
verdes, rojas y amarillas. 
Y al darles el sol la espalda 
revolotean las faldas 
bajo un manto de guirnaldas 
para que el cielo no vea, 
en la noche de San Juan, 
cómo comparten su pan, 
su mujer y su gabán, 
gentes de cien mil raleas. 
Apurad 
que allí os espero si queréis venir 
pues cae la noche y ya se van 
nuestras miserias a dormir. 
Vamos subiendo la cuesta 
que arriba mi calle 
se vistió de fiesta. 
Y hoy el noble y el villano, 
el prohombre y el gusano 
bailan y se dan la mano 
sin importarles la facha. 
Juntos los encuentra el sol 
a la sombra de un farol 
empapados en alcohol 
magreando a una muchacha. 
Y con la resaca a cuestas 
vuelve el pobre a su pobreza, 
vuelve el rico a su riqueza 
y el señor cura a sus misas. 
Se despertó el bien y el mal 
la zorra pobre vuelve al portal, 
la zorra rica vuelve al rosal, 
y el avaro a las divisas. 
Se acabó, 
el sol nos dice que llegó el final, 
por una noche se olvidó 
que cada uno es cada cual. 
Vamos bajando la cuesta 
que arriba en mi calle 
se acabó la fiesta.

Joan Manuel Serrat

La versión que os dejo es de dos pájaros de cuenta que sobrevivieron a la orquesta del Titanic