viernes, 9 de junio de 2017

LIBRES


Ya sois libres.

Ya habéis hecho vuestro último examen, y sólo os queda esperar los resultados.

Venga, que cuatro días se pasan pronto.

Ahora os toca relajaros y echar fuera adrenalina; ya imagino cómo lo va a hacer más de uno, y preferiría no saberlo.



Ahora sabréis cómo me siento muchos viernes cuando llegan las dos y media. Entonces, me abstraigo (sí, como ayer), recuerdo y mentalmente entonó una vieja canción de Nino Bravo (por cierto, hay alguna referencia lorquiana):

Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar,
pero tras la frontera está su hogar, su mundo, su ciudad.
Piensa que la alambrada sólo es un trozo de metal,
algo que nunca puede detener sus ansias de volar.

Libre, como el sol cuando amanece, yo soy libre como el mar...
...como el ave que escapó de su prisión y puede, al fin, volar...
...como el viento que recoge mi lamento y mi pesar,
camino sin cesar detrás de la verdad
y sabré lo que es, al fin, la libertad.

Con su amor por bandera se marchó cantando una canción,
marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó,
y tendido en el suelo se quedó sonriendo y sin hablar,
sobre su pecho flores carmesí, brotaban sin cesar...

                Al que sea curioso, le animó a buscar el origen de esta hermosa balada, antes que algún grupo político quiera prohibirla, por considerarla no políticamente correcta.