domingo, 18 de junio de 2017

EL SUDOR CONTENÍA HISTORIAS


En nada se parecía el sudor de una mujer que se tiraba catorce horas con el espinazo encorvado mientras recogía cebollas en los cultivos, bajo un sol de justicia, al del hombre que le rezaba a la Santa Muerte para que los enemigos de los que huía no tuvieran en nómina a los federales que lo aguardaban en uno de los puestos de control en la frontera con México. El sudor de un niño de diez años tras el cañón de una SIG Sauer era distinto del de la mujer que se arrastraba por el desierto, elevando plegarias a la virgen para que la reserva de agua que buscaba resultara estar exactamente donde indicaba el mapa que le había proporcionado un coyote.

El sudor contenía la historia del cuerpo comprimida en forma de gemas, perlada en la frente, condensada en manchas salobres en las camisas. Conocía todos los detalles que explicaban por qué alguien había acabado en el lugar menos indicado en el momento más inoportuno, y si ese alguien iba a llegar con vida al día siguiente.

Paolo Bacigalupi, Cuchillo de Agua