miércoles, 1 de febrero de 2017

VISITA AL CAMPUS DE ALBACETE


                El próximo 8 de febrero, si el tiempo y la autoridad no lo vuelven a impedir, nuestros alumnos de 2º de Bachillerato acudirán al campus de Albacete de la Universidad de Castilla-La Mancha para  conocer las escuelas y facultades de la institución académica y solventar dudas respecto a su acceso a los estudios superiores.

Allí, primero, recibirán en el Paraninfo del Vicerrectorado del Campus información sobre los trámites de acceso a la universidad –preinscripción y matrícula-, la nueva Prueba de Evaluación para el Acceso a la Universidad, oferta de títulos y otros aspectos relacionados con la Universidad regional. Luego, tras el almuerzo, los alumnos tendrán la oportunidad de conocer in situ distintas escuelas o facultades, las bibliotecas o pabellones deportivos.

                Aunque les voy a acompañar a esta visita, a mí personalmente me gustaría verles en su primer día clase en la universidad y saber lo que sienten; si sentirán lo mismo que yo en esos tiempos ya lejanos (¡¡¡SOY MAYOR!!! ¡¡¡QUÉ SÍ, QUE SOY YA MAYOR!!!) o lo mismo que Andrés Hurtado, ese personaje que contiene rasgos autobiográficos de Pío Baroja:          
      
Serían las diez de la mañana de un día de octubre. En el patio de la Escuela de Arquitectura, grupos de estudiantes esperaban a que se abriera la clase.

De la puerta de la calle de los Estudios que daba a este patio, iban entrando muchachos jóvenes que, al encontrarse reunidos, se saludaban, reían y hablaban.

Por una de estas anomalías clásicas de España, aquellos estudiantes que esperaban en el patio de la Escuela de Arquitectura no eran arquitectos del porvenir, sino futuros médicos y farmacéuticos.

La clase de química general del año preparatorio de medicina y farmacia se daba en esta época en una antigua capilla del Instituto de San Isidro convertida en clase, y éste tenía su entrada por la Escuela de Arquitectura.

La cantidad de estudiantes y la impaciencia que demostraban por entrar en el aula se explicaba fácilmente por ser aquél primer día de curso y del comienzo de la carrera.

Ese paso del bachillerato al estudio de facultad siempre da al estudiante ciertas ilusiones, le hace creerse más hombre, que su vida ha de cambiar.

Pío Baroja, El Árbol de la Ciencia