viernes, 7 de abril de 2017

LA SONRISA DE LOS PECES DE PIEDRA


La luz de la mañana entra en la habitación,
tus cabellos dorados parecen el sol.
Luego por la noche al Penta a escuchar
canciones que consiguen que te pueda amar.
Me asomo a la ventana, eres la chica de ayer.
Demasiado tarde para comprender.
Mi cabeza da vueltas persiguiéndote.
Mi cabeza da vueltas...

                Esa vieja canción de Nacha Pop podría ser perfectamente la banda sonora de esta novela, pues Julia, la madre de Jaime, va a ser la chica de ayer para sus amigos en plena movida madrileña. Los ambientes, los lugares que ella recorre, las canciones y grupos que escucha, me han hecho recordar los años que estuve estudiando en Madrid, y, si, en algún momento, al cruzar una esquina en Malasaña, al entrar en La Vía Lactea me la encontré.

                Lo primero que me ha llamado la atención ha sido la ilustración de la portada (luego, las interiores han corroborado esa impresión); esa forma de dibujar me ha recordado los comics de El Víbora, Bésame Mucho, Cairo… donde publicaban Ceesepe, El Hortelano, Daniel Torres… los dos primeros aparecen nombrados en el libro.

Escucha bien, mi viejo amigo
No sé si recordarás
Aquellos tiempos ahora perdidos
Por las calles de esta ciudad
Leímos juntos libros prohibidos
Creímos que nada nos haría cambiar

Jaime, al limpiar la tumba de su abuelo recién enterrado, encuentra a su madre llorando frente a la lapida de un desconocido, Santiago Muñoz. Ante su insistencia, Julia le revela que Santiago fue alguien muy importante para ella y que podría ser su padre.  Jaime queda consternado, y quiere saber más, pues siempre ha pensado que él era resultado de una inseminación artificial. Su madre le pide tiempo, y en un cuaderno le va escribiendo cartas, que Jaime leerá a escondidas, donde le cuenta su juventud en plena movida madrileña de los 80, donde conocerá a Santi y a Manu, y cómo formarán un trío de amigos, donde subyacen amores y desamores entre ellos. Mientras se nos va contando esta historia, Jaime ha vuelto al cementerio de San Isidro para averiguar quién ha estado comiendo pipas en la tumba del que cree su padre; allí conoce a una muchacha de una edad parecida a la suya, a Ángela, la hija de Santiago, y mediante ella, sin revelarle que podrían ser hermanos, Jaime intentará averiguar cómo era Santiago como padre.

Déjame, no juegues más conmigo,
esta vez, en serio te lo digo
tuviste una oportunidad,
y la dejaste escapar.
Déjame, no vuelvas a mi lado,
una vez, estuve equivocado,
pero ahora todo eso pasó,
no queda nada de ese amor.

Sobre la novela en sí, he vuelto a encontrar a la mejor Rosa Huertas, muy en la línea de El Blog de Cyrano, las dos tramas que se entrecruzan, la actual, la de los dos jóvenes, la pasada o histórica, la de los padres en la época de la movida madrileña. A todo esto, hay que añadir las partes sobre nuestra literatura: el romanticismo, que lo defiende Ángela, que no quiere alejarse de la tumba de su padre, con la rima de Bécquer o el fragmento de las Noches Lúgubres de Cadalso, o esas Palabras para Julia, de José Agustín Goytisolo.

¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?
¿qué clase de aventura has venido a buscar?
los años te delatan, nena, estás fuera de sitio.
vas de caza ¿a quién vas a cazar?
no utilices tus juegos conmigo.

Los narradores de cada parte son madre e hijo, y ambos nos van mostrando sus sentimientos que los llevan a flor de piel, a la vez que juegan con mentiras y con medias verdades… Así Jaime ocultando lo que sabe a Ángela y temiendo que está pueda ser su hermana; Julia pensando en su antiguo amor, en el hombre que quiso como padre para su hijo.

                Los cinco personajes están muy bien trazados, tanto Ángela y Jaime, como Julia, Santi y Manu, y entendemos lo que piensan, lo que sienten, cómo reaccionan (llego  a ser Ángela, y me deja Jaime de esa manera…). Lo que nos sorprende es ver cómo Julia, la enfermera responsable, la maniática de la limpieza, abandonó los estudios, cuando era joven y sólo le importaba salir de noche, de marcha.

Y a lo largo de todo el libro esa metáfora sobre la vida y los peces de piedra, los peces que serán la firma de Santi y de Ángela en sus trabajos, en su dibujos.

Se me olvidaba, en Anaya ha subido una playlist a Spotify con las canciones que van apareciendo a lo largo de las páginas del libro; y en el blog de Rosa Huertas podéis encontrar Canción para Julia, la canción que Manu compondrá para Julia. Y muchos de los títulos de los capítulos se corresponden con canciones de la época de la movida.

Para ti, que sólo tienes quince años cumplidos.
para ti que naciste en tiempos asesinos
para ti que te llevas a las nenas de calle
para ti en cuyo placer aún hay ambigüedades
Para ti que vas a caballo del fin del mundo
para ti que les das cortes como un cine mudo
para ti que comprobarás lo que otros han dicho
para ti queremos otear el paraíso

XIV PREMIO ANAYA DE LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL, 2017