sábado, 22 de abril de 2017

CERVANTES, LA ENSOÑACIÓN DEL GENIO


Presten atencion vuesas mercedes, que por obra y talento del Licenciado MIGVEL GOMEZ ANDREA, tambien conocido como GOL, usando: con destreza las artes de la narrativa gráfica, presentamos una novela gráfica en seis cuadros, centradas en la figura, las desdichas y parabienes que acontecieron a D. Miguel de Cervantes Saavedra a lo largo de su azarosa vida.

Este que ves aquí, curioso lector, con su rostro aguileño, los cabellos que pasan de castaño al blanco, la frente lisa y desembarazada, alegres los ojos y la nariz corva, y una espalda que se irá cargando con los años y unos pies que dejarán de ser ligeros, es el Cervantes que nos regala el "licenciado- Miguel Gómez Andrea, también conocido como Gol. Es su Cervantes y es el Cervantes, ese Cervantes mito que hemos ido construyendo a lo largo de los últimos cuatrocientos años, esos que nos separan del momento en que dejó de ser uno más de los cientos de escritores de los Siglos de Oro en 1616 para convertirse en el más grande de los autores en lengua española, como así lo consideramos hoy en día.

El Miguel de Cervantes de carne y hueso, el de los sudores y la sangre, el de los caminos, las dudas y la vida en construcción desde que nació en Alcalá de Henares en 1547, se difuminó en aquel lejano 23 de abril de 1616. Para ser más exactos, se había ido difuminando a lo largo de los años, de esos años anónimos en que viajó por Andalucía, Castilla La Mancha, Italia o el Mediterráneo... los años de sus sueños de ocupar algunos de los puestos vacantes que aparecían en la administración de la Monarquía Hispánica en América. Sobre ese Miguel de Cervantes de carne y hueso, el escritor, el "regocijo de las musas” fue creando un Miguel de Cervantes personaje; un Miguel de Cervantes sin aristas, sin matices, lleno de bondades y alejado de las miserias y las dudas cotidianas. Un personaje que emerge héroe de la batalla de Lepanto, en la que participó siendo un soldado bisoño, el primero de sus destinos; un personaje que se construye sin fisuras durante su cautiverio de Argel, aunque por los rincones de los baños también se osan otras historias de las que no han pervivido más que lejanos ecos en los datos conservados; un personaje que comienza a vivir realmente cuando su vida se convierte en literatura, cuando los sueños del presente, de ese presente de una edad de hierro por más que la conozcamos como "Siglos de Oro", dejen de ser una construcción para convertirse en un proyecto de futuro literario. Miguel de Cervantes deja de ser el Miguel de Cervantes de carne y hueso para comenzar a vivir realmente en las hazañas protagonizadas por Alonso Quijano, convertido a su vez en un personaje de ficción (Don Quijote de la Mancha), y en tantos otros a los que dio vida el autor complutense con su pluma.

Y este Cervantes personaje, el que el propio Cervantes fue construyendo en sus informaciones, en sus libros, en sus comentarios -como el hecho de indicar que el Quijote fue escrito en la cárcel- con el tiempo lo hemos ido convirtiendo en un mito, en la proyección de cada época.

En esta feliz trayectoria se inserta de manera genial la nueva biografía que ofrece Gol, esta novela gráfica, lector ocupadísimo, que ahora tienes entre las manos. Seis cuadros que rescatan varios momentos puntuales de la vida de Cervantes que, de la mano de un narrador teatral -fabulosa invención de alguien que conoce el teatro tan desde dentro como el propio Miguel Gómez Andrea-, se convierten en seis paradas de un relato que permite un acercamiento global a la biografía cervantina, a esa biografía que se ha ido llenando de anécdotas, de palabras y de diálogos en esta obra.


A los dibujos, a los magníficos dibujos de Gol, se une también una tensión dramática que hace que la lectura de esta biografía de Cervantes sea un tesoro de pasatiempos. El Cervantes joven que tiene que salir de Madrid y el que termina dialogando con sus personajes en la casa de Francisco de Robles se convierten en un suspiro de existencia en esta obra. Los espacios cobran vida, las perspectivas y las viñetas van marcando un ritmo que imita a una cámara que nos va llevando a donde el autor ha querido, a ese momento especial en que Cervantes y las personas que le acompañan en su vida parecen confesarse, hablarnos directamente a nosotros, lectores de la obra.

Este es el gran mérito de esta nueva biografía cervantina, que promete (y cumple) que es de feliz y animada contemplación: da voz a una persona singular como fue Miguel de Cervantes, sin renunciar a los datos que el propio autor fue dejando caer en sus obras ni tampoco a ese Miguel de Cervantes mito en que proyectamos nuestros sueños, nuestras vivencias, nuestros pensamientos...


De la mano de los cuadros vivos ideados y dibujados por Miguel Gómez Andrea, tenemos la impresión de que Cervantes está ahí, a nuestro lado, que habla y dialoga con nosotros. Dos Migueles unidos en una obra singular, Miguel de Cervantes y Miguel Gómez Andrea, que supone el mejor de los homenajes que le podemos hacer al creador de Don Quijote y Sancho Panza en los cuatrocientos años de su muerte. Una memoria viva que ahora se ha convertido en una explosión de líneas, colores y voces.

José Manuel Lucía Megías