domingo, 19 de junio de 2016

CONTAR UNA HISTORIA


Tengo que explicaros cómo David y yo contamos una historia. Primero yo se la cuento a él y luego él me la cuenta a mí, con el acuerdo de que es una historia completamente distinta. Luego se la vuelvo yo a contar con lo que él ha añadido, y así seguimos hasta que ninguno de los dos es capaz de reconocer de quién es la historia que estamos contando. En esta historia de Peter Pan, por ejemplo, la narración cruda y dura y la mayoría de las reflexiones morales son mías, aunque no todas, pues este muchacho puede llegar a ser a veces un severo moralista. Pero los detalles más interesantes sobre los modos y costumbres de los niños en la fase de pájaros son, sobre todo, recuerdos de David, traídos a la memoria mediante un intenso esfuerzo por recordar apretando las sienes con sus manos.

J. M. Barrie, Peter Pan en los Jardines de Kensington