miércoles, 11 de marzo de 2015

TREN 17305 - 7:39

En memoria de las victimas del 11 M

AYYYYY… ¿Qué ha pasado?… Qué… qué… No entiendo…

Una gran bola de fuego se ha formado en el vagón. Veo cristales que saltan por los aires, caras de miedo, objetos que vuelan, hierros que se retuercen…

Oigo gritos de miedo y de dolor. Una ola de calor… Un follón… todo tiembla, el tren se agita…

Y ahora no hay nada. Silencio y oscuridad.

¿Dónde está mi madre? ¿Por qué no puedo verla?

El ruido y el fogonazo han sido tan bestias que he tenido que cerrar los ojos. Parece que es de día y de noche a la vez. Siento frío y calor; estoy de pie y cabeza abajo. Tengo la impresión de que el tiempo no pasa, pero que también corre mucho… Hay ruido y silencio al mismo tiempo… Estoy muy confundido.

Una gran mano invisible, que debe de ser de un gigante como los que atacaban a Don Quijote, me empuja hacia atrás y me lanza al vacío sin que pueda hacer nada por evitarlo… Noto que estoy volando como una pluma. No sé en qué posición estoy ni dónde voy a caer, si es que caigo. Me parece que este viaje no va a terminar nunca. Tengo mucho miedo. ¡Uuuufff!

Aterrizo en algún sitio y me doy un golpe tremendo… Tengo la sensación de que he caído sobre una persona, a la que no veo pero a la que sí siento moverse. Espero no haberle hecho daño. Estoy tumbado, sin moverme y sin hacer nada. No es que no quiera, es que no puedo. La fuerza invisible ha hecho tanta presión sobre mí que me ha dejado agotado. Es como si un camión se me hubiera caído encima y me estuviera aplastando. ¡Lo que me cuesta respirar!

Sé que ha ocurrido algo en nuestro vagón, pero no puedo moverme, ni gritar, ni hacer nada de nada.

Me parece que el mundo se ha movido. Ha sido como un terremoto gigante que me ha hecho temblar hasta el corazón, me ha convertido en polvo y me ha desintegrado. Me noto ligero como una mariposa, como si estuviera vivo y muerto a la vez. Es algo terrible que nunca me ha pasado. Tengo la impresión de que voy a perder el sentido o a volverme loco, no sé. No entiendo nada… He sentido la explosión muy cerca, muy fuerte, como si hubiese explotado dentro de mi cabeza. Ha sido tan terrible que empiezo a sentirme mareado… Tengo los ojos cerrados y no estoy seguro de que mis oídos funcionen bien. Es como estar dentro de una lavadora que centrifuga a gran velocidad.

Intento comprender dónde estoy, pero no puedo hacer nada, es imposible pensar. Sé que algo extraño acaba de ocurrir y estoy seguro de que va a pasar algo peor todavía. Parece que ahora puede suceder cualquier cosa. Me encuentro muy desconcertado y jamás en mi vida he vivido una situación como esta. No entiendo nada. ¿Qué ha pasado?

¿Qué está ocurriendo? ¿Quién quiere hacerme daño?

Quiero gritar pero no puedo. Tengo la boca seca y no consigo despegar los labios. Me he quedado ciego, y un poco sordo. Estoy inmóvil y me pican los ojos.

 Pero ¿qué han sido esos ruido tan fuertes?

¿Han ocurrido de verdad o me los he imaginado?… ¿Lo he soñado igual que los dragones que me persiguen durante las pesadillas, o es real?… He sentido un enorme temblor que me ha cruzado por todo el cuerpo y el tren entero se ha meneado. Soy incapaz de pensar bien. No tengo ni idea de lo que ha ocurrido. Todavía oigo el eco de ese ruido tan espantoso. Parece que no va a terminar nunca. Hace un calor pegajoso y noto que hay mucho humo, por eso me cuesta respirar. Voy a quedarme quieto para ver si todo vuelve a la normalidad. Es mejor no moverme. He notado que algo me ha pasado rozando la cabeza, aunque no me ha golpeado… Vaya, sea lo que sea, ha chocado contra un objeto, a lo mejor un asiento o una puerta. Ahora noto como si algunas cosas estuvieran cayendo… Cristales, hierros, planchas… Me recuerda el día que me subí a la montaña rusa del parque de atracciones; iba tan rápido que no era capaz de darme cuenta de nada; tuve tanto vértigo que me sentí desorientado. Y ahora me pasa lo mismo. No sé dónde está la puerta de salida, ni el techo, ni mi bolsa de la ropa, ni mamá. No sé nada, no oigo nada… Creo que me he quedado sordo para siempre y me estoy poniendo nervioso… Siento un calor muy fuerte en la mano izquierda, está como dormida y me duele un poco. Seguro que ha recibido un golpe… Espero que no sea grave…

Me parece que alguien se está moviendo… Sé que algo acaba de caer al suelo, lo he notado por el temblor; y también me doy cuenta de que ha sido algo metálico, a pesar de que no lo he escuchado bien. Es como si se hubiese caído del techo. Me parece que mi idea es una tontería, ¿cómo se va a caer algo del techo? Eso es imposible, los techos de los trenes no se caen solos. No pueden caerse porque están bien sujetos. Solo se caen cuando hay un accidente. O sea, cuando dos trenes chocan. ¿Hemos chocado con un tren?… Yo estoy seguro de que cuando dos trenes chocan, no hacen tanto ruido. Y no explotan. Y lo que yo he oído han sido explosiones, de eso sí que estoy seguro… El caso es que ahora que me doy cuenta han sido dos… o tres… No sé, estoy hecho un lío… Cuando me recupere se lo preguntaré a mamá. Ella tiene que saberlo. Mamá lo sabe todo, es la que más cosas sabe. Seguro que me explicará lo que ha ocurrido… No veo nada, pero intento ponerme de pie.

¡BROOOOOAAAAAAUUUUUMMMMM!

¿Otra vez?

¿Qué pasa?

¿Cuándo se van a terminar estos ruidos?

Estoy seguro de que he oído otra explosión.

¿Qué pasa, qué pasa? ¿Qué le pasa al mundo?

Vaya, acabo de recuperar el oído…

Quizá ha sido una gamberrada de alguien que ha explotado un petardo, de esos que se usan en las ferias. Pues menuda gracia. Vaya susto que nos ha dado… Pero me parece que no ha sido eso. Ha sido demasiado fuerte para ser un petardo de feria. A lo mejor han lanzado un misil contra nosotros. Pero ¿quién querría lanzar un misil contra un tren de cercanías? Eso es una bobada que se me ha ocurrido a causa de las cosas que veo en la tele. Como todos los días ponen noticias sobre guerras, pues me habrá influido. Pero no estoy convencido de que haya sido un misil, ni una bomba. Si hubiera sido una bomba, habría oído el ruido de los aviones. Eso sí que es seguro. Los bombarderos hacen mucho ruido y sueltan un rugido que viene del cielo, que te da un miedo que te mueres. Pero no he oído aviones. Si hubieran sido aviones me habría dado cuenta porque estoy acostumbrado. Cerca de casa, en Torrejón, hay una base de aviones de guerra y conozco muy bien el sonido. Algunos días los oigo pasar por encima de nuestras cabezas. No, ha tenido que ser otra cosa. ¿Qué ha ocurrido?

Me parece que estoy oyendo llorar a alguien. No estoy seguro, pero creo que es una señora. A ver… Sí, es una mujer que pide ayuda. No sé qué le ha podido pasar, pero no se encuentra bien. Ahora, cuando me reponga, intentaré ayudarla si puedo. Es posible que se le haya caído encima esa cosa que he oído antes. Espero que no sea grave. Bueno, volviendo a lo de las explosiones, ya he descartado lo de los petardos de feria y las bombas de los aviones, así que solo queda una explosión de… ¡Ah, claro, ha sido la máquina que ha estallado! Claro, ha sido la locomotora que… No, me parece que tampoco es eso. Ahora las locomotoras son eléctricas y no estallan Antes sí estallaban porque eran de vapor y, a veces, la presión las convertía en ollas a presión y reventaban. Pero eso ya no ocurre. No sé qué ha podido pasar. Ha sido una explosión muy gorda. Demasiado gorda para ser una tontería. Una explosión como esa…

¡BROOOOOAAAAAAUUUUUMMMMM!

¡Otra vez! Esta vez ha explotado un poco más lejos, detrás de mí, seguro que ha sido en el vagón siguiente, en el sexto. Lo he notado. El suelo ha vuelto a temblar. Y ahora sí que han caído algunas cosas. Esta tercera explosión no ha podido ser una casualidad… ¿O es la cuarta? ¿O la quinta? Creo que he perdido la cuenta… Nunca hay tantas detonaciones juntas. Tiene que haber sido por algo grave… Esto es como cuando lo de las Torres Gemelas de Nueva York, que al principio todo el mundo creía que un avión había chocado con una de ellas por casualidad, pero a los poco minutos, pudimos ver que un segundo avión se estrellaba de lleno contra la otra. Y entonces, nos dimos cuenta de que habían sido dos aviones que habían chocado a propósito contra los dos edificios… A ver si se nos han caído dos aviones encima. O alguien los ha dirigido contra nosotros.

¡Estamos rodeados! ¡Lo mejor es no moverse!

¡Cualquier movimiento podría provocar otra explosión!

Una terrible idea me viene a la cabeza:

¡Si esto sigue así, el tren se va a desintegrar! ¡Y nosotros con él!

Santiago García-Clairac, En un Lugar de Atocha