jueves, 26 de marzo de 2015

DIARIO DE GREG, UN PRINGAO TOTAL

En primer lugar, quiero dejar una cosa bien clara: éste no es el típico diario. Sencillamente, he decidido empezar a escribir mis memorias. Ya sé lo que pone en la tapa. Mira que cuando mamá lo fue a comprar le pedí DE MANERA ESPECÍFICA que no tuviera el rotulito de «diario».

Otra cosa que quiero aclarar de una vez por todas es que FUE IDEA DE MI MADRE, no mía.

Está loca si cree que voy a escribir aquí mis «sentimientos» y tonterías por el estilo. Así que no creáis que voya estar todo el tiempo: «Mi querido diario por aquí» y «Mi querido diario por allá».

El único motivo por el que me presto a escribir aquí es porque el día de mañana, cuando sea rico y famoso, tendré que hacer cosas más importantes que pasarme el día contestando a preguntas estúpidas. Así que este libro podría resultar útil.

                Como ya he dicho, algún día seré famoso, pero por el momento tengo que aguantar aquí, en el instituto, en compañía de un puñado de cretinos.

Quiero dejar constancia de una cosa: opino que el instituto es la cosa más estúpida que jamás se haya inventado. Tienes chicos como yo, que todavía no hemos pegado el estirón, mezclados con todos estos gorilas que ya se afeitan dos veces al día.

Y todavía se preguntan por qué el acoso es un problema en institutos y colegios.

Si por mí fuera, los cursos se separarían por el peso, no por la edad. Claro que entonces los chavalitos como Chirag Gupta difícilmente pasarían de primaria.

Hoy es el primer día de clase. Estamos esperando a que el profesor llegue, saque un plano y señale el sitio de cada uno. Así que he pensado que podría escribir un poco en el libro, por pasar el rato.

Por cierto, voy a daros un buen consejo. El primer día hay que mirar muy bien dónde te sientas. Porque si entras en la clase y pones tus cosas en el primer pupitre desvencijado que te encuentras, puede ocurrir que lo siguiente que diga el profesor sea:


En esta clase, he quedado atrapado detrás de Chris Hosey y delante de Lionel James.

Jason Brill ha llegado después y casi se sienta a mi derecha, pero por suerte he podido impedirlo en el último momento.

En la siguiente clase, podía haberme sentado con un grupo de chicas guapas nada más entrar. Claro que si lo hubiera hecho, demostraría no haber aprendido nada el año pasado.

                La verdad es que no sé qué es lo que está pasando con las chicas. En primaria, todo era más sencillo. Si eras el que corría más rápido de la clase, las tenías locas a todas.


En cambio, ahora la cosa se ha vuelto mucho más complicada. Tiene que ver con cómo vas vestido, o si eres muy rico, o si les gusta tu culo, o vete tú a saber. Y los chicos como Ronnie McCoy se rascan la cabeza, extrañados, preguntándose qué rayos ha sucedido.

Jeff Kinney, Diario de Greg, un Pringao Total