jueves, 12 de marzo de 2015

EL TURNO DEL ESCRIBA

Enviado por Pedro:

En 1298, Rustichello de Pisa vive su decimocuarto año como rehén de guerra de los genoveses. Este escribano viejo y cansado alguna vez copió manuscritos para las casas reales más grandes de Europa, pero ningún monarca parece ahora interesado en pagar su rescate.

Su destino cambia cuando un nuevo prisionero viene a compartir su celda. Es Marco Polo, el viajero veneciano que llegó a los confines del Oriente. Rustichello adivina enseguida el tesoro que tiene entre manos, y así da comienzo a una epopeya secreta y grandiosa: la redacción, a partir de los relatos de Marco Polo, de una obra que le atraerá de nuevo el favor de los príncipes cristianos, el Libro de las maravillas del mundo.

Esta novela de Graciela Montes y Ema Wolf es la recreación de una época fascinante de la humanidad, la de los descubrimientos y la atracción por lo desconocido, que trasciende el amrco histórico para convertir su escritura deslumbrante en un acto de libertad, transformando el espacio cerrado del calabozo en un arca donde caben el mundo real y el de los sueños.

El trabajo de documentación histórica de Montes y Wolf les permite describir detalladamente la labor de Rustichello, tanto de copista (el tipo de plumas y materiales que usaba, la forma en que corregía y ordenaba los textos) como de auxiliar de un juez de robos. Esta última, que le da al protagonista el privilegio de andar por la ciudad, es un buen pretexto para que se recreen transaciones comerciales, ritos religiosos populares y todas las actividades cotidianas de la Génova de entonces. Se trata de extensas y complejas descripciones en las que las autoras apelan a su buen manejo de la prosa y a todo su oficio literario.

La reflexión acerca del proceso de creación literaria, que este tipo de personajes permite realizar, es uno de los aspectos mejor explotados por Montes y Wolf. Y no por las reflexiones en sí (no resultan muy originales ni profundas) sino por la ironía con que se abordan los problemas de la propia novela; como cuando Rustichello agobiado por los detalles económicos y cotidianos de los relatos de Marco Polo le explica que los lectores esperan "historias, deleitarse con noticias de milagros y estremecerse con la relación de pecados horrendos".


PREMIO ALFAGUARA DE NOVELA 2005