lunes, 6 de octubre de 2014

CÓMO FUNCIONA LA MÚSICA

Libro escrito por David Byrne, guitarrista y uno de los fundadores del mítico grupo Talking Heads. Veamos que nos dice en el prologo:

He tenido relación con la música toda mi vida adulta. No lo planeé así, y al principio ni siquiera fue una ambición seria, pero así acabó siendo. Un muy feliz accidente, tengo que decir. Es un poco extraño, sin embargo, que gran parte de mi identidad esté atada a una cosa completamente efímera. La música es intangible, existe solo en el momento en que es aprehendida, pero aun así puede alterar profundamente nuestra manera de ver el mundo y nuestro lugar en él. La música puede ayudarnos a superar momentos difíciles de la vida, cambiando no solo cómo nos sentimos por dentro, sino también cómo sentimos todo lo que nos rodea. Es muy poderosa.

                Ya en mis inicios, no obstante, me di cuenta de que la misma música puesta en un contexto diferente puede cambiar no solo la manera en que el oyente la percibe, sino que puede también darle un significado enteramente nuevo. Según dónde la oigas —en una sala de conciertos o en la calle— o cuál sea la intención, la misma pieza musical puede resultar una intromisión molesta, desagradable y ultrajante, o puede hacerte bailar. Cómo —o cómo no— funciona la música depende no solo de lo que es aisladamente (si se puede decir que tal condición existe), sino en gran parte de lo que la rodea, de dónde y cuándo la escuchas, de cómo es ejecutada o reproducida, de cómo se vende y se distribuye, de cómo está grabada, de quién la interpreta, de con quién la escuchas, y finalmente, por supuesto, de cómo suena: estas son las cosas que determinan si una pieza musical funciona —si logra lo que se propone conseguir— y qué es.

                Cada capítulo de este libro se centra en un aspecto diferente de la música y su contexto. En uno se plantea cómo ha afectado la tecnología al sonido de la música y a lo que pensamos de ella. En otro se considera la influencia de los sitios donde la escuchamos. Los capítulos no están ordenados cronológicamente ni siguen una secuencia. Los podéis leer en cualquier orden, aunque creo que el orden por el que mis editores y yo nos hemos decidido tiene cierta fluidez: no está hecho al azar. Para esta edición en rústica he añadido secciones a varios capítulos; son actualizaciones cosechadas de mi experiencia en la gira de promoción del libro en tapa dura, correspondencias recientes, tecnologías emergentes y un par de nuevas colaboraciones. Mis ideas sobre todos los temas aquí contenidos evolucionan constantemente a medida que aprendo más cosas.

                Esto no es un relato autobiográfico de mi vida como cantante y músico, aunque sin duda gran parte de mi forma de entender la música ha resultado de muchos años de grabaciones y conciertos. En este libro recurro a esa experiencia para ilustrar los cambios en la tecnología y en mi manera de entender la música y los conciertos. Muchas de mis ideas sobre qué implica aparecer en un escenario, por ejemplo, han cambiado completamente a lo largo de los años, y mi propio historial de conciertos es una manera de contar la historia de una filosofía en constante evolución.

                Otros han escrito en profundidad sobre los efectos fisiológicos y neurológicos de la música; algunos científicos han empezado a examinar los mecanismos exactos del efecto de la música en nuestras emociones y percepciones.

                Pero no es de esto de lo que hablo aquí; me he centrado en cómo puede moldearse la música antes de que llegue a nosotros, qué hace que nos llegue realmente o no, y qué factores externos a la música misma hacen que nos haga vibrar. ¿Hay un bar cerca del escenario? ¿Puedes guardarte esa música en el bolsillo? ¿Les gusta a las chicas? ¿Es asequible?

                He evitado, en gran medida, los aspectos ideológicos de la creación musical y de la producción. Queda fuera del ámbito de este libro el hecho de que la música puede servir a intereses nacionalistas o escribirse para incitar a la rebelión o derrocar una cultura establecida, tanto si el motivo es político o generacional. Tampoco estoy muy interesado en estilos y géneros específicos, pues me parece que ciertos modelos y modos de comportamiento a menudo se repiten en círculos completamente diferentes. Espero que encontréis aquí algo de que disfrutar, aunque mi propia música no os interese. Tampoco tengo interés en el desmesurado ego que mueve a algunos artistas, aunque el maquillaje psicológico de músicos y compositores da forma a la música en por lo menos igual medida que cualquiera de los fenómenos que me fascinan. He preferido buscar modelos de cómo se escribe la música, cómo se graba, distribuye y percibe, para preguntarme después si las fuerzas que crearon y configuraron esos modelos han guiado mi propia obra… y quizá también la obra de otros. ¡Se espera que en este libro no solo hable de mí! En la mayoría de los casos la respuesta es que sí; no soy diferente de los demás.

                ¿Arruina el deleite hacerse tales preguntas en un intento de ver cómo funciona la máquina? Para mí no. La música no es frágil. Saber cómo funciona el cuerpo humano no impide disfrutar de la vida. La música ha existido desde que la gente empezó a juntarse en comunidades. No va a desaparecer, pero sus usos y significados evolucionan. Actualmente me siento conmovido por más música que nunca. Tratar de verla con una perspectiva más amplia y profunda pone de manifiesto que el lago es más amplio y profundo de lo que creíamos.