viernes, 19 de enero de 2018

LA CORTE DE LOS ENGAÑOS


Un año decisivo: 1492. Dos ciudades singulares: Granada y Barcelona.

Luis García Jambrina nos presenta en su novela a tres mujeres que son las narradoras y protagonistas de tres historias que se van entrelazando hasta converger en un acontecimiento histórico que pudo cambiar el rumbo de España y de Europa: el atentado sufrido en Barcelona por el rey Fernando II de Aragón. Por un instante, el destino del hombre más poderoso de su tiempo estuvo en las manos de tres mujeres que habían sido víctimas de sus decisiones y tropelías. Su esposa, Isabel I de Castilla, tratará de sacar partido de tan sangriento hecho.

Amores, odios, pasiones, crímenes, venganzas, injusticias, persecuciones, intrigas, conflictos políticos y religiosos y abusos de poder, sobre el telón de fondo de la toma de Granada, la expulsión de los judíos, el descubrimiento de un nuevo mundo y el alumbramiento de una nueva época. En definitiva, un animado tapiz histórico tejido con los hilos de muchas vidas particulares que muestra las diferentes caras de una verdad pronto eclipsada por la versión oficial. Una mirada distinta sobre la corte de los Reyes Católicos.

Beatriz Galindo, más conocida como la Latina, maestra de latín de la reina, que será violada por un borracho Fernando II; de resultas, queda embarazada y se ve obligada a casarse deprisa y corriendo, con un noble del que se muestra recelosa. Siempre será fiel a la Corona, pero nunca podrá perdonar al rey.

Hay años en los que los acontecimientos se suceden y eslabonan de tal forma que apenas tenemos tiempo de asimilarlos; años en los que las vidas y destinos se entrelazan y bifurcan una y otra vez; años en los que todo parece pender de un hilo tan sutil que en cualquier momento podría romperse. Años, en fin, de incertidumbre, de encrucijada, de expectación… El de 1492 fue uno de esos periodos. Naturalmente, no todo lo que en él ocurrió fue bueno ni justo ni encomiable; de hecho, yo aún no sé muy bien cómo calificarlo. Annus mirabilis aut horribilis? (¿Año maravilloso u horrible?). Para unos, sin duda, fue un annus mirabilis; para otros, más bien horribilis. Para mí, Beatriz Galindo, fue el mejor y el peor de los tiempos, pues en él se entremezclan hebras de oro con las de lana negra, lo que me ha dejado, desde entonces, una extraña sensación agridulce en la memoria…

Catalina de Dalt, una aristocrata levántisca catalana, que odia a Fernando II por la muerte de su padre y el trato dado a la nobleza catalana, altanera, ambiciosa y sin escrúpulos, no duda en emplear sus artes (fuerza, inteligencia, cultura, belleza, sexo…) para manipular a cualquiera con objeto de  lograr sus propósitos (que se lo pregunten a Omar). Es una mujer rebelde para la sociedad de su tiempo: le gusta su independencia y es la amante de su hermano gemelo, quien le persuade para camelarse al rey y llevárselo a la cama. La humillación que sufrirá en un momento dado y su posterior abandono harán que su odio se acreciente.

Con razón dicen que las malas noticias viajan a caballo y las buenas a pie. La de la caída de Granada debió de hacerlo en un corcel volador, pues llegó a Barcelona al poco tiempo de haberse producido, cogiéndonos a todos por sorpresa y con el pie cambiado. Cuando digo a todos, me refiero, claro está, a los míos, a los de mi estirpe, y, por extensión, a los pocos nobles levantiscos que aún quedaban en Cataluña. Después de tantos años de campaña, la mayoría de nosotros pensábamos que la guerra contra el reino de Granada se había estancado de forma indefinida. Y hete aquí que, de repente, nos llegaban nuevas de que Isabel y Fernando, Fernando e Isabel, pues la verdad es que estaban hechos el uno para el otro, aunque en un principio ninguno de los dos estuviera destinado a ser rey, acababan de entrar en la Alhambra con grandes muestras de poderío y magnanimidad…

Sara Dertosa, una joven judía, odiará al rey tras ver morir a su padre por consecuencia del edicto de la expulsión de los judíos. Cree que es el instrumento de la venganza de Yavhe y no cejará en su empeño. Es más, después de encontrarse con Omar, el joven moro converso que quiere cobrarse la muerte de su padre, su idea se ratifica

Los recuerdos se agolpan y entremezclan de tal forma en mi corazón que me resulta muy difícil ordenarlos e insertarlos, como si fueran las cuentas de un collar, en este relato al que ahora doy comienzo para que, en el futuro, puedan leerlo mis hijos y los hijos de mis hijos y las sucesivas generaciones, porque ellos tienen derecho a saber de dónde vienen y quiénes fueron sus antepasados, los lugares en los que hemos vivido y lo mucho que hemos sufrido hasta llegar aquí. Corría el año 5252 de la Creación, que, en el calendario vulgar, se correspondía con el de 1492 de la era cristiana, de infausta memoria para nuestro pueblo por lo que aconteció en Sefarad. En los meses previos, pocos fueron los que presagiaron que algo así iba a suceder. Ninguno de nuestros sabios astrólogos observó nada extraño en la disposición de las estrellas. Ningún profeta nos avisó con la debida antelación de que debíamos prepararnos…