viernes, 13 de noviembre de 2015

YO, EL MAESTRO GONZALO DE BERCEO

          
  
                   Como muchos otros años, vuelta a explicar la Edad Media; que si la épica, que si el Mester de Clerecía, que si Berceo con sus vidas de santos y los milagros de la Virgen, que si esa introducción alegórica, que siempre la mencionamos, pero pocas veces la vemos o leemos.

                Pues bien, aquí la tenéis:

Yo, el maestro Gonzalo de Berceo llamado
yendo en romería acaecí en un prado
verde, y bien sencido,  de flores bien poblado,
lugar apetecible  para el hombre cansado.

Daban olor soberbio  las flores bien olientes,
refrescaban al par las caras y las mentes;
manaban cada canto fuentes claras corrientes,
en verano bien frías, en invierno calientes.

Gran abundancia había de buenas arboledas,
higueras y granados,  perales, manzanedas,
y muchas otras frutas de diversas monedas,
pero no las había ni podridas ni acedas.

La verdura del prado, el olor de las flores,
las sombras de los árboles de templados sabores
refrescáronme todo, y perdí los sudores:
podría vivir el hombre con aquellos olores.

Nunca encontré en el siglo lugar tan deleitoso,
ni sombra tan templada, ni un olor tan sabroso.
Me quité mi ropilla para estar más vicioso
y me tendí a la sombra de un árbol hermoso.

A la sombra yaciendo perdí todos cuidados,
y oí sones de aves dulces y modulados:
nunca oyó ningún hombre órganos más templados
ni que formar pudiesen sones más acordados.