miércoles, 4 de noviembre de 2015

DULCINEA Y EL CABALLERO DORMIDO

Ya nadie recuerda al caballero. Hace años sus aventuras estaban en boca de todos y eran motivo de regocijo en ventas, atrios y mercados, pero hoy nadie pregunta por él ni se interesa por sus palabras o andanzas, especialmente entre los jóvenes, que se limitan a encogerse de hombros cuando le oyen nombrar. Puede que sea una ley de la vida y que todo esté condenado a desaparecer y a ser olvidado...

Con estas palabras, Gustavo Martín Garzo da la palabra a una Dulcinea ya anciana que rememora con nostalgia las aventuras de su enamorado caballero. La obra, muy bien construida, está narrada en una prosa de cierto sabor cervantino y salpicada de bellas imágenes en las que la protagonista vierte sus reflexiones sobre el amor, la libertad, la defensa de los débiles, de la mujer. Ella quiere transmitir a los niños de su pueblo las aventuras del que fuera su enamorado para que estas no se olviden pero, también, para que se comprendan. Intenta que se diferencie lo que es pura invención -la aventura en sí- de lo que es reflejo de la realidad: los sentimientos, los comportamientos de las personas.

Dulcinea se vale de la narración oral para atraer la atención de los niños, a los que les gusta
escuchar historias; así, les dice que les va a contar cómo ella conoció a Don Quijote y cómo ella fue elegida su dama. Las aventuras de Don Quijote sólo son citadas en el libro, pues Dulcinea y el autor, en realidad, quieren transmitir qué sentimientos o ideales las provocan y qué fin tenían.

La historia está contada en un tono intimista y nostálgico, lo que permite a Martín Garzo recrear El Quijote de Cervantes con una prosa casi poética en la que razona sobre el amor, las ideas y los sueños que, para él, son el motor de nuestras vidas. El libro despierta la curiosidad del lector, expectante durante todo el relato, por conocer las ocasiones en las que Dulcinea vio a Alonso Quijano, algo que sólo se revela al final del libro.

Las ilustraciones de Pablo Auladell son de gran calidad, cargadas de simbolismo, traducen de forma original el mensaje del libro, especialmente en lo que se refiere a temas como el idealismo caballeresco, la sátira social, la nostalgia o los sueños. La obra, también editada en pequeño formato, se dirige tanto a adolescentes como a adultos.