jueves, 5 de noviembre de 2015

CHEVALIER AUGUSTE DUPIN Y LA CARTA ROBADA

Querido lector:

El libro que tienes entre las manos es un relato contado por mí. Vivo en París y soy amigo cercano de Chevalier Auguste Dupin, el primer detective de ficción, creado por el escritor Edgar Allan Poe. De mí poco más puedo decir, así lo quiso el señor Poe, aunque me gustaría añadir que soy un narrador anónimo, pero siempre objetivo y fiel a la historia que relato.

El caso de la carta robada sucedió hace mucho, muchísimo tiempo, allá por el siglo XIX. El asunto involucró a personas de la más alta posición social, de ahí que me vi en la obligación de utilizar términos como «el ministro D…», «el gobernador G…», «la persona a quien fue robada la carta», «una tercera persona», «una dama», etc. para mantener en secreto su identidad. Si se descubría quiénes eran en realidad, se hubiera puesto en peligro el honor de una persona importantísima dentro de la monarquía francesa.

El gobernador de la policía de París acudió al gran detective Dupin para que le ayudara a
resolver el misterio. Con su método de investigación, basado en ponerse en la mente del delincuente, y combinando la observación con la lógica y la imaginación, sin olvidar el análisis, Dupin encontró la carta robada. Te confieso que soy un admirador incondicional del detective. A lo largo de su vida, le he visto resolver casos increíblemente complicados. No es de extrañar que, con el tiempo, Dupin sirviera de inspiración para otros investigadores, como el famoso Sherlock Holmes o Hércules Poirot. Puedo afirmar, sin miedo a equivocarme, que éstos deben su existencia a Dupin, algo de lo que me alegro enormemente.

Estoy seguro de que eres un ávido lector y que, pese a los personajes anónimos y la complicación del caso, seguirás perfectamente el hilo de esta historia. Espero que te guste tanto como a mí y, por supuesto, que te sorprenda.

¡Feliz lectura!

En Chevalier Auguste Dupin y la Carta Robada, Rosa Moya adapta el célebre cuento de Edgar Allan Poe con unas magníficas ilustraciones de Roger Olmos. La historia es sobradamente conocida: el robo de un carta, con Intrigas políticas, alta sociedad, un ministro ladrón y un policía incansable... pero, por encima de todos, el sorprendente personaje de Chevalier Auguste Dupin, un investigador que sabe razonar con una lógica distinta, que se plantea las siguientes preguntas: ¿Cuál es la clave para resolver un misterio? ¿Dónde hay que buscar un objeto que alguien ha escondido para que nadie lo encuentre? ¿Por qué los policías a menudo no consiguen dar con la respuesta? ¿Son adecuados sus métodos de investigación? ¿Qué es mejor: pensar con la razón, como un matemático, o con el corazón, como un poeta?