jueves, 19 de noviembre de 2015

DE SUSTITUCIONES (FRAGMENTO)


...su fama como religioso piadosísimo, la autoría de numerosos escritos edificantes, su condición de calificador del Santo Oficio, lo hacían muy respetado por todos nosotros, y al fin se logró que el cadáver de un miembro tan venerable de nuestra Orden fuese trasladado al convento de las Trinitarias Descalzas. Mas todo el ámbito sepulcral estaba completo y no cabía un ataúd más. Al conocerlo Su Ilustrísima, decidió que la caja del soldado manco, que por relaciones familiares fue enterrado allí hace más de veinte años, se sustituyese por la de nuestro cofrade. En lo que toca a los huesos del soldado manco, no parece seguro que fueran arrojados al muladar, como afirman ciertos maldicientes, y sin duda han quedado en la cripta, aunque anónimos. Mas es de justicia que precisamente en tal lugar reposen los restos de nuestro cofrade, autor también del libro que, con el nombre supuesto de Alonso Fernández de Avellaneda, puso orden en la disparatada historia del soldado manco sobre el caballero loco y pueblerino y su tosco y maloliente escudero…

José María Merino