miércoles, 15 de abril de 2015

LADRONES DE TINTA

Diez años después de que Francisco Robles editara "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", un tal Alonso Fernández de Avellaneda osa publicar una segunda parte. Robles, furioso porque alguien interfiera en su negocio, encarga a un empleado, Isidoro de Montemayor, que encuentre a Avellaneda y le ajuste las cuentas.

Curtido en toda clase de lances tras sus años como encargado de un garito y gacetillero de la Corte, Montemayor se mueve como pez en el agua tanto en los tugurios más inhóspitos como en los círculos literarios más selectos. Indagando en unos y otros, pronto descubre que Avellaneda no existe, sino que es un seudónimo tras el que se oculta alguien que afirma haber sido ofendido por Cervantes, a quien trata de cornudo y homosexual.

A Montemayor no le queda entonces más remedio que sumergirse en el Quijote y en la vida de don Miguel para comprobar qué hay de verdad en ello y quién puede querer tan mal al maestro como para acusarlo de algo que puede llevarlo a la hoguera.

Alfonso Mateo Sagasta sumerge al lector en el Madrid del Siglo de oro y plasma con maestría y riqueza de todo detalle, así como agilidad y sentido del humor, un período único en la historia española.

                Nos movemos entre la novela histórica (su ambientación en el Siglo de Oro) y la de intriga: encontramos sospechosos, análisis detallados, amenazas, venganzas manteniendo la tensión de la trama hasta el final. La investigación tiene diferentes hilos de indagación que Montemayor desbera recorrer, y en ellos aparecen las rencillas y los ataques personales entre Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y Góngora.

Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza 2005

Premio Espartaco de Novela Histórica 2005