viernes, 13 de octubre de 2017

EL PINTOR DE SOMBRAS


Una trepidante intriga por las calles de una Barcelona modernista en la que se toparán, por extraños azares del destino, Picasso, Jack el Destripador y un extravagante detective inglés obsesionado con atrapar al asesino.

El pintor sin dinero, tras haber perdido el apoyo de su familia y obsesionado sólo con pintar, encontrará cobijo en un burdel situado en la calle Aviñón donde se reencontrará con el amor de su vida. Pero, una a una, las prostitutas que lo amparaban son degolladas y destripadas brutalmente y todas las pistas lo señalan como culpable.

 ¿Cómo demostrar ante la policía su inocencia? ¿Cómo hacerles ver que se enfrentan a uno de los mayores genios del crimen que haya conocido la historia? ¿Cómo convencerles de que él es realmente el único que conoce el rostro del asesino porque lo ha dibujado? ¿Qué puede ocurrir cuando el mayor genio del mal se topa con el más brillante genio del arte? Sólo el amor y el horror pueden explicar el secreto de una de las pinturas más famosas de la historia.

Esteban Martín nos ofrece una interpretación del cuadro de Picasso, Las Señoritas de Aviñon. Para ello nos ofrece una historia con dos partes bien diferenciadas con dos puntos de vista distintos, en tercera persona cuando el punto de vista es el de Picasso, en primera, bajo la óptica del doctor Sherrinford, cuando el protagonista es el detective inglés.

En la primera (Pablo Picasso), nos encontramos en la Barcelona de finales del XIX, donde vemos los primeros años del pintor en esta ciudad, sus primeras obras, sus amigos, su deseo de hacer algo distinto lejos de la pintura académica, cómo se rompe la relación con su familia y se refugia en el burdel de la calle de Aviñón. Aquí el autor nos va introduciendo en la vida bohemia barcelonesa, además de datos de crítica social. Luego dos de las prostitutas son asesinadas de una forma tan brutal que nos recuerda a los crímenes de Jack el Destripador.

La segunda parte del libro lleva el título de Empieza el Juego, lo cual tendría que darnos una pista sobre lo que va a ocurrir: contratan para esclarecer el caso a un detective consultor londinense, Steven Arrow, que ya estuvo implicado en la investigación de Jack el Destripador; vendrá acompañado por el doctor Sherrinford, y, para más señas, vive en el 221 B de Baker Street, y es amigo de Arthur Conan Doyle, quien utiliza sus casos verídicos para el personaje que va a crear. Efectivamente, aparece Sherlock Holmes.

                El estilo de Esteban Martín es cuidado, con un ritmo ágil, más rápido en la segunda parte, con unos diálogos trabajados, unos personajes bien elaborados y trabajados psicológicamente (por ejemplo, las motivaciones de Jack, o la aversión de Arrow hacia su trabajo…).

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