lunes, 16 de febrero de 2015

VISITA DE ELOY CEBRIÁN CON OPERACIÓN BEOWULF

                Esta mañana en la biblioteca de nuestro instituto, IES Octavio Cuartero, Eloy Cebrian ha estado comentando con los alumnos de 3º ESO algunos aspectos de su novela Operación Beowulf. Apoyándose en las imágenes de un powerpoint nos ha presentado el escenario, ese Londres bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial y sus protagonistas (genial esa presunta adaptación cinematográfica con Keira Knightley, James McAvoy, Robert Taylor y J. R. R. Tolkien). También nos ha presentado a sus fuentes: Julio Verne, Enyd Blyton, Jorge Luis Borges, Tolkien

                ¿De qué va el libro os preguntaréis alguno de vosotros? Hagamos un pequeño resumen:

La trama se desarrolla en los meses en los que la Lutwaffe bombardeó Londres de manera intensa y constante buscando la rendición de Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial. Laura Philips, una joven arqueóloga inglesa (cuyo padre es uno de los arqueólogos británicos más importantes y que en esos momentos está intentando descifrar los códigos Enigma) y su novio David Stein, un joven austríaco de ascendencia judía, dicen, inician una investigación en los pasadizos que han aparecido tras el derrumbamiento de un túnel del metro. La búsqueda les conducirá al descubrimiento de una red de galerías subterráneas que podrían llevar, tras la traducción de una placa escrita en caracteres rúnicos, a la tumba del rey Beowulf, personaje de origen germánico que habría reinado en Inglaterra unos catorce siglos antes.  A todo esto, tenemos que añadir el trabajo de unos saboteadores nazis que tienen una misión especial: volar la red de metro de Londres cuando medio millón de londinenses se encontraran allí refugiándose de las bombas aéreas.

Se trata de una novela con sus dosis bien mezcladas y equilibradas de aventuras, intriga, 
historia, mitología, amor y espias, que entretiene y engancha hasta el final, donde Laura, igual que cualquier otro héroe clásico que se precie, tiene que terminar su aventura realizando un sacrificio que le cueste, y para ello empleará la legendaria espada de Beowulf.

Lástima que, por razones de horario, la charla no haya podido ser más larga, pues se han quedado cosas en el tintero.

Con las alusiones a Tolkien y a su obra he recordado la siguiente anécdota: Cuentan que un “manitas”, tras hacer unos arreglillos en la universidad de Oxford, se quedó boquiabierto tras ver la estatua de Tolkien. Uno de los catedráticos de más rancio abolengo se da cuenta del hecho, y le pregunta si quiere saber quién es. Nuestro chapuzas, ni corto ni perezoso,  le replica que lamenta no haber conocido en vida al escritor y así poder decirle: “¡Maestro, qué cuento tan grande has escrito!”