domingo, 22 de febrero de 2015

LA BIBLIOTECA

Emilio Calderón vuelve a sorprendernos con una historia apasionante y llena de intriga, La Biblioteca, en la que rinde homenaje a los libros y a la institución por la que siente predilección a la hora de trabajar, donde ha escrito la mayoría de sus novelas: la Biblioteca Nacional de España.

El libro cuenta la historia de Pepe Dalmau, un joven que recién llegado a Madrid de Nueva York para enterrar a su padre, muerto en extrañas circunstancias, retoma una vieja relación con Natalia, su vecina, hija de un afamado librero de viejo. De repente, Natalia desaparece, y en este punto, es cuando el lector se va a encontrar con una serie de cometidos que Pepe Dalmau tendrá que llevar a cabo para encontrarla y que acabarán por envolverlo en una espiral de intrigas y aventuras que giran alrededor de un libro robado, que tendrá que localizar, y que se encuentra en algún lugar de la Biblioteca Nacional. Lo fantástico de esta historia pasa por el descubrimiento que hace el protagonista, y es que, cuando éste lee el primer capítulo del libro que ha de sustraer, descubre que la historia que contiene es la suya propia, la historia que él mismo está viviendo

En esta novela el autor pretende transmitir que la biblioteca más que una institución es un templo donde se guarda el saber del ser humano. A la trama propia de esta obra, donde un joven se compromete por amor a robar una serie de libros en la Biblioteca Nacional, se une su carácter sentimental por ser un homenaje a los que contribuyeron a engrandecer la institución. Calderón confiesa que ha construído durante cinco años de trabajo un puzzle complejo por la trama que tiene y la cantidad de menciones a libros.

En la novela se hace referencia a la donación que realizó el erudito Luis de Usoz y Río a la Biblioteca Nacional después de fallecer, que supuso un volumen de 10.000 ejemplares de libros prohibidos y heterodoxos. La Biblioteca Nacional le dedicó una sala y una signatura con la 'U' de Usoz. Calderón recuerda precisamente que a mediados del siglo XIX, la Inquisición "requisaba los libros que no creía convenientes", por lo que la labor de este erudito se centró en introducir en España desde el extranjero las obras desmontadas, de manera que hoja a hoja los introducía y una vez que entraban ya en territorio español los volvía a encuadernar.

También se aborda la historia del director de la Biblioteca Nacional durante la Guerra Civil, Tomás Navarro, que se encargó de la evacuación de la Biblioteca, porque Madrid estaba siendo bombardeada. La labor de Navarro fue la de rescatar infinidad de obras maestras que tenían los fondos de la Biblioteca para que no se perdieran. 

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